Rito funerario Buguia (Filipinas)

Rito funerario Buguia (Filipinas)

Rito funerario Buguia (Filipinas)

Los Buguias son una pequeña tribu, casi reducto de las montañas del sur, de la región de Benguet, en Filipinas. Reducto porque después de la llegada de los españoles, son de las pocas tribus que conservan sus rituales ancestrales y no se convirtieron a la religión cristiana.

Es un pueblo cuya cultura está principalmente basada en los rituales, de pedida de mano, boda, y cómo no, funerario. Conozcamos un poco este último.

Los funerales en la tribu de los Buguias, siguen casi el mismo procedimiento que su ceremonia de pedida de mano, en la que el sacrificio de animales es una parte esencial. Ambos se centran en la comunión con la muerte, y a través de ambos se conoce el estatus de la persona homenajeada.

El primer día, el cadáver es sentado en la “silla de la muerte”, donde permanecerá toda la ceremonia. Una vez sentado, se le darán latigazos mientras alrededor se enciende un fuego, que será avivado para provocar humo y así aligerar el olor de la putrefacción. Este primer día se sacrificará a un cerdo macho y otro hembra, y, si es necesario alimentar a los asistentes al funeral, también un buey o una vaca.

El segundo día, son los invitados al funeral los que preparan la comida, para ellos y la familia doliente.

El tercer día, los hijos del fallecido lo pasan bajo una manta tejida con un solo hilo, que significa la continuidad de las generaciones. Las mantas blancas tienen una gran importancia en la religión y estatus de los Buguias, utilizándolas para sus principales rituales.

A partir del cuarto día, comienzan los rituales más sagrados. Se realizan sacrificios de animales, siempre en pareja macho y hembra, hasta alcanzar el estatus de la persona fallecida. Cuanto más rico o importante, más sacrificios.

Lo funerales Buguias son considerados como una fiesta: comida y bebida para todos los asistentes, guardan vigilia durante la noche permaneciendo despiertos contando anécdotas sobre el fallecido y cantándole canciones.

Los fallecidos con menos poder suelen ser enterrados al tercer día, pero los más ricos suelen ampliar los festejos hasta el quinto día. Este último día se sacrificaban tres cerdos, en número impar, para señalar el final del funeral. Aún así, la tradición indica que el funeral debería de durar “desde el parto de una perra hasta que los cachorros son tan grandes como la madre”, por lo que para los más ricos, el funeral dura más de un mes. Si el fallecido era de muy avanzada edad, se esperaba que el cadáver tardase bastante en ser enterrado. En este caso, el rebaño entero del fallecido era consumido durante este tiempo, excepto si quedaba un cónyuge superviviente, que entonces se respetaba la mitad.

Cuando terminan los sacrificios públicos (con los tres cerdos), el cadáver es colocado en un ataúd hecho de un solo tronco de pino. Pero el ritual no acaba aquí.

La noche siguiente, los parientes cercanos y los maestros del ritual recuperan el ataúd, exponen nuevamente el cuerpo, ofrendan un último cerdo y amenizan la noche cantando otra vez. Treinta y seis horas más tarde, llega por fin el entierro final.

Al día siguiente, salvo malos augurios, cada hijo casado del difunto ofrece una pareja de cerdos en su propio domicilio. Otra ceremonia final, pasados los tres meses, y correspondiente también a los hijos casados, se celebra entre los tres meses y el año del fallecimiento, tiempo en el que el difunto vuelve a socializar con los vivos.

Pero el lugar de enterramiento inicial no tiene porqué ser el final, ya que es normal que los antepasados se aparezcan en sueños a sus descendientes pidiendo que sus huesos sean cambiados de lugar, lo que supone otra serie de rituales.

Durante el periodo español, estos traslados fueron más fáciles ya que estaban enterrados en cuevas o hediduras, aunque antes de su llegada lo hacían en unas vasijas de cerámica. Hasta la llegada de los americanos no se empezaron a enterrar bajo tierra, creando criptas que siempre facilitaran este traslado de restos según indicaciones oníricas.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funerario Sij

Rito funerario Sij

Rito funerario Sij

El sijismo es una religión india fundada en el siglo XV por Gurú Nanak como escisión de las doctrinas que estaban en conflicto del hinduismo y el islam. Es una religión monoteísta regida por los 10 preceptos del Gurú Nanak Actualmente es al novena religión del mundo, seguida por 20 millones de personas.

