Rito Funerario Cherokee

Rito Funerario Cherokee

Rito funerario cherokee

Cuando un padre estaba convencido de que iba a morir, llamaba a sus hijos para reunirlos a su alrededor y darles consejos e instrucciones con respecto a su vida futura, repitiendo las antiguas tradiciones y recordando las costumbres Cherokies que nunca debían olvidar.

Al llegar la muerte, solo el sacerdote y los parientes adultos se quedaban con el cadáver. Las mujeres lloraban mientras cantaban una elegía repitiendo el nombre del difunto una y otra vez durante el tiempo que podían contener le respiración.

Los parientes varones se ponían ceniza sobre la cabeza y ropa vieja. Uno de los parientes más cercanos cerraba los ojos del fallecido para después lavarse todo el cuerpo con agua o con una mezcla de purificación consistente en hervir raíz de sauce. El hecho de enterrar a la gente en el suelo de la casa correspondía a las ganas de la familia de seguir teniendo una estrecha relación con el fallecido que les protegía en espíritu en los momentos de guerra, además de temer la profanación de la tumba por parte de sus enemigos.

En cada pueblo había un sacerdote encargado de enterrar a los muertos.

El cadáver era enterrado en el suelo, bien directamente debajo del sitio donde murió la persona, o en las afueras, cerca de la casa, o en el caso de ser un jefe distinguido, debajo del asiento que hubiese ocupado en el ayuntamiento.

Cuando el entierro era fuera de la casa, el sacerdote y un familiar adulto acompañaban al difunto. A veces, el cadáver se colocaba junto a una gran roca, y al otro lado se construía una pared para encajonarlo. Este tipo de enterramiento estaba reservado para los bebés y los adultos de sexo masculino de alto rango. Después lo cubrían de madera o rocas en forma de arco como techo y amontonaban piedras alrededor creando una especie de tumba.

En otras ocasiones, cubrían en cadáver con dos cajas de madera superpuestas y piedras. También hacían enterramientos en tierra colocando sobre las tumbas piedras para ahuyentar a las alimañas. Los cuerpos se colocaban generalmente en una posición ligeramente flexionada, con las cabezas orientadas hacia el oeste. Entre el ajuar que solía acompañar al difunto se podían encontrar cáscaras de conchas, cuencos, sonajeros de caparazón de tortuga y huesos de animales perforados.

EL DUELO

Durante los 7 días de duelo, apenas se habla y se consume lo mínimo y más ligero de comida y bebida. Las circunstancias que rodearon a la muerte determinan si las expresiones de dolor son mayores o menores:

Si falleció en la casa, todos los elementos que allí había, incluidos familiares, así que todos los objetos personales de fallecido son enterrados con él o quemados en la tumba. Los alimentos y los muebles también se desechan, y todo es destruido por el sacerdote. Además, limpia la casa y descontamina la chimenea poniendo a hervir en ella una mezcla de plantas y fuego alimentado por cedro. Después hace un te con este brebaje y se lo da a beber a los miembros de la familia, además de lavarse con él y rociar toda la casa. Cuando acaba el ritual de purificación, los restos los esconde en el hueco de un árbol o en una roca donde nunca deben de ser encontrados.

Por último, el sacerdote lleva a la familia a un río donde deben sumergirse mientras reza por ellos: deben hacerlo siete veces, alternando de este a oeste. Allí abandonan las ropas contaminadas y se ponen ropas nuevas (de aquí que cuando la persona va a morir, los familiares se vistan con ropas viejas que comentábamos al principio.)

Después, el sacerdote les envía un poco de tabaco para que “iluminen sus ojos” para enfrentarse con valentía al futuro y un collar de perlas santificadas para confortar sus corazones. Al acabar este ritual, la familia recibe el pésame de todo el poblado estrechando sus manos.

En la mañana del quinto día después del quinto día de la muerte, la familia vuelve a reunirse con el sacerdote: este coge un pájaro que ha muerto por el disparo de una flecha, se le arrancan unas cuantas plumas y se le corta un trozo de carne del pecho del lado derecho. Después de orar, se pone esta carne en el fuego. Si esta chisporrotea, los hijos de la familia pronto morirán. Si no lo hace, estos están seguros.

El luto se continúa durante dos días más. En estos dos días, todos se levantan al amanecer, se meten en el río y luego van a la tumba. Los cazadores de la tribu llevan comida a la familia y la séptima noche lo preparan todo para hacer un gran cena donde recordar las hazañas del difunto.

Yolanda Molano

Yolanda Molano

yolanda@guiadecementerios.com

Rito funerario chino

Rito funerario chino

Rito funerario chino

La religión china de todos los tiempos ha sido una mezcla íntima de creencias y de filosofía, por lo que el rito funerario chino estáncargados de símbolos de ambas mezclas.

El elemento primordial de esta concepción trascendente de la vida era el Tao, es decir, el orden, la armonía entre la materia y el espíritu, algo indefinido, que lo mismo presidía el crecimiento de las plantas, que impulsaba a los espíritus a obrar rectamente.

