Rito funerario Buguia (Filipinas)

Rito funerario Buguia (Filipinas)

Rito funerario Buguia (Filipinas)

Los Buguias son una pequeña tribu, casi reducto de las montañas del sur, de la región de Benguet, en Filipinas. Reducto porque después de la llegada de los españoles, son de las pocas tribus que conservan sus rituales ancestrales y no se convirtieron a la religión cristiana.

Es un pueblo cuya cultura está principalmente basada en los rituales, de pedida de mano, boda, y cómo no, funerario. Conozcamos un poco este último.

Los funerales en la tribu de los Buguias, siguen casi el mismo procedimiento que su ceremonia de pedida de mano, en la que el sacrificio de animales es una parte esencial. Ambos se centran en la comunión con la muerte, y a través de ambos se conoce el estatus de la persona homenajeada.

El primer día, el cadáver es sentado en la “silla de la muerte”, donde permanecerá toda la ceremonia. Una vez sentado, se le darán latigazos mientras alrededor se enciende un fuego, que será avivado para provocar humo y así aligerar el olor de la putrefacción. Este primer día se sacrificará a un cerdo macho y otro hembra, y, si es necesario alimentar a los asistentes al funeral, también un buey o una vaca.

El segundo día, son los invitados al funeral los que preparan la comida, para ellos y la familia doliente.

El tercer día, los hijos del fallecido lo pasan bajo una manta tejida con un solo hilo, que significa la continuidad de las generaciones. Las mantas blancas tienen una gran importancia en la religión y estatus de los Buguias, utilizándolas para sus principales rituales.

A partir del cuarto día, comienzan los rituales más sagrados. Se realizan sacrificios de animales, siempre en pareja macho y hembra, hasta alcanzar el estatus de la persona fallecida. Cuanto más rico o importante, más sacrificios.

Lo funerales Buguias son considerados como una fiesta: comida y bebida para todos los asistentes, guardan vigilia durante la noche permaneciendo despiertos contando anécdotas sobre el fallecido y cantándole canciones.

Los fallecidos con menos poder suelen ser enterrados al tercer día, pero los más ricos suelen ampliar los festejos hasta el quinto día. Este último día se sacrificaban tres cerdos, en número impar, para señalar el final del funeral. Aún así, la tradición indica que el funeral debería de durar “desde el parto de una perra hasta que los cachorros son tan grandes como la madre”, por lo que para los más ricos, el funeral dura más de un mes. Si el fallecido era de muy avanzada edad, se esperaba que el cadáver tardase bastante en ser enterrado. En este caso, el rebaño entero del fallecido era consumido durante este tiempo, excepto si quedaba un cónyuge superviviente, que entonces se respetaba la mitad.

Cuando terminan los sacrificios públicos (con los tres cerdos), el cadáver es colocado en un ataúd hecho de un solo tronco de pino. Pero el ritual no acaba aquí.

La noche siguiente, los parientes cercanos y los maestros del ritual recuperan el ataúd, exponen nuevamente el cuerpo, ofrendan un último cerdo y amenizan la noche cantando otra vez. Treinta y seis horas más tarde, llega por fin el entierro final.

Al día siguiente, salvo malos augurios, cada hijo casado del difunto ofrece una pareja de cerdos en su propio domicilio. Otra ceremonia final, pasados los tres meses, y correspondiente también a los hijos casados, se celebra entre los tres meses y el año del fallecimiento, tiempo en el que el difunto vuelve a socializar con los vivos.

Pero el lugar de enterramiento inicial no tiene porqué ser el final, ya que es normal que los antepasados se aparezcan en sueños a sus descendientes pidiendo que sus huesos sean cambiados de lugar, lo que supone otra serie de rituales.

Durante el periodo español, estos traslados fueron más fáciles ya que estaban enterrados en cuevas o hediduras, aunque antes de su llegada lo hacían en unas vasijas de cerámica. Hasta la llegada de los americanos no se empezaron a enterrar bajo tierra, creando criptas que siempre facilitaran este traslado de restos según indicaciones oníricas.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Funeral en Nueva Orleans

Funeral en Nueva Orleans

Funeral en Nueva Orleans

Funeral: Ceremonia de índole religioso que se celebra en honor a un difunto.

Bien, todos tenemos claro que cuando fallece un ser querido nos duele; nos duele la perdida, nos sentimos desorientados: el no volver a ver a esa persona, el no hablar con ella o simplemente recibir esa llamada que antes, era rutina.