CREENCIAS

Los Sij creen en el ciclo de la vida y la reencarnación, por lo que ciertas acciones que hagan en vida, y los accesorios de esta, se unen a este ciclo. El Alma no está sueja a la muerte, ya que esta es sólo una progresión hacia Dios a través del universo creado, y la vuelta al Dios de nuevo. Los Sij son conscientes de la muerte durante toda su vida, ya que para ellos es un ciclo de nacimiento, vida y muerte para volver a Dios.

 

FUNERAL

Debido a que el alma nunca muere, los sijs no guardan luto. Sólo durante el funeral se pide por que el alma pueda liberarse de las ataduras del cuerpo para llegar a la reencarnación y convertirse en alguien nuevo junto a Dios.

Para el funeral los Sijs preparan un baño de yogur para el fallecido mientras recitan oraciones. A continuación, visten el cuerpo con ropas nuevas.

Una vez vestido, se le colocan cinco símbolos que representan específicamente a los sijs:

Kesh, que representa el pelo sin cortar.

Kirpan, un cuchillo sij que representa la compasión y la tarea de defender la verdad.

Kara, un brazalete de acero inoxidable,

Kachera, una ropa interior especial sij y

Kanga, un pequeño peine.

Después, de todo el ritual preparatorio, hay una pequeña ceremonia en la casa del fallecido antes de la cremación. Para iniciar este servicio hay un Ardas, o comunidad de oración, o bien representado por un ministro que dirá una oración y unas pocas palabras. Hay dos oraciones diarias que se dicen por los sijs, llamadas Japji y Kirtan Sohila. Después de recitarlas, comienza la cremación. Estas oraciones se pueden recitar también durante todo el proceso de cremación, que suele tardar de 30 a 60 minutos. Durante este tiempo también se recita la palabra “Akal” que significa inmortal, para ayudar al alma a liberarse y volver al infinito.

Además, si la familia lo desea puede realizarse un segundo ritual, antes de la cremación llamado Gurdwara :

En esta los amigos llegaran antes al lugar donde se celebre, dejando los primero asientos para la familia; el féretro estará presente, y los ivitados rezarán una pequeña oración al difunto; el féretro puede estar abierto o cerrado, a elección de la familia; mientras que en el otro ritual las oraciones las puede llevar cualquier miembro de la familia, en el Gurdwara esta oración la dirige el Granthi, primero en el idioma original y luego en inglés. Los asistentes, cada cierto tiempo, agitan un cepillo hecho de pelo de caballo por encima del Granthi. También se reparte Prasad, un postre dulce al final del servicio.

Durante este también puede haber músicos tocando el kirtan, y la ceremonia se convierte en un funeral dirigido por el maestro de ceremonias indicando el orden de los rezos. Al finalizar, las cenizas son arrojadas al río más cercano.

Este ritual tiene que producirse dentro de los tres días después de la muerte. Los asistentes deben ir vestidos de manera discreta y con la cabeza cubierta, y suelen llevar comida que no contiene carne, pescado, huevos o alcohol para la familia.

EL LUTO

Como hemos dicho al principio, los sij no pasan luto, por lo que no es habitual visitar ni dar el pésame a los familiares por la pérdida. Estos suelen reincorporarse a la vida normal pasados unos pocos días. En el caso de reunirse no se centran en el dolor de la pérdida, si no en los buenos recuerdos y la alegría del alma que vuelve a su verdadero hogar con Dios. No hay tristeza.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funerario masónico

Rito funerario masónico

Rito funerario masónico

La francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, no religiosa, filantrópica, simbólica, filosófica, secreta, libre, selectiva, jerárquica, internacional, racional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad. Afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la albañilería o, más específicamente, del Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales medievales.

SIMBOLOGÍA

La escuadra (símbolo de la virtud) y el compás (símbolo de los límites con los que debe mantenerse cualquier masón respecto a los demás) son quizá los dos símbolos masónicos más conocidos. Aquí aparece también las letras “G”, “A”, que representan al Gran Arquitecto del Universo, concepto utilizado sobre todo en el rito escocés. Los Masones gozan de cierto secretismo, oscurantismo, siempre han estado en la sombra de la realidad. Son muy ritualistas, en todos los aspectos, en el vestir, en la forma de comportarse, de saludarse, son muy ceremoniales, y por tanto sus funerales no pueden ser menos.