Inmersos en el Tao se encontraban todos los reglamentos, los dogmas que regían la cortesía y trato con el Emperador y sus ministros, con los padres y familiares, incluso con los animales. El principio masculino era Yang, simbolizado en el Cielo, y el femenino era Yin, la Tierra. De esta unión surgió no sólo una inmensa muchedumbre de dioses menores y geniecillos diversos, sino la sistematización de la vida entera, porque en China todo estaba previsto: los días de luto y de fiesta, las horas de reposo y refrigerio, las reverencias a los superiores, el simbolismo de las flores o el ritual del té. Las divinidades secundarias poblaban los bosques, gobernaban la lluvia, el viento, la tempestad, y gracias a ellas fermentaba el pan, estaba sano el ganado, se llenaban los pozos y por su culpa enfermaban los niños y se perdían las cosechas.

Los funerales chinos tradicionalmente se conforman dependiendo de la edad del fallecido, las causas de su muerte, el nivel social y el estado civil. Una persona mayor no tiene que sentir respeto por una persona más joven: Si el fallecido es un joven soltero, su cuerpo no puede ser llevado a su hogar, si no que es dejado en la funeraria. Sus padres no pueden ofrecer plegarias por su hijo, y como no ha tenido descendencia al ser soltero, tampoco tiene hijos que realicen este ritual por él.

Si el fallecido es un bebé o un niño, no se necesitan ritos fúnebres, ya que no se puede mostrar respeto por alguien menor. El niño o bebé es enterrado en silencio.

Los entierros chinos tienen muchos preparativos: Los chinos además de tener bastantes supersticiones, creen en el ciclo de la vida, nacer y morir en el mismo lugar: por eso es más complicado encontrar una tumba de una persona china fuera de su país, ya que cuando ven cercana la muerte, si le es posible, vuelven a su lugar de nacimiento para hacerlo y así poder cerrar este ciclo de la manera correcta para sus creencias.

Los preparativos se empiezan antes de que la persona fallezca: se le quita la almohada, ya que es importante morir en paz, y paz también significa “recto, horizontal” , y esta se coloca en el tejado de la casa para que se descomponga con la intemperie.

El enfermo debe morir, a ser posible, con ropas nuevas. Quien fallece con prendas de pieles (o confeccionadas con pelo de animal o lana) corre el riesgo de reencarnarse en el cuerpo de una bestia. Además, el moribundo no debe ver sus propios pies o una maldición caerá sobre sus hijos.

Las casas también sufren una transformación cuando alguien de la familia fallece: Todas las estatuas de las deidades se cubren con un papel rojo y se quitan o cubren los espejos del lugar: existe la creencia de que si uno ve el reflejo de un ataúd en un espejo, en un corto espacio de tiempo habrá un fallecimiento en la familia; también se coloca una tela blanca sobre la puerta de la casa, y un gong a la izquierda de la entrada si el fallecido es un hombre, y a la derecha si es una mujer.

Al cadáver, antes de ponerlo en el féretro, se le limpia con una toalla mojada, se le echa talco y se le viste con su mejor ropa, incluídos zapatos, y a las mujeres se les maquilla. Nunca hay que vestir a un cadáver de rojo pues esto haría que se convirtiera en fantasma, si no que se usan generalmente los colores negro, azul o marrón. Antes de poner el cuerpo en el ataúd, la cara del difunto se cubre con una tela amarilla y el cuerpo con una tela celeste.

EL VELATORIO

Si la persona falleció dentro de la casa, el ataúd se coloca dentro de esta; si murió fuera, este se coloca en el jardín. La cabeza del ataúd se coloca dirigida hacia en interior de la casa, a unos 30 cm del suelo, colocado sobre dos soportes.

Las coronas, presentes, y un retrato o fotografía del fallecido se coloca a la cabeza del ataúd.

Durante el velatorio el féretro permanece abierto. Se coloca comida frente a este como ofrenda al fallecido. El peine del difunto se parte por la mitad; una parte se coloca dentro del féretro y la otra mitad se la queda la familia.

Durante el velatorio la familia no lleva joyas o vestidos rojos, ya que este color significa alegría. Tradicionalmente los hijos y nietos del muerto no se cortan el pelo en 49 días, aunque esta parte sólo se lleva acabo actualmente en las familias muy creyentes. También es habitual que los familiares con vínculo de sangre lloren durante en duelo como muestra de respeto y lealtad al fallecido; estos lamentos son especialmente fuertes si el fallecido ha dejado una gran fortuna.

La familia se sitúa alrededor del arca dependiendo de su posición en la familia: los niños y las nueras se visten de negro (este color es el de mayor respeto) y además van cubiertos por un velo; los nietos de azul y los bisnietos de celeste. Los yernos se visten de colores más brillantes como el blanco, ya que no son considerados como de la familia.

El hijo mayor se sienta a la altura del hombro izquierdo y el cónyuge, en el derecho. Los familiares ye llegan tarde deben de caminar de rodillas hasta el ataúd.

Se coloca un altar al pie del féretro para quemar incienso que se prende con una vela blanca: todo el rato se quema papel joss (un papel especial usado en estos rituales) y “dinero de oración”, billetes falsos, para que el fallecido tenga ingresos suficientes en su vida de ultratumba.

Además, durante el velatorio la gente juega a juegos de azar en el patio de la casa del fallecido: el cadáver tiene que ser custodiado y el estar jugando ayuda a los guardianes a mantenerse despiertos, además de aliviar el dolor de los allegados.