En muchas culturas, los funerales transcurren con un silencio tibio, sólo el murmullo de la gente al hablar lo rompe. Sin embargo, las costumbres funerarias de las que vamos a hablar hoy nada tienen que ver. Aquí, donde el misterio camina tranquilamente entre sus calles, tierra de vampiros, de fantasmas y con una gran creencia hacia el vudú, se despiden de sus seres queridos a golpe de notas musicales. Hablamos de Nueva Orleans.

Es conocido como funeral jazz, aunque este término es erróneo pues la descripción preferida es “funeral con música” ya que el jazz propiamente dicho no es el objetivo principal de la ceremonia.

Esta tradición funeraria se originó a principios del siglo XX. El pasado colonial de Luisiana, las prácticas espirituales africanas y la amalgama de culturas allí establecidas, ayudó a que se comenzara a “celebrar” la vida vivida de quien ya no está,con un propósito, ya que según su cultura si alguien fallece hay que complacer a los espíritus para proteger al difunto.

Como todo en esta vida tenía sus detractores, sobre todo por parte de los ciudadanos blancos, que veían como una falta de respeto el ritmo musical que desprende el jazz; aunque con el tiempo, también se pueden ver a estas comparsas musicales acompañando al difunto sea del color que sea su piel en la actualidad.

Un funeral musical comienza desde el mismo momento que el fallecido es trasladado al cementerio. Puede salir desde distintos sitios: su casa, el tanatorio o la iglesia. El féretro es portado por los familiares, y ya desde aquí las notas musicales comienzan a enredarse en el aire. La banda comienza con melodías fúnebres e himnos religiosos; las personas allí congregadas siguen este ritmo con paso lento y penoso, en el fondo es la despedida de un ser querido.

Algunos de los asistentes suelen llevas vistosas sombrillas de mil colores que contrastan con el negro utilizado para comenzar el luto.

El arca es introducida en un carruaje funerario tirado por caballos; la banda sigue tocando su profunda melodía, y el cortejo fúnebre sigue las notas musicales por todo el itinerario hasta que llegan al cementerio. Ya en camino la banda suele hacer un cambio en su sinfonía, la música se vuelve más optimista; siguen sonando himnos aunque también se puede escuchar melodías de jazz. Esto se debe a que según su cultura esta es su forma más honrosa de decir adiós al fallecido, celebrando el tiempo que estuvo entre ellos, compartiendo, enseñando y aprendiendo. También se unen muchas veces los llamados “segunda línea”, personas anónimas que se encuentran en ese momento en la calle, y que se unen al cortejo para celebrar la vida del difunto. Las sombrillas giran o incluso los pañuelos se agitan en el aire, en Nueva Orleans la muerte se vive.

O se vivía, lamentablemente esta tradición a pesar de seguir realizándose está comenzando a caer en desuso; quizás las prisas de la modernidad o que las generaciones que han llegado no lo saben valorar. Lo que sí sabemos es que si esta línea de no celebrar la vida sigue así, dentro de poco hablaremos de los funerales musicales de Nueva Orleans como una antigua tradición.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Rito funerario Sati

Rito funerario Sati

Rito funerario Sati

Una costumbre funeraria de la que estamos seguras no fue idea de una mujer, es la antigua costumbre Sati, practicada principalmente en la India. En ella la viuda, aunque por poco tiempo, es incinerada en una pira junto a su difunto marido, y es quemada viva.

El nombre de Sati proviene de la diosa Satí, esposa de Shiva, que se suicido frente a su padre Daksha, por un desaire que le había hecho a su marido Shiva. Ella se sentó en el suelo y se prendió fuego por combustión espontánea.

No existen datos exactos de en qué época comenzaron este tipo de inmolaciones, pero se calcula que hace más de 5.500 años. El primer caso documentado aparece en el año 908 D.C.

Existen varias teorías del porqué de este acto, y sobretodo, del porqué se hizo popular. Una de ellas destaca que, por matarse a si misma, la esposa expiaba todos los pecados del marido y así ambos podían tener una buena vida en el más allá. Los griegos, sin embargo, manejaban una teoría mucho más terrenal: La diferencia de edad entre los matrimonios era bastante grande: ellos solían ser ancianos y sus esposas, mujeres jóvenes que les podían cuidar. A través de este rito, el anciano se aseguraba de no morir envenenado y que su joven viuda se casara con otro hombre más joven. Además, este ritual servía para que no hubiese un “exceso de mujeres” en la tribu y se aseguraban que ninguna se fuese con algún hombre de otra tribu (algo a tener en cuenta si en las otras tribus no te obligan a suicidarte cuando muere tu marido).