FUNERAL

Ningún Masón puede ser enterrado con las formalidades de la Orden, a menos que sea por su expresa solicitud, comunicada al Venerable Maestro de la Logia en la cual murió. Se exceptúan los Extranjeros y Visitantes. Tampoco lo puede ser el Masón que no haya alcanzado el Tercer Grado, restricción esta que no admite excepciones. Los Compañeros y Aprendices no podrán pues ser objeto de estas atenciones fúnebres.

El Venerable Maestro de la Logia, habiendo recibido la noticia de la muerte del Hermano y de su petición de ser enterrado con las ceremonias de la Orden, fija el día y la hora del funeral y pasa la invitación a la Logia en pleno. Si se espera la asistencia de Hermanos de otras Logias, debe pedir por escrito, por intermedio del Gran Secretario o del Diputado Gran Maestro una dispensa para reemplazar al Gran Maestro en el funeral y para dirigir la procesión que deberá estar exclusivamente bajo su dirección. Todos los Hermanos asistentes deberán estar adecuadamente vestidos.

En este punto hay una extensa explicación de las reglamentaciones de la Gran Logia de Inglaterra en esa época -1812- que prohibían, bajo pena de irradiación y cese del disfrute de beneficios de caridad de la Orden, asistir públicamente a funerales y otros actos luciendo los emblemas, arreos, joyas etc. de la Orden .

El Venerable Maestro de la Logia a la que el difunto perteneció abre los Trabajos en Tercer Grado de la manera habitual y se interpretará un himno. El féretro se coloca en el centro y permanecerá abierto. El Venerable Maestro se ubicará en su cabecera y dará inicio al servicio así:

           V.M. ¿Qué hombre hay que haya vivido y no haya visto la muerte? ¿Escapará él a la mano de la tumba?. El hombre camina en vacías sombras, acumula riquezas y después no sabe quién las disfrutará.

           Cuando muere no se lleva nada consigo; su gloria no descenderá con él a la tumba. Desnudo llegó al mundo y desnudo deberá dejarlo: el Señor dio y el Señor quitó… ¡Bendito sea el nombre del Señor!

          ( Luego se le tributarán al difunto grandes honores usando ciertas fórmulas que no deben ser explicadas aquí).

           Sonará luego una solemne música y de nuevo el V.M. regará flores y hierbas sobre el cuerpo, después de lo cual, tomando en sus manos el Libro Sagrado, dice:¡¡Muramos la muerte del justo y que nuestro fin sea así!!

         Los Hermanos responden: ¡¡Dios es nuestro Señor por siempre y Él será nuestro guía incluso en la muerte!!

           El V.·.M.·. coloca luego el Libro dentro del féretro y dice :¡Padre Todopoderoso¡ ¡En tus manos encomendamos el alma de nuestro amado Hermano!

           Los Hermanos responden tres veces:

           ¡La voluntad de Dios se ha cumplido! ¡Que así sea!

A continuación el V.M. eleva esta plegaria:

Glorioso Dios, autor de todo Bien y dador de toda Merced, Derrama tus bendiciones sobre nosotros y fortalece nuestros compromisos con la solidez del afecto sincero ¡Que la instancia real de mortalidad nos recuerde el inexorable destino y dirija nuestra atención hacia Ti, único refugio en tiempos de necesidad¡ Que cuando el momento definitivo llegue, y estemos a punto de abandonar este transitorio  escenario, la vivificante certidumbre de tu misericordia disipe las brumas de la muerte; y que después de nuestra partida en paz y gozando de tu favor podamos ser recibidos en tu imperecedero reino y gozar allí en unión de las almas de los amigos que nos precedieron en la muerte de la justa recompensa a una vida pía y virtuosa ¡Amen¡

Enseguida se entona un himno, el V.·.M.·. se retira a su Trono y es cerrado el féretro. Se pronuncia un breve discurso adecuado para la ocasión y tomándose de las manos, los Hermanos renuevan sus juramentos. Se cierran los trabajos y se organiza la procesión: las Logias desfilarán de acuerdo a su antigüedad, comenzando por la más joven; cada Logia formará una división. Se observará el siguiente orden en el desfile:

  • El Guarda Templo con su Espada.
  • Los Diáconos con Bastones Blancos.
  • Los Hermanos no Oficiales, de dos en dos.
  • El Secretario con un Libro.
  • El Tesorero con el Emblema de su Oficio.
  • El Primero y Segundo Vigilantes con sus manos la una sobre la otra.
  • El Past Master.
  • El Venerable Maestro.
  • Desfila luego la Logia a la cual pertenecía el Hermano fallecido, portando todos los Hermanos flores o hierbas y en este orden:
  • El Guarda Templo
  • Los Diáconos.
  • Banda de Música con tambores y trompetas adornadas de negro.
  • Los Miembros de la Logia no Oficiales.
  • El Secretario y el Tesorero.
  • Los Vigilantes.
  • El Past Master.
  • El Libro Sagrado sobre un atril, cubierto con paño negro y portado por el Miembro más antiguo de la Logia.