La duración del velatorio depende de los recursos económicos de la familia, pero como poco necesitan un día para que las personas ofrezcan sus oraciones y rezos. Mientras el cuerpo permanece en la casa, un monje canta por la noche versos de las escrituras budistas o taoístas. Se cree que el alma del muerto tiene que enfrentarse a muchos obstáculos por los pecados que ha cometido en vida, y los cantos y oraciones ayudan en el paso hacia el cielo. Los rezos son acompañados de música de flauta, trompeta y gong.

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CEREMONIA FÚNEBRE

Cuando la ceremonia de rezos y condolencias se da por terminada, el ataúd es sellado con clavos. Todos los presentes deben darse la vuelta mientras se sella, ya que se considera de mala suerte no hacerlo.

Se pegan al ataúd “papeles sagrados” blancos y amarillos para proteger al cuerpo de espíritus malignos.

El féretro se porta con la cabeza del fallecido hacia delante. Se cree que las bendiciones del fallecido son transferidas a los que portan su ataúd, por lo que suele haber muchos voluntarios para portarlo.

El féretro no se lleva directamente al cementerio, si no que primero se coloca en el cmino, fuera de la casa, donde más personas ofrecen sus oraciones y papeles. Luego se coloca el arca en una carroza fúnebre que se mueve muy despacio, con un cortejo formado por el hijo mayor y resto de familia que van tocando con sus cabezas la carroza.

A los coches que acompañan al cortejo se les ata un trozo de tela blanca. Se enciende un palo de joss y se mantiene así durante toda la procesión hasta el cementerio; si se apaga, se enciende inmediatamente. Durante esta procesión, además, se llevan papeles con formas de automóviles, barcos, etc… simbolizando la riqueza de la familia del fallecido. Si la procesión tiene que cruzar agua, se le ha de advertir al fallecido, ya que se cree que si no se le avisa su alma no podrá cruzar el agua.

EL ENTIERRO

Los cementerios chinos suelen estar situados en las laderas de los montes, porque se cree que mejora el feng shui. Cuanto más alta esté la tumba, mejor se cree que es su situación.

Cuando la procesión llega al cementerio, todos los presentes se dan la vuelta al igual que cuando este es colocado en la tumba.

Los familiares arrojan un puñado de tierra antes de que sea sepultado completamente; después del entierro, toda la ropa que se ha utilizado en él es incinerada para prevenir la mala suerte.

A la familia del fallecido se le entrega un paquete roo que contiene dinero, en señal de gratitud. La tradición dice que este dinero debe ser gastado. A su vez, la familia entrega una toalla blanca a los visitantes para que sequen su sudor. Además, el hijo mayor sacará un puñado de tierra de la tumba para ponerla en el quemador de incienso, y la familia de fallecido seguirá rezando en casa usando una tabla de los ancestros.

EL LUTO

Aunque el ritual funerario acaba, el periodo de luto para la familia es de 100 días. Un pedazo de tela de color se coloca en la manga, en negro para los hijos del fallecido, azul para los nietos y verde para los bisnietos. Las familias más conservadoras guardan el luto hasta 3 años. Si un niño muere no se mantiene luto, y si la fallecida es la esposa, el marido no tiene obligación de hacerlo.

EL SÉPTIMO DÍA

Una de las más antiguas creencias fúnebres es el T’eou ts’i , el séptimo día después de la muerte. El alma del dufunto es conducida a un estrado (Wang-hiang) para que eche una última mirada a las cosas terrenales. Se suele colocar una placa roja con una inscripción fuera de la casa para que el alma no se pierda.

El día en el que el alma retorna, los miembros de la familia deben quedarse en sus habitaciones. Es tradición espolvorear harina o talco en la entrada o el pasillo para detectar la visita del fallecido. Si el alma del muerto no se convence de los sentimientos de afecto, puede reaparecer con el fin de vengarse según la creencia.

Actualmente debido a la superpoblación, en China están prohibidos los enterramientos y la única opción es la cremación, aunque en los pequeños pueblos se intenta mantener esta tradición, pese a estar prohibida por ley.

Mª Ángeles Moreno

Mª Ángeles Moreno

mangeles@guiadecementerios.com

Rito funenario gitano

Rito funenario gitano

Rito funerario gitano

Una parte muy importante de la cultura de la comunidad gitana, además de la religión y de las creencias, son los ritos funerarios

La religión de los gitanos varía según su lugar de residencia, pudiendo ser musulmanes, cristianos católicos u ortodoxos.

A partir de la Segunda Guerra Mundial muchos se convirtieron al protestantismo.

Entre los gitanos existen distintos grupos étnicos aunque los más importantes son los Kalderash, herreros que trabajan el latón, cobre,…y los gitanos que viven en España, Portugal, el sur de Francia y el Norte de África. Cada uno de ellos afirman que ellos son los gitanos auténticos.

CREENCIAS CON RESPECTO A LA MUERTE

Desde el momento que uno muere, entra ya en el mundo de lo divino y lo trascendente; para bien o para mal, está influyendo en sus familiares de la tierra, siendo protector de ellos o arrastrándoles enfermedades o posesiones , según cumplan las promesas o vivan el testamento oral que dejó el difunto. Pero no hay leyes gitanas escritas.