Aunque aparentemente van voluntarias, la presión de ser quemadas vivas puede con ellas y muchas salen corriendo, pero son devueltas a la pira. Otras son drogadas o incluso atadas, dejando en evidencia la voluntariedad del acto.

Mientras que la vida de las mujeres en la India medieval, especialmente en las castas inferiores, no era una maravilla, si cometían Sati eran veneradas como diosas. De hecho se decía que sus poderes de divinidad comenzaban ya antes de la muerte ya que esta ocurría sin dolor.

Después de su muerte en la pira, la mujer finalmente se transforma en la forma de la satimata , una realización espiritual de la bondad, cuya preocupación principal es ser una protectora de la familia. Esta protección suele ocurrir a través de los sueños, en los que la satimata se les presenta para recomendarles como guiarse en situaciones de la vida.  Sin embargo, a pesar de las intenciones de la satimata son siempre para el bien de la familia, ella no es reacia a dejar que, por ejemplo, los niños enfermen, o las vacas dejen de dar leche, si ella piensa que esto es una lección apropiada a la mujer viva que tenía descuidado sus deberes como Pativrata .

A partir del año 1200 esta práctica se regularizó, y por orden gubernamental la viuda tenía que declarar, jurando que nadie la presionaba, si deseaba ser quemada o no. Hacia el siglo XVI se necesitaba un permiso de la policía, que se encargaba de disuadir a la viuda del acto en el caso de que no estuviese segura, o de certificarlo y aprobarlo en el caso de que sí lo deseara. Durante la invasión inglesa, consideraron el rito funerario Sati como una costumbre local y apenas le hicieron caso. Fue en 1829 cuando en gobierno británico lo prohibió, pero la práctica continuó. En 1987 el gobierno indio volvió a prohibirlo, pero siguen registrándose casos, el último en 2008.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funerario irlandés

Rito funerario irlandés

Rito funerario irlandés

Debido al carácter festivo de la población irlandesa (todos conocemos las celebraciones del día de San Patricio) y su carácter alegre, hace que sus funerales, pese a la tristeza extrema que supone la pérdida de un ser querido, también tienen su parte de festejo y alegría.

El nombre original es “Irish Wakes”, y su nombre proviene de la tradición en la que la familia permanecen despiertos (awake) durante toda la noche alrededor del féretro para asegurarse de que el fallecido no se va a levantar. El cadáver es velado al menos durante una noche en la casa familiar, para que los amigos y vecinos puedan presentar sus condolencias.

Este tipo de funeral se sigue practicando aunque cada vez es menos común. Los Irish Wakes son una celebración de la vida, una última fiesta en honor del difunto.

Fue muy popular durante siglos hasta los años 50 del siglo pasado, en donde se prohibió el derecho de reunión, ya que se consideraba que una reunión de hombres podría conllevar el intentar rebelarse contra la corona británica, por lo que tuvieron que suspender este tipo de funerales. Desconocemos si desde la desaparición del I.R.A. esta ley sigue estando vigente.

LA PREPARACIÓN

Nada más fallecer la persona, se abre una ventana de la habitación en la que está para que el alma salga por ella, y se vuelve a cerrar pasadas dos horas para impedir que el espíritu vuelva al cuerpo. No se puede pasar ni quedarse de pie entre el difunto y la ventana abierta, ya que trae mala suerte el interponerse e impedir que el alma salga de la habitación. Un grupo de mujeres preparan el cuerpo, lo lavan, afeitan en el caso de que el fallecido sea un hombre,   y lo visten con su mejor traje o con ropa blanca.

Después colocan el cadáver sobre una mesa, que suele estar en el salón de la casa o en la cocina, en la habitación que sea más grande para soportar el número de visitas con más comodidad.

Un grupo de hombres o mujeres están todo el tiempo alrededor de la mesa para prevenir que los malos espíritus se acerquen al cuerpo y se lleven el alma del difunto.

Alrededor de la cabeza del difunto se colocan velas, y en los pies unas botas para que el camino atravesando el purgatorio le sea más llevadero.