       El V.·.M.·El Coro entonando un himno fúnebre.

CAMINO DEL CEMENTERIO

El Féretro con los adornos colocados sobre él y dos Hermanos escoltándolo con sus espadas cruzadas.

Una o dos Logias se adelantan hasta el Cementerio para prevenir confusiones y preparar lo necesario.

Cuando el cortejo llega a la puerta del cementerio, la Logia a la cual pertenecía el Hermano difunto, los portadores del féretro y los dolientes se detienen hasta que los Hermanos de las demás Logias hayan formado un círculo alrededor de  la tumba. Entonces avanzan con el féretro hasta la tumba en donde los Hermanos de la Logia operante y los clérigos oficiantes se ubican en la cabecera, rodeados de los miembros del coro; se reanuda el Ritual entonando un himno y pronunciando la siguiente exhortación:

Estamos presenciando aquí un impactante ejemplo de la incertidumbre de la vida y de la vanidad de todos los propósitos humanos. Los últimos honores rendidos al difunto, son útiles sólo como lecturas para los vivos; de ellas hemos de extractar lecciones y considerar toda solemnidad de esta clase como una advertencia de la proximidad de nuestra propia disolución. A pesar de los diversos momentos de mortalidad con los que nos topamos a diario, a pesar que la Muerte ha establecido su imperio sobre todas las obras de la Naturaleza, por un algún capricho inexplicable olvidamos que hemos nacido para morir. Derivamos de un designio a otro, añadimos una esperanza a otra, y diseñamos planes para muchos años venideros hasta que súbitamente somos alarmados por la proximidad de la Muerte cuando menos la esperábamos y a una hora que probablemente consideraremos como el mediodía de nuestras vidas.

¿Qué son todas las ostentaciones de la Majestad, el orgullo de la riqueza, o los encantos de la belleza cuando la Naturaleza se ha cobrado su justa deuda? Fija tus ojos en la última escena y mira a la vida despojada de sus adornos y expuesta en su natural condición; entonces te convencerás de la futilidad de todas aquellas vacuas ilusiones.

En la tumba, todas las falacias quedan al descubierto, todos los rangos se nivelan y todas las distinciones se descartan.

             Mientras dejamos caer la sentida lágrima sobre la tumba del amigo muerto, dejemos que la caridad tienda un velo sobre sus faltas, cualesquiera éstas hayan sido y no apartemos de su memoria la recompensa que sus virtudes puedan haber reclamado.

   Suframos las apologías de la naturaleza humana interceder en su favor. Sobre la tierra jamás se ha alcanzado la perfección; tanto los hombres más sabios como los más probos se han equivocado ;es nuestro deber imitar sus acciones meritorias y aprender de sus debilidades ;que el ejemplo presente excita nuestros más serios pensamientos y fortalezca nuestra resolución de enmienda; siendo incierta la vida y vanos todos los caprichos terrenales, no pospongamos por más tiempo la central preocupación de prepararnos para la eternidad ;abracemos el momento feliz mientras el tiempo y la oportunidad se ofrezcan, de prepararnos para el gran cambio cuando los placeres de este mundo dejen de deleitarnos y las reflexiones de una vida virtuosa sean el único consuelo y solaz.

Nuestras esperanzas no se verán frustradas, ni nos veremos acosados a presentarnos impreparados ante la presencia de un omnisciente y todopoderoso Juez, para quien son conocidos  los secretos de todos los corazones y de cuyo temible tribunal ningún culpable podrá escapar…”.

Mientras estemos en esta etapa de la existencia, soportemos con propiedad el carácter de nuestra profesión conscientes de la naturaleza de nuestros compromisos solemnes y observemos con asiduidad los sagrados postulados de nuestra Orden.