El culto a los muertos indica la creencia en la inmortalidad del alma y la fe en una vida futura

El gitano que cree en el más allá, en cualquier trance difícil de la vida, recurre a la oración, poniendo al difundo como intermediario, normalmente al más próximo por grado de consanguinidad, para que interceda ante Dios y conceda lo que se le pide.

Algunos gitanos no creen en la otra vida, mientras que otros creen en la reencarnación, y piensan que el espíritu volverá a la tierra tres veces, reencarnándose en diferentes cuerpos, y deben pasar quinientos años entre cada reencarnación.

Los gitanos tienen diferentes creencias ya que viven en diferentes países y pertenecen a diferentes tribus y clanes, pero todos coinciden en: «Un Dios hecho a la medida de los propios gitanos, fabricándolo conforme interesa a sus tradiciones, costumbres…” es por ello que son más supersticiosos que religiosos, por la creencia de poderes especiales existentes en determinadas personas.

PREPARATIVOS FUNERARIOS

Cuando un gitano está gravemente enfermo o ha muerto, el resto dejarán sus faenas, por muy importantes que sean, acudirán allí donde se les requiera, con la finalidad de estar junto al ser agonizante y honrar con su presencia a la familia.

Los preparativos para la muerte suelen llevarse a cabo con la cooperación de la persona que agoniza. Mientras está con vida, se la somete a un lavado con agua salada y se la viste con ropa nueva. De esta forma el moribundo tiene la satisfacción de verse bien vestido para el gran viaje. A la mujer se le colocan cinco enaguas.

La familia se reunirá en el lugar donde está el moribundo y comerán, beberán y charlarán con total normalidad, alrededor de la luz de las velas, hasta que se produzca la defunción.

Pero cuando se produce la muerte hay grandes muestras de dolor, con llantos e incluso gritos, con una gran exhibición de sufrimiento. Esto durará toda la noche, pero finalmente derivará en cantos.

Luego se pone al muerto en un féretro con sus joyas personales y algunas monedas de oro; con frecuencia se ponen también utensilios cotidianos como cubiertos, la pipa favorita del difunto o el instrumento que tocaba

El cuerpo es depositado en el arca con los brazos cruzados o caídos a lo largo del cuerpo.

Uno de los miembros de su familia le acusa en voz alta de todos los pecados que ha cometido

El entierro tiene lugar hasta tres días después del fallecimiento.

EL LUTO

El luto como signo externo del dolor y como muestra de fidelidad al difunto se suele llevar entre los familiares más próximos. Esta costumbre se hace muy rigurosa, cuando muere el marido, ya que la viuda llevará luto al menos diez años cuando no toda la vida. Si es la madre o el padre, o algún hermano o hijo, actualmente se suele llevar un año, si bien antes no eran menos de cinco años. Para otros familiares como tíos o primos hermanos en la actualidad no sobrepasa de seis meses.

Los que se pongan Luto vestirán de negro. Los hombres con un pañuelo anudado al cuello, camisa negra con manga larga, pantalón negro y calzado sin ningún tipo de adorno ni hebillas. Las mujeres vestidas también de negro, llevarán un pañuelo largo en la cabeza sin enseñar los cabellos, la blusa con manga larga y la falda nunca ceñida al cuerpo, llegando al medio de entre la rodilla y el tobillo. Cuanto más larga es la falda mas riguroso se considera el luto. Todos los que se ponen luto además hará mortificaciones costosas mientras lo lleven, como el dejar de beber alcohol, estar ausente en las fiestas y juergas flamencas, no ver la televisión, ni escuchar la radio, no entrar ni en bares ni restaurantes, no hacer uso de matrimonio… Todo esto por dolor y como sacrificio y muestra de amor por el difunto.

INHUMACIÓN: FAMILIA GITANA CATÓLICA 

La inhumación es distinta dependiendo del lugar de residencia de la familia:

  • Si el fallecido es católico, el entierro se celebra según el rito cristiano, pero además de los puñados de tierra sobre el féretro también se tiran monedas o billetes. El féretro se rocía con la mano sin usar el hisopo. En Inglaterra el agua es sustituída por cerveza.
  • Los testigos, una vez inhumado el cuerpo, beben vino alrededor de la tumba, dedicando al fallecido un brindis.

 

FAMILIA GITANA RUMANA

Sus viviendas se llaman «Vardos» y es el hogar rodante de las familias gitanas; es un carro tirado por caballos que suele estar decorado y grabado de forma llamativa y que contiene todas las pertenencias de la familia. Cuando hace buen tiempo, instalan una tienda de campaña llamada «Bender» para que los niños duerman en ellas. Según sus creencias, ni el nacimiento ni la muerte podrán ensuciar el Vardo. Las parturientas se meten en el Vardo para tener a sus hijos, y los enfermos y ancianos hacen lo mismo cuando notan que les ha llegado su hora. Ningún gitano que se respete a sí mismo agonizaría en la cama dentro del Vardo

RITO FUNERARIO GITANO-RUMANO

En los Balcanes el muerto es colocado en una camilla y expuesto en las esquinas de las calles. No se utilizan paños mortuorios. En la comunidad rumana, antes de descender el féretro, hacen dos agujeros de 20 cm en él, en el lado de la cabeza, según unos para la respiración, según otros para que el difunto escuche las lamentaciones. Una vez descendido el arca, el jefe del clan vierte ron sobre la tapa y luego lo cata él, pasándolo a continuación al resto para que todos puedan brindar por el difunto. Otro de los parientes distribuye dinero a los niños que asisten al sepelio.