Además, se le atan los dedos pulgares de los pies para que no pueda volver como un fantasma.

“Keening” es la palabra irlandesa que define el estado de tristeza y lamentos por la pérdida de un ser querido, lo que nosotros llamaríamos duelo. No se puede empezar a “sentir pena” (keening) antes de que el cuerpo esté preparado y sobre la mesa, ya que si no se atraerá a los malos espíritus.

Todos los relojes de la casa se paran, y se cubren los espejos como señal de respeto hacia el fallecido.

Durante la noche, una pareja de hombres permanecen constantemente junto al difunto para no dejarlo solo nunca hasta el entierro. Estos hombres suelen ser hijos o familia directa, aunque los vecinos y amigos suelen ofrecerse voluntarios también.

COMIDA, BEBIDA Y DIVERSIÓN

Pero lo que hace especial los funerales irlandeses es sin duda su manera de velar el cuerpo: el alcohol, la comida y el tabaco no pueden faltar para celebrar la vida del difunto.

El Poteen, uno de los whiskies caseros más potentes del mundo (90-95% de alcohol) , estuvo prohibido en Irlanda durante 336 años, de 1661 a 1997, pero era la bebida que no podía faltar en los funerales irlandeses. Poteen es una palabra derivada del gaélico que significa “agua de vida” . Son por ello también famosas las discusiones y broncas que se solían formar en estos funerales en cuanto el alcohol hacía efecto.

Juegos, música y baile también acompañaban a ayudar en la sensación de celebración de la vida de la persona fallecida; los juegos se solían realizar durante la noche para que el tiempo pasara más deprisa, y estos incluían timbas de cartas o de dados. También el escondite y el pilla pilla. Si jugaban a las cartas, también se le repartía la mano al muerto.

Gracias al alcohol también se hacían juegos de fuerza, entre los que se incluía el levantamiento de cuerpo… literal.

Las bromas también son permitidas, y entre las más populares se encontraban el atar juntos los cordones de los zapatos para que al empezar a andar se caiga, coser las chaquetas de los hombres a las sillas o esconderse detrás del muerto y moverlo para asustar a los otros.

Además fuman en pipa durante el velatorio. Con cada calada, se debe de ofrecer un poco de sabiduría al resto: nuestros “No somos nadie”, “A todos nos llega nuestra hora” etc…

EL ENTIERRO

El cuerpo es introducido en el féretro la mañana del entierro, y es llevado a hombros por los porteadores hasta la iglesia o la casa de funerales. Después el cuerpo es trasladado en el coche fúnebre hasta el cementerio o el crematorio y el séquito puede ir en coche o a pie detrás si el tráfico lo permite. Durante el entierro una gaita toca música tradicional celta como Danny Boy o The Dark Isle.

Después del cementerio, los congregados van al pub dónde pasar recordando al difunto y bebiendo en su honor.

Aunque gran parte de esta tradición irlandesa se ha ido perdiendo con el paso del tiempo y las prohibiciones, ese espíritu de celebración sigue presente en sus funerales.

Este video fue famoso hace unos meses: el mejor amigo del fallecido inicia un precioso homenaje al que todos conocían como “Mr Brightside” por su buen carácter. No dejéis de verlo.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funerario Sij

Rito funerario Sij

Rito funerario Sij

El sijismo es una religión india fundada en el siglo XV por Gurú Nanak como escisión de las doctrinas que estaban en conflicto del hinduismo y el islam. Es una religión monoteísta regida por los 10 preceptos del Gurú Nanak Actualmente es al novena religión del mundo, seguida por 20 millones de personas.

CREENCIAS

Los Sij creen en el ciclo de la vida y la reencarnación, por lo que ciertas acciones que hagan en vida, y los accesorios de esta, se unen a este ciclo. El Alma no está sueja a la muerte, ya que esta es sólo una progresión hacia Dios a través del universo creado, y la vuelta al Dios de nuevo. Los Sij son conscientes de la muerte durante toda su vida, ya que para ellos es un ciclo de nacimiento, vida y muerte para volver a Dios.

 

FUNERAL

Debido a que el alma nunca muere, los sijs no guardan luto. Sólo durante el funeral se pide por que el alma pueda liberarse de las ataduras del cuerpo para llegar a la reencarnación y convertirse en alguien nuevo junto a Dios.