Con convencida reverencia supliquemos la protección divina y aseguremos el favor de aquel ser eterno, cuyo bondad y poder no conocen límites. Y que cuando el momento decisivo llegue, y nos aprestemos a partir, sea pronto o tarde, que seamos capaces de proseguir nuestro viaje, sin miedo ni aprehensión, hacia aquel distante e ignoto país del cual ningún viajero regresa. Por la luz de la aprobación divina podemos pasar sin temor a través de aquellas lúgubres mansiones en las cuales todo se olvida. Y en el gran y tremendo día del juicio y la recompensa, cuando enfrentados a la Justicia Divina podremos esperar que el juicio será proferido a nuestro favor y que recibiremos nuestra recompensa en forma de una heredad  inmortal en la cual la felicidad fluirá como un arroyo continuo que ningún dique podrá contener.

A continuación, el V.·. M.·. hará las siguientes invocaciones acompañada cada una de los acostumbrados honores:

V.M.: “Que seamos francos y leales y que vivamos y muramos en amor”

               Respuesta: “Que así sea” 

V.M.: “Que profesemos el bien y siempre actuemos según nuestra conciencia”

               R: “Que así sea”

V.M.: ” Que el Señor nos bendiga y nos haga prosperar y que todos nuestros bien intencionados actos se vean coronados por el éxito”

               R:”Que así sea”

A continuación, los Secretarios se adelantan hacia la tumba y arrojan dentro de ella los rollos, mientras el V.M., con voz audible, exclama:

”¡Gloria a Dios en lo Alto! ¡Paz en la Tierra! ¡Buena voluntad hacia el Hombre!”

               Respuesta:”! Que así sea, ahora, y siempre ¡”

A continuación, el V.·.M.·. cierra la ceremonia con las siguientes palabras:

“Desde tiempos inmemoriales ha sido costumbre dentro de la Fraternidad de Libres y Aceptados Masones, a petición de un Hermano en su lecho de muerte, acompañar su cuerpo al lugar de sepultura y depositar ahí sus restos con las formalidades usuales.

“De conformidad con este uso y por petición expresa de nuestro Hermano fallecido, cuya memoria reverenciamos y cuya pérdida deploramos hoy, es que estamos aquí reunidos en nuestro carácter de Masones para devolver su cuerpo a la Tierra de donde vino y para ofrecer a su memoria ante el mundo el último tributo de nuestro fraternal afecto; demostramos así la sinceridad de nuestra fraternidad y nuestra inviolable sujeción a los principios de la Orden.

“Con el debido respeto por las costumbres establecidas en el país en el que vivimos, con la debida deferencia a nuestros superiores eclesiásticos y gubernamentales y con ilimitada buena voluntad hacia toda la Humanidad, parecemos aquí ataviados como Masones y públicamente expresamos nuestra sumisión al orden y al buen gobierno, y nuestro deseo de promover los intereses generales de la Humanidad. Investidos con el ropaje de la inocencia, humildemente nos inclinamos ante el Padre Universal para implorar su bendición en todas nuestras celosas empresas para extender la paz y la buena voluntad y ardientemente rogamos que su gracia nos ayude a perseverar en los principios de la piedad y la virtud”.

Plugo al Creador, en su bondad, separar a nuestro querido Hermano de las preocupaciones y afanes de esta transitoria vida y llevarlo a un estado de eternidad, debilitando así el apego nuestro a las cosas terrenales; que nosotros, que lo hemos sobrevivido, anticipándonos a nuestro inexorable destino, nos unamos más fuertemente por lazos de amistad y unión; y que durante el corto espacio permitido a nuestra actual existencia, sabia y útilmente empleemos nuestro tiempo en el recíproco intercambio de acciones amables y generosas; y promovamos el bienestar y la felicidad de nuestros prójimos.

En la tumba hemos dejado el cuerpo sin vida de nuestro Querido Hermano, que ha de permanecer allí hasta la resurrección general; queda a la espera su alma inmortal de disfrutar de las alegrías que han sido preparadas para los justos desde el principio de los tiempos. Y que el Dios Todopoderoso, en su bondad infinita, en el gran tribunal de inmaculada justicia, extienda hacia él su gracia y hacia todos nosotros corone nuestras esperanzas con las bendiciones esperadas en la eternidad…¡¡ Esto pedimos en su nombre, a quien sea la gloria hoy y siempre. Amen. 