En el entierro se vierte sobre el ataúd cerveza, vino o ron. A modo de despedida se saluda diciendo «tutti sutti mishto», que significa «que puedas dormir en paz» y entonces los músicos siguen tocando hasta que el ataúd desciende a la fosa. El entierro se realiza normalmente en un emplazamiento secreto, conocido sólo por los familiares más cercanos. No hay una marca aparente que identifique la sepultura, aunque suelen sembrar una zarza encima para evitar que los animales la profanen.

En general tienen temor a la muerte. Los gitanos creen mucho en los fantasmas y no quieren correr el riesgo de que el difunto se apegue de alguna forma a los vivos. Posiblemente por esta razón queman el «Vardo», ya que un muerto no puede volver si se lleva con él sus posesiones y su hogar. De hecho, el nombre del difunto deja de mencionarse por temor a que pueda regresar.  La palabra romaní para denominar fantasma es «Mullo» y esta palabra puede denominar también a los muertos vivientes o a los vampiros. Piensan que algunos han fallecido a cauda de alguna influencia maligna y que luego de convertirse en un «Mullo» intentará encontrar al que le causó la muerte. Creen, así mismo, que sólo los gitanos se convierten en vampiros al morir, los «Payos» no lo hacen y por lo tanto no tienen que temer a sus fantasmas. En algunos países también creen en los hombres lobos. Serán aquéllos que fueron muy malos a lo largo de su vida.

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Hace poco, en Rumania, falleció el auto proclamado “Rey de los gitanos” Florin Cioaba. Su funeral fue bastante curioso y fuera de lo común, sin contar el paseo de 7 kilómetros que los miles de gitanos le dieron al difunto. Florian fue enterrado en un ataúd con aire acondicionado e iluminación… quizás para que el muerto no sienta mucha calor además de miedo a la oscuridad. Durante el funeral, su hijo mayor Florian Dorin Cioaba fue proclamado como nuevo “Rey de los gitanos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

OTROS RITUALES 

  • Las familias gitanas de París y Suecia, para asegurarse de la muerte efectiva del difunto, perforan su corazón con una aguja larga. Es un rito de protección contra los fantasmas.
  • En esta parte de Europa, sí se utilizan paños mortuorios

Si el fallecimiento se produce en el poblado o en una ciudad, el difunto debe ser sacado por una puerta «excusada» o por un agujero que se hace en la vivienda,nunca por la puerta de entrada de la vivienda

 

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com

Rito funerario goldi

Rito funerario goldi

Rito funerario goldi

Misticismo y  presencia de  espíritus que guían el alma del difunto, forman parte de la tradición Goldi, un pueblo siberiano que hace del rito de la partida al más allá una ceremonia en la que el chamán es el guía en este paso fundamental, para que el alma del difunto llegue al otro paralelo.

Para esta tribu siberiana, el paso a la vida eterna está precedida por dos importantes rituales en los que las vestimentas, la comida y la presencia de la familia del fallecido son muy importantes

SENTIMIENTOS DE LOS GOLDI 

Los sentimientos respecto a los difuntos se pueden entender de dos maneras diferentes; por una parte, se les venera ,se les invita en los banquetes funerarios, se les considera con el tiempo ,como espíritus protectores de la familia y…por otra parte ,se les teme y se les observa por una posible vuelta al mundo de los vivos. Se teme a los que acaban de morir, pero se venera a los muertos antiguos, de los que se espera su protección.

Este temor a los muertos se debe al hecho de que, al principio, ningún difunto acepta su nuevo estado, no quiere renunciar a vivir y retorna junto a los suyos . El muerto reciente trata de llevarse con él a su familia y a sus amigos e incluso sus rebaños; desea continuar su existencia bruscamente interrumpida. Quiere “vivir entre los suyos”. Lo que se teme pues ,es una maldad del muerto. De ahí las precauciones que toman, para impedir que el muerto vuelva a la aldea.

PRECAUCIONES HACIA LOS FALLECIDOS

-Toman otro camino al volver del cementerio para desorientar al alma del fallecido.

-Se alejan rápidamente de la tumba y se apresuran a purificarse de regreso a sus casas

-Se destruyen en el cementerio todos los medios de transporte (trineos ,carretas ,etc )en los que haya sido llevado

-Se custodia durante varias noches el camino a la aldea y encienden hogueras .

Tales precauciones no impide que las almas de los muertos ronden sus casas durante varios días

RITO FUNERARIO 

El primer rito funerario llamado NIMGAN se celebra siete días después de la muerte.

El chamán se enfunda un atuendo especial y entra en la choza donde vivía el muerto mientras aporrea un tambor para buscar y capturar su alma, la cual introduce en una especie de almohadilla llamada ¨fanya¨. Una vez lo consigue, se celebra un banquete al que asisten todos los familiares y amigos del fallecido. El chamán ofrece aguardiente al muerto.

El segundo rito, llamado KAZATAURI es más complejo e importante.