Para el funeral los Sijs preparan un baño de yogur para el fallecido mientras recitan oraciones. A continuación, visten el cuerpo con ropas nuevas.

Una vez vestido, se le colocan cinco símbolos que representan específicamente a los sijs:

Kesh, que representa el pelo sin cortar.

Kirpan, un cuchillo sij que representa la compasión y la tarea de defender la verdad.

Kara, un brazalete de acero inoxidable,

Kachera, una ropa interior especial sij y

Kanga, un pequeño peine.

Después, de todo el ritual preparatorio, hay una pequeña ceremonia en la casa del fallecido antes de la cremación. Para iniciar este servicio hay un Ardas, o comunidad de oración, o bien representado por un ministro que dirá una oración y unas pocas palabras. Hay dos oraciones diarias que se dicen por los sijs, llamadas Japji y Kirtan Sohila. Después de recitarlas, comienza la cremación. Estas oraciones se pueden recitar también durante todo el proceso de cremación, que suele tardar de 30 a 60 minutos. Durante este tiempo también se recita la palabra “Akal” que significa inmortal, para ayudar al alma a liberarse y volver al infinito.

Además, si la familia lo desea puede realizarse un segundo ritual, antes de la cremación llamado Gurdwara :

En esta los amigos llegaran antes al lugar donde se celebre, dejando los primero asientos para la familia; el féretro estará presente, y los ivitados rezarán una pequeña oración al difunto; el féretro puede estar abierto o cerrado, a elección de la familia; mientras que en el otro ritual las oraciones las puede llevar cualquier miembro de la familia, en el Gurdwara esta oración la dirige el Granthi, primero en el idioma original y luego en inglés. Los asistentes, cada cierto tiempo, agitan un cepillo hecho de pelo de caballo por encima del Granthi. También se reparte Prasad, un postre dulce al final del servicio.

Durante este también puede haber músicos tocando el kirtan, y la ceremonia se convierte en un funeral dirigido por el maestro de ceremonias indicando el orden de los rezos. Al finalizar, las cenizas son arrojadas al río más cercano.

Este ritual tiene que producirse dentro de los tres días después de la muerte. Los asistentes deben ir vestidos de manera discreta y con la cabeza cubierta, y suelen llevar comida que no contiene carne, pescado, huevos o alcohol para la familia.

EL LUTO

Como hemos dicho al principio, los sij no pasan luto, por lo que no es habitual visitar ni dar el pésame a los familiares por la pérdida. Estos suelen reincorporarse a la vida normal pasados unos pocos días. En el caso de reunirse no se centran en el dolor de la pérdida, si no en los buenos recuerdos y la alegría del alma que vuelve a su verdadero hogar con Dios. No hay tristeza.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funerario masónico

Rito funerario masónico

Rito funerario masónico

La francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, no religiosa, filantrópica, simbólica, filosófica, secreta, libre, selectiva, jerárquica, internacional, racional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad. Afirma tener como objetivo la búsqueda de la verdad, el estudio filosófico de la conducta humana, de las ciencias y de las artes y el fomento del desarrollo social y moral del ser humano, orientándolo hacia su evolución personal, además del progreso social, y ejemplifica sus enseñanzas con símbolos y alegorías tradicionales tomadas de la albañilería o, más específicamente, del Arte Real de la Construcción, es decir, de los constructores de las catedrales medievales.

SIMBOLOGÍA

La escuadra (símbolo de la virtud) y el compás (símbolo de los límites con los que debe mantenerse cualquier masón respecto a los demás) son quizá los dos símbolos masónicos más conocidos. Aquí aparece también las letras “G”, “A”, que representan al Gran Arquitecto del Universo, concepto utilizado sobre todo en el rito escocés. Los Masones gozan de cierto secretismo, oscurantismo, siempre han estado en la sombra de la realidad. Son muy ritualistas, en todos los aspectos, en el vestir, en la forma de comportarse, de saludarse, son muy ceremoniales, y por tanto sus funerales no pueden ser menos.

FUNERAL

Ningún Masón puede ser enterrado con las formalidades de la Orden, a menos que sea por su expresa solicitud, comunicada al Venerable Maestro de la Logia en la cual murió. Se exceptúan los Extranjeros y Visitantes. Tampoco lo puede ser el Masón que no haya alcanzado el Tercer Grado, restricción esta que no admite excepciones. Los Compañeros y Aprendices no podrán pues ser objeto de estas atenciones fúnebres.