Termina así el servicio. Rendidos los honores usuales, la procesión retorna al sitio de donde partió y allí se cierran los trabajos masónicos iniciados con la ceremonia. La regalía y demás ornamentos del Hermano fallecido, si él era oficial de la Logia, son entregados al V.·.M.·., con la ceremonia habitual.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funerario toraja

Rito funerario toraja

Rito funerario toraja

Los Toraja son un grupo étnico indígena de la región montañosa del sur de Célebes meridional (Sulawesi).

Según la mitología, Tana Toraja es conocida como “la tierra de los Reyes Celestiales” y sus casas son en forma de barco, orientadas hacia el norte, en honor al dios  Puang Matua y que representan la leyenda de que los Toraja se instalaron en la isla procedentes de las rutas marítimas de Camboya. Se cree que utilizaron los mismos barcos en los que llegaron como casas. Estas están decoradas con tallas y diseños geométricos. El número de cuernos de búfalo colgados enfrente de la casa indica el estatus y la riqueza del propietario.

RELIGIÓN

La religión tradicional de los Toraja se llama Para Aluk Dolo. “Para Dolo” significa “la gente pasada,” por lo que la religión es “la creencia de la antigua” o “rituales de los antepasados.” La religión es una mezcla compleja de culto a los antepasados, el mito y el ritual.

El cosmos se divide en el mundo superior, el mundo del hombre, y el inframundo. Al principio el cielo y la tierra estaban casados entre sí y se hizo la oscuridad, luego vino la separación y la luz. Del matrimonio surgieron los dioses. Puang Matua, “el viejo señor,” es el dios del cielo y la deidad principal, mientras Pong banghai di Rante, “el amo de las llanuras”, es el dios de la tierra. Pong Tulak Padang lleva la tierra en las palmas de las manos y con Puang Matua  mantiene el equilibrio de la tierra y separa el día y la noche. Sin embargo, su esposa con “mal genio”  Indo ‘Ongon-Ongon puede causar terremotos y alterar el equilibrio. Otro dios temido es Pong Lalondong, “el señor que es un gallo”, que juzga a los muertos. Entre el cielo y la tierra está  Gaun ti Kembong, “la nube hinchada.” La diosa de la medicina es indo ‘Belo Tumbang, “la señora que baila muy bien.” Hay otros dioses en el mundo superior y el inframundo, y en la tierra hay deidades y fantasmas, que viven en ríos, pozos, árboles y piedras.

El papel del hombre es ayudar a mantener el equilibrio entre el mundo superior y el inframundo por rituales. Hay dos divisiones de rituales:

El Rambu Tuka, el sol naciente o rituales humo que asciende están asociados con el norte y el este, con la alegría y la vida. Esto incluye los rituales de nacimiento, de matrimonio, la salud, la casa, la comunidad, y el arroz.

El Rambu Solo ‘, El sol poniente o rituales Descendente El humo se asocian con el sur y el oeste, con la oscuridad, la noche y la muerte. El ritual Rambu Tuka más importante es la fiesta del Bua ‘en el que el buraka, una sacerdotisa o sacerdote hermafrodita, recibe las peticiones de los dioses del cielo para cuidar de la comunidad. Aunque sus funerales son la nota característica de los Toraja.
El otro mundo es Puya, “la tierra de las almas”, que está  hacia el suroeste bajo tierra. Gracias a un banquete fastuoso la muerte del difunto alcanzará Puya. El difunto es juzgado por Pong Lalondong y después sube una montaña para llegar al cielo, donde se une a los antepasados deificados como una constelación que protege a la humanidad y el arroz.

CREENCIAS SOBRE LA MUERTE 

Los Toraja creen que el alma no abandona el cuerpo cuando muere. Por una parte, dicen que en el pasado los Toraja creían que un hombre debía enterrarse en su lugar de origen, no donde murió. Dado que los pueblos estaban muy aislados, para los familiares era muy difícil transportar los cadáveres a largar distancias. Entonces se buscaba la ayuda de aquellos que podían hacer caminar a los muertos, para que este pudiera volver a su hogar.

Esta práctica era muy común en Mamasa. Se decía que si alguien se lo encontraba directamente, el cadáver se derrumbaría y sería incapaz de completar su viaje. Por eso era acompañado por sus familiares, quienes avisaban a la gente para que no hablaran al cadáver. Actualmente, el mejor estado de las carreteras ha hecho que las familias opten por transportarlo personalmente.