Comienza con el mismo ritual de tocar el tambor, durante el cual, además, el chamán baila y relata las dificultades que se encontrará el muerto en el camino hacia el más allá. A éste le sucede otro banquete que suele acabar muy tarde y cuyas sobras son quemadas en una hoguera por el propio chamán.

Al caer la noche, depositan el fanya en una cama que las mujeres han instalado en la choza del difunto, lo tapan con una manta y el chamán duerme junto “Al alma del difunto”, no sin antes haber pedido a los asistentes que se vayan a reposar. Cuando amanece, se viste y despierta al muerto con su tambor, pasa el día, y, al atardecer, asiste a un nuevo banquete y vuelve a pasar la noche junto al fanya. Este proceso puede repetirse durante varios días, hasta que por fin un día el chamán comienza a cantar , a golpe de tambor y dirigiéndose al muerto, le advierte que para afrontar bien el viaje al otro mundo, ha de comer mucho y beber poco, pues a los borrachos les es más difícil completar este viaje con éxito.

Los preparativos para la partida del muerto al mas allá concluyen coincidiendo con la caída del sol, y entonces el chamán inicia otra serie de ritos que le garantizan poder acompañarlo hasta su destino. Vuelve a cantar y bailar en la choza, con la cara pintada, solicitando ayuda a los espíritus para tener un mejor viaje.

Acto seguido sale de la choza y se encarama hasta la copa de un árbol talado para tal efecto, y desde allí, bajo la sugestión se cree en la cima del mundo. Visiona, entre otras cosas el camino que les ha de llevar al mundo de los muertos.

Aunque la tradición es una constante demostración de poderes sobrenaturales por parte del chamán, la creencia funeraria es que no puede realizar tan increíble gesta sin la ayuda de los espíritus; recurre, en especial, a dos de ellos, sin los cuales no podrá regresar del mundo inferior: Butchu, una criatura emplumada con rostro humano y una sola pierna, y Koori, una especie de pájaro gigante sobre cuyo lomo realiza buena parte del viaje de regreso.

TRASLADO ESPIRITUAL 

Tras retomar las danzas en la choza hasta alcanzar un verdadero estado de agotamiento, se dispone a emprender el trayecto. Como se puede adivinar, este traslado es puramente espiritual y fruto de un trance, pero se dispone todo lo necesario como si se tratara de un desplazamiento real. El chamán se aposenta mirando al oeste en una tabla que representa un trineo siberiano, sobre la cual se colocan también una cesta de comida y el propio fayna con el alma del muerto.

VIAJE AL MÁS ALLÁ
Es posible seguir su ruta a través de las canciones que entona y de las palabras que cambia con su sirviente. Su sirviente o (lacayo)que le acompaña en el viaje, místicamente hablando, pues en realidad lo único que hace es traducir sus canciones delirantes e informar a los espectadores de cómo transcurre el mismo. Los espíritus le ayudan a atar perros al supuesto trineo, y así, ya está listo para la partida. El inicio se considera fácil, pero las dificultades y trabas se suceden según van acercándose a la tierra de los difuntos; ha de conducir la caravana al otro lado de un río y hallar restos de civilización humana que lo guíen hasta la aldea de los muertos, en la cual se adentra, una vez la encuentra, junto con el alma que transporta. Allí, los habitantes sin vida se reúnen y le preguntan tanto su nombre como el del recién llegado, aunque el chamán se cuida bien de no darles el suyo verdadero.
Su último cometido en la tierra de los muertos es el de localizar los espíritus de los parientes del finado para presentarles el alma del mismo, quedando un nuevo habitante de tan tétrica aldea.

RETORNO
Concluida su misión, reemprende rápidamente el retorno al mundo de los vivos, ayudado por Koori y Butchu. El chaman danza , grita y rueda por el suelo, inconsciente. Una vez lo alcanza, relata minuciosamente todos los pormenores sufridos y las impresiones que el muerto ha tenido durante el viaje hacia su nuevo hogar. Trae a cada uno de los presentes los saludos de sus ancestros
Y para poner fin de una vez a estas férreas obligaciones con la persona fallecida arroja el fayna vacío a las llamas del fuego.

Nines Villar

Nines Villar

angelines@guiadecementerios.com

Rito funerario haida

Rito funerario haida

Rito funerario haida

Los Haida son un pueblo indígena que viven en las islas Haida Gwaii (traducido del Haida significa “Islas de las personas”) antes conocidas como Islas de la Reina Carlota, en la zona de la Columbia británica de Canadá.

Este pueblo fue visitado por primera vez en 1774 por el español Juan Pérez y cuatro años más tarde por James Cook. Hasta entonces, el pueblo Haida era bastante abundante en población, pero con la llegada de la “civilización” que les introdujo el alcohol, las armas de fuego y la viruela, se vio bastante reducida, hasta sólo 150 personas en 1900; y sin contar la de nutrias, que por culpa del mercado de pieles las llevaron hasta su extinción. Antes del contacto colonial, su población era de unos 60 mil habitantes. Hoy en día, son sólo 5 mil.