El Venerable Maestro de la Logia, habiendo recibido la noticia de la muerte del Hermano y de su petición de ser enterrado con las ceremonias de la Orden, fija el día y la hora del funeral y pasa la invitación a la Logia en pleno. Si se espera la asistencia de Hermanos de otras Logias, debe pedir por escrito, por intermedio del Gran Secretario o del Diputado Gran Maestro una dispensa para reemplazar al Gran Maestro en el funeral y para dirigir la procesión que deberá estar exclusivamente bajo su dirección. Todos los Hermanos asistentes deberán estar adecuadamente vestidos.

En este punto hay una extensa explicación de las reglamentaciones de la Gran Logia de Inglaterra en esa época -1812- que prohibían, bajo pena de irradiación y cese del disfrute de beneficios de caridad de la Orden, asistir públicamente a funerales y otros actos luciendo los emblemas, arreos, joyas etc. de la Orden .

El Venerable Maestro de la Logia a la que el difunto perteneció abre los Trabajos en Tercer Grado de la manera habitual y se interpretará un himno. El féretro se coloca en el centro y permanecerá abierto. El Venerable Maestro se ubicará en su cabecera y dará inicio al servicio así:

           V.M. ¿Qué hombre hay que haya vivido y no haya visto la muerte? ¿Escapará él a la mano de la tumba?. El hombre camina en vacías sombras, acumula riquezas y después no sabe quién las disfrutará.

           Cuando muere no se lleva nada consigo; su gloria no descenderá con él a la tumba. Desnudo llegó al mundo y desnudo deberá dejarlo: el Señor dio y el Señor quitó… ¡Bendito sea el nombre del Señor!

          ( Luego se le tributarán al difunto grandes honores usando ciertas fórmulas que no deben ser explicadas aquí).

           Sonará luego una solemne música y de nuevo el V.M. regará flores y hierbas sobre el cuerpo, después de lo cual, tomando en sus manos el Libro Sagrado, dice:¡¡Muramos la muerte del justo y que nuestro fin sea así!!

         Los Hermanos responden: ¡¡Dios es nuestro Señor por siempre y Él será nuestro guía incluso en la muerte!!

           El V.·.M.·. coloca luego el Libro dentro del féretro y dice :¡Padre Todopoderoso¡ ¡En tus manos encomendamos el alma de nuestro amado Hermano!

           Los Hermanos responden tres veces:

           ¡La voluntad de Dios se ha cumplido! ¡Que así sea!

A continuación el V.M. eleva esta plegaria:

Glorioso Dios, autor de todo Bien y dador de toda Merced, Derrama tus bendiciones sobre nosotros y fortalece nuestros compromisos con la solidez del afecto sincero ¡Que la instancia real de mortalidad nos recuerde el inexorable destino y dirija nuestra atención hacia Ti, único refugio en tiempos de necesidad¡ Que cuando el momento definitivo llegue, y estemos a punto de abandonar este transitorio  escenario, la vivificante certidumbre de tu misericordia disipe las brumas de la muerte; y que después de nuestra partida en paz y gozando de tu favor podamos ser recibidos en tu imperecedero reino y gozar allí en unión de las almas de los amigos que nos precedieron en la muerte de la justa recompensa a una vida pía y virtuosa ¡Amen¡

Enseguida se entona un himno, el V.·.M.·. se retira a su Trono y es cerrado el féretro. Se pronuncia un breve discurso adecuado para la ocasión y tomándose de las manos, los Hermanos renuevan sus juramentos. Se cierran los trabajos y se organiza la procesión: las Logias desfilarán de acuerdo a su antigüedad, comenzando por la más joven; cada Logia formará una división. Se observará el siguiente orden en el desfile:

  • El Guarda Templo con su Espada.
  • Los Diáconos con Bastones Blancos.
  • Los Hermanos no Oficiales, de dos en dos.
  • El Secretario con un Libro.
  • El Tesorero con el Emblema de su Oficio.
  • El Primero y Segundo Vigilantes con sus manos la una sobre la otra.
  • El Past Master.
  • El Venerable Maestro.
  • Desfila luego la Logia a la cual pertenecía el Hermano fallecido, portando todos los Hermanos flores o hierbas y en este orden:
  • El Guarda Templo
  • Los Diáconos.
  • Banda de Música con tambores y trompetas adornadas de negro.
  • Los Miembros de la Logia no Oficiales.
  • El Secretario y el Tesorero.
  • Los Vigilantes.
  • El Past Master.
  • El Libro Sagrado sobre un atril, cubierto con paño negro y portado por el Miembro más antiguo de la Logia.