Actualmente, el mejor estado de las carreteras ha hecho que las familias opten por transportarlo personalmente. Hay otra teoría que dice que ellos creen que la muerte es un proceso largo, y que el muerto tarda años en alcanzar el más allá. Por lo tanto, se realizan costosos y elaborados funerales para facilitar su paso al paraíso

FUNERAL

Un funeral es un evento festivo para todos los miembros de la sociedad.Cuando el funeral se lleva a cabo por las familias, la ceremonia suele implicar una gran fanfarria. Búfalos y cerdos son sacrificados como una indicación de la situación y, como reembolso por los dones recibidos. Esta ceremonia puede durar días, semanas, meses o incluso años después de la muerte real y y al fallecido se le hace referencia como si aún estuviera enfermo hasta que es enterrado realmente. Estos costosos ritos funerarios a menudo sumen en la ruina a las familias durante generaciones. En el caso de que las familias no puedan costearse el funeral, usarán un ataúd temporal. Una vez que el ataúd permanente está listo, se levanta al muerto y este camina de nuevo.

RITO FUNERARIO 

En la religión ALUK, cuanto más rico y poderoso es el difunto, más ostentoso es su funeral. Solo los nobles tienen permitido celebrar un amplio funeral. Normalmente se construye un lugar ceremonial llamado RANTE donde se levantan los refugios para los invitados.

Los Toraja expresan su pena con cantos funerarios, poemas, música de flauta, llantos y lamentos, con excepción de los funerales de niños jóvenes o adultos pobres de bajo estatus.

A veces se esperan días, meses o años hasta que la familia consigue el dinero para costearse el funeral. Los Toraja creen que la muerte no es inmediata, sino que se tarda en llegar a PUYA, o el más allá. En ese tiempo, el cadáver se envuelve en varias capas de tela, se preserva en formalina (antiguamente usaban ciertas hojas) y mantenido en TONGKONAN, unas casas tradicionales con el tejado curvo. Se cree que el alma del difunto permanece en el pueblo, considerándolo enfermo y siendo alimentado.

El momento más importante de la ceremonia es el llamado RAMBU SOLO, es decir, la pelea y sacrificio de los búfalos. El número de búfalos sacrificados depende de la importancia de la persona. Para ello, los degüellan frente a los invitados con un machete. Por supuesto, no todos los búfalos tienen el mismo valor, siendo más valorados los albinos o los que poseen algún tipo de mancha. Los cuerpos sin vida de los animales se mantienen junto con el difunto, que se encuentra en “estado de sueño”. Los búfalos ayudarán al fallecido en su viaje hacia Puya. Cuando el espíritu alcance el paraíso, actuará como protector de la familia.

Además de sacrificar búfalos, también hacen lo mismo con los cerdos. Por otra parte, realizan peleas de gallos, conocidas como BULANGA LONDONG. Son sagradas porque implican un derramamiento de sangre en la tierra. Aunque basta con el sacrificio de tres gallos, la ceremonia ha perdido el sentido religioso y no es raro llegar a los 25 pares , realizándose apuestas incluso por teléfono.

Los Toraja también creen que los nobles deben ser enterrados entre el cielo y la tierra, por lo que llevan su cuerpo a los acantilados de caliza, custodiados por efigies humanas llamadas  TAU TAU . Tradicionalmente, solo muestran el sexo del difunto, pero también puede mostrar rasgos faciales o poseer pelo. Allí pueden introducir el ataúd en una cueva, en un agujero tallado en la roca o pegado al acantilado. Esto depende de la riqueza de la familia. También tendrá objetos que necesitará en la otra vida.

Cuando un bebé muere antes de que le crezca su primer diente, se le devuelve a la naturaleza, ya que consideran que pertenece a ella. Para ello, hacen un nicho en un árbol, donde introducen al bebé y lo tapan, esperando que el cuerpo sea absorbido por la planta y su alma viaje al cielo a través del tronco. Los ataúdes de los niños o bebés estarán colgados con cuerdas en el acantilado o un árbol. Estas irán pudriéndose hasta que caiga el féretro.

Aunque hay funerales durante todo el año, la época seca entre agosto y septiembre es la más propicia para verlos. En algunas ceremonias se llegan a matar a 100 búfalos. Esta suele ser una de las pocas oportunidades que tienen los Toraja de comer carne. Por eso, los funerales de los nobles atraen a miles de personas

Incluso después de haber superado el período de duelo y tras haber enterrado al cadáver, el funeral no termina ahí. Cada año, los Toraja celebran el Ma’Nene, la ceremonia de la limpieza de los cadáveres. En este momento, los cadáveres son exhumados, alimentados, vestidos con ropas nuevas y paseados alrededor del pueblo, para luego volverlos a enterrar. Cada cadáver debe recibir estas atenciones al menos cada tres años.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Rito funerario ortodoxo

Rito funerario ortodoxo

Rito funerario ortodoxo

La iglesia ortodoxa es una confesión cristiana cuya antigüedad se remonta a la época de los doce apóstoles, a través de una sucesión apostólica que no ha sido interrumpida.