Su economía estaba basada en la pesca del salmón y el bacalao, además de la recogida de bayas, raíces y algas; también cazaban ciervos, castores y aves. Las mujeres curtían pieles y recogían mejillones mientras los hombres construían y cazaban. Entre sus hábitos más importantes se encuentra la talla de madera, muy presente en sus ritos funerarios, siendo este el tema que nos ocupa.

CREENCIAS RELIGIOSAS

Para los Haidas los animales se clasifican como tipos especiales de personas, más inteligentes que los humanos y con capacidad de transformarse en forma humana.Los animales viven en la tierra, mar y cielo, reflejando un orden social que también tomaban los Haida.

Creen el la reencarnación, por lo que el cuerpo en sí no tiene importancia, no es más que una vasija: cuando mueren, su alma es transportada en canoa a la Tierra de las Almas donde esperará su reencarnación.

TOTEMS

Tallar la madera era una de las ocupaciones principales de los Haidas; los Tótem eran esculturas talladas en troncos de árboles que rememoraban hechos históricos, leyendas familiares, linajes de clanes o eventos notables.

Las esculturas más antiguas de los Haida son de enterramientos de chamanes que se remonta a mediados del siglo XVIII- principios del XIX. En la parte superior se encontraban figuras humanas, mientras que en los más cercanos a los pueblos y las casas las decoraciones con emblemas y seres sobrenaturales para la protección del pueblo son más numerosos.

La mayoría de estas esculturas creados durante la mitad del siglo XIX son de un estilo más clásico, con partes de la cara, nariz, ojos y labios muy grandes ocupando casi el mismo espacio que la frente, la mandíbula y las mejillas. Esto les da a las formas de animales o aves un aspecto entre juvenil e ingenuo. Su simetría recuerda al arte egipcio en algunas ocasiones.

Tras la despoblación de finales de siglo, se abandonó la tradición de esta escultura monumental.

RITUAL FUNERARIO

Como ya hemos comentado, los Haidas estaban jerarquizados y así, sus enterramientos; si el fallecido no tenía ningún rango de importancia, su cadáver se dejaban en una zona apartada de la aldea sin incinerar ni enterrar, por lo que estas aldeas solían desprender un fuerte hedor; fue con la llegada de los colonos cuando empezaron a crear una especie de fosas comunes para que las enfermedades no se propagaran.

Pero si el fallecido ostentaba una posición importante en el pueblo como Jefe, Chamán o guerrero, su inhumación se realizaba de manera individual y con un ritual: los Haidas creían que estas personas ilustres debería unirse al tótem, casi convirtiéndose en parte

de él. Para ello, después de retirarle los órganos internos, era llevado hasta los pies del Tótem donde sus familiares y amigos machacaban con mazas su cuerpo para reducirlo hasta el tamaño de la urna funeraria, más o menos como el de una maleta. Para lograr esto, los huesos eran machacados y pulverizados en un rito que a nuestros ojos podría resultar bastante sanguinolento.

Una vez reducido el cuerpo, este era colocado dentro de la urna, y esta a su vez a los pies del Tótem. Las entrañas del difunto serían colgadas a lo largo de este para atraer a los animales, quienes avisarían al mundo de los muertos la llegada del difunto. Con la llegada de los colonos, nuevamente, perdieron esta tradición, sus tótems, y la mayoría de los supervivientes de la población tomaron la religión cristiana aunque sin dejar de creer en la reencarnación.

Los misioneros del siglo XVIII que descubrieron la costumbre de los Haida creían que el procedimiento estaba reservado a sus enemigos. No resulta ser una coincidencia que a causa de este “malentendido” cultural, la tribu fuera calificada como una de las más violentas y atroces durante la conquista del Oeste.

Mª josé Lázaro

Mª josé Lázaro

mariajose@guiadecementerios.com

Rito funerario Amish

Rito funerario Amish

Rito funenario Amish

Los Amish, a veces llamado menonitas Amish, son un grupo etnoreligioso protestante anapbatista, conocidos principalmente por su estilo de vida sencilla, vestimenta modesta y tradicional, y su resistencia a adoptar comodidades y tecnologías modernas. Los Amish son una comunidad cultural muy unida, descendientes de inmigrantes germanos y suizos de habla alemana.

Tienen varias creencias comunes con el protestantismo, como la separación de la Iglesia y el Estado, la no violencia y la abogacía por el bautismo de adultos. Por ello se les consideran anapbatistas, pues no creen que un niño deba ser bautizado puesto que no es una decisión personal.

Dos conceptos claves que practican los Amish son el rechazo al Hochmut (orgullo, arrogancia, altivez), y la amplia consideración que tienen del Demut (humildad) y Gelassenheit (calma, compostura)

En cuanto a la muerte, el funeral marca el final de un viaje terrenal y es el comienzo de una nueva vida.

CREENCIAS AMISH SOBRE LA MUERTE

Los Amish no se detienen el aspecto trágico de la muerte y por lo general adoptan un enfoque más estoico y reservado, acorde con su forma de vivir. La idea de que “Dios ha querido que así sea” es la principal en los Amish. La mayoría de Amish normalmente no creen en la salvación, por lo que para ellos no va a “un lugar mejor” como sí se cree en los funerales no Amish. Para los niños que mueren, sin embargo, existe una fuerte convicción de que son acogidos por Dios.