       El V.·.M.·El Coro entonando un himno fúnebre.

CAMINO DEL CEMENTERIO

El Féretro con los adornos colocados sobre él y dos Hermanos escoltándolo con sus espadas cruzadas.

Una o dos Logias se adelantan hasta el Cementerio para prevenir confusiones y preparar lo necesario.

Cuando el cortejo llega a la puerta del cementerio, la Logia a la cual pertenecía el Hermano difunto, los portadores del féretro y los dolientes se detienen hasta que los Hermanos de las demás Logias hayan formado un círculo alrededor de  la tumba. Entonces avanzan con el féretro hasta la tumba en donde los Hermanos de la Logia operante y los clérigos oficiantes se ubican en la cabecera, rodeados de los miembros del coro; se reanuda el Ritual entonando un himno y pronunciando la siguiente exhortación:

Estamos presenciando aquí un impactante ejemplo de la incertidumbre de la vida y de la vanidad de todos los propósitos humanos. Los últimos honores rendidos al difunto, son útiles sólo como lecturas para los vivos; de ellas hemos de extractar lecciones y considerar toda solemnidad de esta clase como una advertencia de la proximidad de nuestra propia disolución. A pesar de los diversos momentos de mortalidad con los que nos topamos a diario, a pesar que la Muerte ha establecido su imperio sobre todas las obras de la Naturaleza, por un algún capricho inexplicable olvidamos que hemos nacido para morir. Derivamos de un designio a otro, añadimos una esperanza a otra, y diseñamos planes para muchos años venideros hasta que súbitamente somos alarmados por la proximidad de la Muerte cuando menos la esperábamos y a una hora que probablemente consideraremos como el mediodía de nuestras vidas.

¿Qué son todas las ostentaciones de la Majestad, el orgullo de la riqueza, o los encantos de la belleza cuando la Naturaleza se ha cobrado su justa deuda? Fija tus ojos en la última escena y mira a la vida despojada de sus adornos y expuesta en su natural condición; entonces te convencerás de la futilidad de todas aquellas vacuas ilusiones.

En la tumba, todas las falacias quedan al descubierto, todos los rangos se nivelan y todas las distinciones se descartan.

             Mientras dejamos caer la sentida lágrima sobre la tumba del amigo muerto, dejemos que la caridad tienda un velo sobre sus faltas, cualesquiera éstas hayan sido y no apartemos de su memoria la recompensa que sus virtudes puedan haber reclamado.

   Suframos las apologías de la naturaleza humana interceder en su favor. Sobre la tierra jamás se ha alcanzado la perfección; tanto los hombres más sabios como los más probos se han equivocado ;es nuestro deber imitar sus acciones meritorias y aprender de sus debilidades ;que el ejemplo presente excita nuestros más serios pensamientos y fortalezca nuestra resolución de enmienda; siendo incierta la vida y vanos todos los caprichos terrenales, no pospongamos por más tiempo la central preocupación de prepararnos para la eternidad ;abracemos el momento feliz mientras el tiempo y la oportunidad se ofrezcan, de prepararnos para el gran cambio cuando los placeres de este mundo dejen de deleitarnos y las reflexiones de una vida virtuosa sean el único consuelo y solaz.

Nuestras esperanzas no se verán frustradas, ni nos veremos acosados a presentarnos impreparados ante la presencia de un omnisciente y todopoderoso Juez, para quien son conocidos  los secretos de todos los corazones y de cuyo temible tribunal ningún culpable podrá escapar…”.

Mientras estemos en esta etapa de la existencia, soportemos con propiedad el carácter de nuestra profesión conscientes de la naturaleza de nuestros compromisos solemnes y observemos con asiduidad los sagrados postulados de nuestra Orden.