La visión ortodoxa de la iglesia se centra en la resurrección de Jesús, por lo que esperan que toda la humanidad resucite con él algún día. De esta manera, la vida y la muerte son parte de un mismo proceso, entendiendo la muerte como un paso para llegar a un estado superior de existencia. Es por esto que todo el rito funerario desde antes del fallecimiento están completamente ligados a la resurrección como eje de la fe católica ortodoxa. A diferencia de la iglesia católica cuyo ritual funerario se centra en pasar ante el tribunal de Dios, en la ortodoxa el eje central es la resurrección.

La diferencia entre los ritos funerarios ortodoxos de un país a otro son meramente culturales, ya que la base es la misma sean rusos, bielorrusos, húngaros, rumanos o turcos.

Preparación

Cuando la persona está por morir de una manera esperada, se llama al cura para que el enfermo realice su última confesión y reciba una última comunión. Luego se rezan salmos o se lee el evangelio al oído, pues se considera que es el último sentido que se pierde antes de morir.

Una vez que la persona ha fallecido, se prepara el cuerpo para el velatorio. Según la iglesia ortodoxa rusa, se debe lavar el cuerpo con agua bendita mientras se leen salmos y luego vestirle de blanco con ropa que no haya sido acabada, pues se considera que esta será terminada en el otro mundo. Pero como ya hemos comentado antes, depende de las tradiciones locales también el que esta parte del rito se lleve a cabo o no.

En los casos en el que la ceremonia es más apegada a las tradiciones rusas, después de lavar y vestir el cuerpo, la familia deja en el centro del pecho del difunto un icono de Jesús y se cubre el cuerpo con un manto blanco.

Después se realiza un responso en el lugar donde la persona falleció, ya que se considera que le ayudará a pasar hacia el otro lado.

La tradición rusa además permite el velatorio en casa del difunto, en un féretro abierto durante tres días y con los pies apuntando hacia la puerta, ayudando a la persona a seguir su camino.

El velatorio y la ceremonia

Una vez en la iglesia o en el velatorio, la ceremonia empieza con la incensación del lugar, los fieles, el féretro, el altar y los iconos; se considera que el incienso produce una conexión con Dios.

Después comienzan las oraciones por el difunto y sus familiares. En estas oraciones se acompañan de un coro, que responde a las oraciones del sacerdote. Se rezan poemas y salmos de diferentes santos, ayudando al espíritu del difunto para que alcance la salvación.

Casi al final del rito fúnebre, el sacerdote reza cerca del difunto como si fuese este quien le habla a su familia despidiéndose. Antes de acabar, se reza por última vez pidiendo la absolución de los pecados de la persona, y se bendice el féretro. En la tradición rusa, ahora se introducirían en el féretro los iconos que tenía en vida además de un escrito con la absolución que se ha leído anteriormente durante el funeral.

El entierro

El féretro puede ser llevado al cementerio bien en la carroza o a hombros de los familiares. Delante del cortejo fúnebre va el sacerdote, detrás el féretro, después la familia y al final, el resto de acompañantes.

Una vez llegado al lugar del entierro, el cura bendice la sepultura y se procede a una pequeña ceremonia para no alargar más el dolor de la familia. Después se vuelve a bendecir el féretro y el lugar de sepultura.

Una vez terminada la ceremonia, la familia se coloca a la salida del cementerio para recibir el pésame.

Una vez acabado el entierro, los dolientes regresan a la iglesia a compartir café amargo. Se trata de una taza de café pequeña que se bebe rápido, se levanta la taza en modo de brindis y se dice en árabe “que descanse en Dios” . En el caso de los rusos, este pequeño acto también se hace con vodka.

Después del entierro la familia se retira de la iglesia y va a casa del difunto, donde hacen una gran comida en su honor. Los alimentos dependen de la cultura de la que procedan, ya sean rusa, griega, o árabe entre otras. Se trata más de una celebración en su honor que de un momento de tristeza.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com