En cualquier caso, el énfasis está en lo que está más allá. Para los Amish la esperanza de que una vida bien vivida conducirá a la salvación en el cielo. Los Amish tienden a hablar con franqueza acerca de la muerte en sí, que en sus grandes comunidades y entorno agrícola, se experimenta con frecuencia (por los seres humanos y animales) y simplemente se ve como una parte de la vida.

Al mismo tiempo, pasan el duelo como el resto de personas al perder un ser querido. Las mujeres Amish se visten de negro como indicador visual de que han sufrido una pérdida. El tiempo de luto dependerá de la cercanía de la relación con el difunto.

Cuando una persona Amish fallece, en la mayoría de las comunidades el cuerpo es llevado a una funeraria para embalsamar. A continuación, se vuelve a la casa para que vecinos y amigos visiten a la familia. Se escoge una habitación, se sacan todos los muebles y se limpia para dejar espacio a los miembros de la comunidad que van a presentar sus respetos.

Por lo general, la comunidad Amish se basa principalmente sobre sí misma para todos los aspectos del proceso de funeral.

Los miembros pueden construir un sencillo ataúd, ayudar a preparar una comida después del servicio, ayudar a mano cavar una fosa o sentarse con el cuerpo según sea necesario antes del funeral.

La muerte es quizá la única vez en la sociedad Amish que sus cuerpos no están vestidos con ropa oscura. Los que han fallecido por lo general llevan ropa blanca, si se trata de pantalones blancos, un chaleco y la camisa para los hombres, o un vestido blanco, capa y delantal para mujeres. En muchas ocasiones, a la mujer se le entierra con el mismo delantal y capa con la que se casaron. No se aplica ningún tipo de maquillaje al difunto. Los féretros son de seis caras, con dos piezas en las bisagras que se pliegan hacia abajo para mostrar el cuerpo desde el pecho hacia arriba, y revestidos con material hecho y proporcionado por los Amish.

Los Amish son enterrados principalmente en los cementerios exclusivos para su comunidad, aunque a veces van a compartir esta tierra con otros menonitas, que comparten muchas de las mismas raíces históricas y creencias religiosas que los Amish, pero tienden a ser más tolerantes con la tecnología.

El fallecido es enterrado 3 días después de su muerte, el tiempo necesario para cavar una tumba. Una vez embalsamado el cuerpo y preparada la habitación,  la persona fallecida es colocada en el féretro, que se deja abierto, en el centro de la habitación, con el predicador a pocos pies de distancia.

Al igual que en un servicio normal Amish, los predicadores dan dos sermones, uno que duran aproximadamente 20 minutos y el otro alrededor de una hora. Pueden o no pueden cantar al principio y al final del servicio, como harían en la iglesia.

Durante los sermones no se elogia al difunto, pero sí se hace referencia a la historia de la creación.

Al final del servicio, los asistentes se acercan al féretro abierto para echar una mirada final al cuerpo, (los niños pueden ser cogidos en brazos para ayudarles a mirar) mientras que el predicador recita el nombre del individuo y una oración. El arca se cierra y se lleva a al cementerio.

El arca se transporta en un carro fúnebre especialmente diseñado para el viaje final. En algunos casos, si el cementerio donde el fallecido se encuentra muy lejos, puede ser transportado en coche.

Los Amish formarán una comitiva con sus carros hasta llegar al cementerio. Al haber tantos, se suelen numerar con tiza en un lateral su orden en el séquito.

En el cementerio, la tumba ya se ha excavado. No hay cánticos. Un himno tradicional es leído por el ministro u obispo hasta que los porteadores depositan el cuerpo. Tampoco hay flores ni fotos del difunto.

El féretro es bajado con cuerdas y todos los asistentes echan un puñado de tierra mientras los dolientes miran.

En la tradición suiza Amish , las lápidas son de madera y están sin marcar. El uso de la madera significa esta se desgasta con el tiempo, haciendo hincapié en la naturaleza transitoria de la vida.

Las lápidas son bastante uniformes e indican el nombre, fecha de nacimiento y fallecimiento y la edad en años, meses y días. enfatiza la importancia del individuo en relación con la comunidad.

En otras tradiciones amish, las lápidas están sin marcar.Un libro especial sirve de guía para localizar el lugar de descanso de un individuo.

LA COMIDA DEL MEDIODIA

Tradicionalmente, los funerales en los Estados Unidos son seguidos por una comida para la familia y amigos que se reúnen para celebrar la vida de aquellos que han fallecido. En la comunidad Amish, la “comida del mediodía” se pretende ayudar a los miembros de la comunidad respirar nueva vida a la casa del difunto.
Si bien no es una fiesta de lujo, la comida puede incluir puré de patatas, salsa, carne fría, ensalada de col, pimiento repollo, ciruelas pasas, puré de manzana, queso, pan, bollos y “pastel funeral”, que incluye las pasas.
La muerte y el funeral marcan el final de una vida cristiana. Los Amish creen que las personas son pecadoras y creen en la misericordia de Dios. Los Amish piensan que sus difuntos están con Dios en el cielo, pero no se preocupan por el alma de esta. En la comunidad Amish , grande y extensa, la muerte sucede con frecuencia, otro factor que contribuye su enfoque de que la muerte es un trámite más.

Fuentes: Amish America Fotos: Google Images

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com