Con convencida reverencia supliquemos la protección divina y aseguremos el favor de aquel ser eterno, cuyo bondad y poder no conocen límites. Y que cuando el momento decisivo llegue, y nos aprestemos a partir, sea pronto o tarde, que seamos capaces de proseguir nuestro viaje, sin miedo ni aprehensión, hacia aquel distante e ignoto país del cual ningún viajero regresa. Por la luz de la aprobación divina podemos pasar sin temor a través de aquellas lúgubres mansiones en las cuales todo se olvida. Y en el gran y tremendo día del juicio y la recompensa, cuando enfrentados a la Justicia Divina podremos esperar que el juicio será proferido a nuestro favor y que recibiremos nuestra recompensa en forma de una heredad  inmortal en la cual la felicidad fluirá como un arroyo continuo que ningún dique podrá contener.

A continuación, el V.·. M.·. hará las siguientes invocaciones acompañada cada una de los acostumbrados honores:

V.M.: “Que seamos francos y leales y que vivamos y muramos en amor”

               Respuesta: “Que así sea” 

V.M.: “Que profesemos el bien y siempre actuemos según nuestra conciencia”

               R: “Que así sea”

V.M.: ” Que el Señor nos bendiga y nos haga prosperar y que todos nuestros bien intencionados actos se vean coronados por el éxito”

               R:”Que así sea”

A continuación, los Secretarios se adelantan hacia la tumba y arrojan dentro de ella los rollos, mientras el V.M., con voz audible, exclama:

”¡Gloria a Dios en lo Alto! ¡Paz en la Tierra! ¡Buena voluntad hacia el Hombre!”

               Respuesta:”! Que así sea, ahora, y siempre ¡”

A continuación, el V.·.M.·. cierra la ceremonia con las siguientes palabras:

“Desde tiempos inmemoriales ha sido costumbre dentro de la Fraternidad de Libres y Aceptados Masones, a petición de un Hermano en su lecho de muerte, acompañar su cuerpo al lugar de sepultura y depositar ahí sus restos con las formalidades usuales.

“De conformidad con este uso y por petición expresa de nuestro Hermano fallecido, cuya memoria reverenciamos y cuya pérdida deploramos hoy, es que estamos aquí reunidos en nuestro carácter de Masones para devolver su cuerpo a la Tierra de donde vino y para ofrecer a su memoria ante el mundo el último tributo de nuestro fraternal afecto; demostramos así la sinceridad de nuestra fraternidad y nuestra inviolable sujeción a los principios de la Orden.

“Con el debido respeto por las costumbres establecidas en el país en el que vivimos, con la debida deferencia a nuestros superiores eclesiásticos y gubernamentales y con ilimitada buena voluntad hacia toda la Humanidad, parecemos aquí ataviados como Masones y públicamente expresamos nuestra sumisión al orden y al buen gobierno, y nuestro deseo de promover los intereses generales de la Humanidad. Investidos con el ropaje de la inocencia, humildemente nos inclinamos ante el Padre Universal para implorar su bendición en todas nuestras celosas empresas para extender la paz y la buena voluntad y ardientemente rogamos que su gracia nos ayude a perseverar en los principios de la piedad y la virtud”.

Plugo al Creador, en su bondad, separar a nuestro querido Hermano de las preocupaciones y afanes de esta transitoria vida y llevarlo a un estado de eternidad, debilitando así el apego nuestro a las cosas terrenales; que nosotros, que lo hemos sobrevivido, anticipándonos a nuestro inexorable destino, nos unamos más fuertemente por lazos de amistad y unión; y que durante el corto espacio permitido a nuestra actual existencia, sabia y útilmente empleemos nuestro tiempo en el recíproco intercambio de acciones amables y generosas; y promovamos el bienestar y la felicidad de nuestros prójimos.

En la tumba hemos dejado el cuerpo sin vida de nuestro Querido Hermano, que ha de permanecer allí hasta la resurrección general; queda a la espera su alma inmortal de disfrutar de las alegrías que han sido preparadas para los justos desde el principio de los tiempos. Y que el Dios Todopoderoso, en su bondad infinita, en el gran tribunal de inmaculada justicia, extienda hacia él su gracia y hacia todos nosotros corone nuestras esperanzas con las bendiciones esperadas en la eternidad…¡¡ Esto pedimos en su nombre, a quien sea la gloria hoy y siempre. Amen. 

Termina así el servicio. Rendidos los honores usuales, la procesión retorna al sitio de donde partió y allí se cierran los trabajos masónicos iniciados con la ceremonia. La regalía y demás ornamentos del Hermano fallecido, si él era oficial de la Logia, son entregados al V.·.M.·., con la ceremonia habitual.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

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