¿Dónde está enterrado? : San Isidro Labrador

¿Dónde está enterrado? : San Isidro Labrador

¿Dónde está enterrado? San Isidro Labrador

El viernes pasado teníamos la oportunidad de asistir a la Colegiata de San Isidro en Madrid y conocer su vida y la historia de boca de Tomás Puñal, profesor de Historia de la Universidad Rey Juan Carlos , y como era de esperar, no perdimos la oportunidad.

Hemos de reconocer que nunca habíamos entrado en la Colegiata pese a haber pasado por la puerta mil veces. Ya sabéis cómo somos los madrileños, que al final nos perdemos lo nuestro.

Allí nos recibieron algunos miembros de la congregación; aunque los restos de San Isidro y Santa María de la Cabeza reposan en el retablo del altar central, sus figuras están en una de las capillas laterales, dedicada a la Inmaculada; en el suelo se puede ver una parte de mármol oscura, de forma ovalada, que coincide con la posición de uno de los pozos que cavó San Isidro, que a su vez coincide con el ábside de la capilla, convirtiéndolo en un sitio especial para el culto. Pero nosotras íbamos más allá, y por la parte trasera, acompañadas de Tomás, nuestro anfitrión, pudimos acceder a la parte alta donde están los sepulcros y poder verlos muy de cerca.

Allí, frente a sus restos, conocimos un poco más de la historia de Isidro Merlo Cortés, un labrador del siglo XII, de 1’90 de altura (eso nos alucinó, claro, si ya hoy en día se le consideraría un hombre muy alto, imaginad en el medievo que un “tiarrón” era un hombre de 1,55) al que se le atribuyeron casi quinientos milagros en vida; quizás el más sonado fue que hizo subir las aguas de un pozo al que había caído su hijo Illán, salvándole así la vida. (Este pozo se encuentra actualmente en la puerta del Museo de San Isidro)

Porque Isidro, hombre trabajador y de buen porte, estaba casado con María Toribia, una alcarreña a la que conoció en Torrelaguna cuando este huía de la conquista almorávide.

Isidro muere en 1172, y es enterrado en el desaparecido cementerio de la iglesia de San Andrés, el barrio en el que vivía. María falleció en 1175, y fue enterrada en la iglesia de la Piedad de Torrelaguna, donde había sido camarera, lejos de su marido.

Pese a que Isidro no fue nombrado santo hasta el siglo XVI, desde su muerte fue venerado tanto por la plebe como por la realeza, fuesen de la dinastía que fuesen. Es desenterrado por primera vez en 1212, 40 años más tarde de su muerte, envuelto en su mortaja casi entera y en un estado de conservación muy bueno. Este descubrimiento fue debido a que unas fuertes lluvias torrenciales sacaron a flote los cadáveres de la Iglesia de San Andrés. Como era conocido por toda la población, se colocó su cuerpo en el altar mayor de la misma iglesia. Pero 20 años más tarde se empezó a utilizar sus restos para sacarlos en procesión y que intercediera por las necesarias lluvias, acto que se repitió varias veces a lo largo de los años, llegando esta procesión incluso hasta la Basílica de Nuestra Señora de Atocha.

Como ya hemos dicho antes, Isidro aún, era muy venerado por todos los estratos sociales, hasta cierto paroxismo: la mujer de Enrique II, quiso llevarse un brazo como reliquia, brazo que llegó a arrancar y que después fue devuelto y sujeto al cuerpo con una cinta. También fue durante una visita de la reina Isabel la Católica cuando una de sus damas, a la vez que besaba los pies del santo, le arrancó el dedo pulgar del pie derecho; cuenta la leyenda que tuvo que devolverlo cuando los caballos que llevaban su carruaje se negaron a cruzar el Manzanares. El dedo se colgó en una bolsita alrededor del cuello de su dueño, pero actualmente se desconoce su paradero.

Pese a que el pueblo quería darle un enterramiento digno y a su altura, el pobre San Isidro aún tuvo que irse hasta Casarrubios del Monte (Toledo) a interceder por la curación del rey Felipe III, que por suerte sanó y devolvió a la iglesia primigenia. Aún así, el santo fue llevado a palacio cada vez que un rey enfermaba.

Fue Mariana de Neoburgo, agradecida por su ayuda, quien le regaló el arca en el que descasa, cerrado por 9 llaves, una de las cuales guarda la Casa Real española. Fue en los años 80 cuando se abrió de nuevo el arca que lo protege, y en él se encontró el cuerpo nuevamente en un gran estado de conservación, para volver a ser devuelto al Altar Mayor de la Colegiata, donde descansa desde entonces sin que ningún rey haya requerido sus servicios personales.

Bajo su arca, en otra más pequeña que cabe entre las patas de la suya, se encuentran los restos de Santa María de la Cabeza, llamada así porque lo primero que emergió de su cadáver al destruirse la iglesia donde estaba enterrada, fue el cráneo. De ella se conservan apenas la calavera y unos cuantos huesos, ya que los huesos fueron robados de manera apresurada de la iglesia donde descansaba y la historia se pierde más o menos ahí. Pero al final descansan juntos, y sus representaciones son sacadas en procesión el 15 de Mayo y el 9 de Septiembre, encabezando siempre la procesión María.

Solo nos queda agradecerle a Tomás y a todas las personas que hablaron con nosotras esa tarde la clase de Historia que nos dieron y los ánimos que nos dieron para continuar con nuestro proyecto.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Dónde está enterrado: Mozart

Dónde está enterrado: Mozart

Dónde está enterrado: Mozart

Pese a haber pasado a la Historia como uno de los grandes genios de la música reconocido mundialmente, no fue así el final de su vida (como el pasó a otros tantos que ahora admiramos)

Joannes Chrysostomus Wolfgangus Theophilus Mozart, más conocido como Wolfgang Amadeus Mozart, nació el 27 de enero de 1756. Séptimo hijo del matrimonio de Ana María Pertl y Leopold Mozart.

Con solo cuatro años ya era capaz de interpretar melodías sencillas y componer piezas pequeñas. Su padre le llevaba, junto con su hermana Nannertl (la cual poseía gran talento interpretativo) por los pueblos y ciudades de Europa con el fin de sorprender a los auditorios con sus extraordinarias dotes. Testigo de ello fueron las ciudades de Munich, Viena, Frankfurt, París y Londres. No por eso se descuidaría la formación de Wolfgang, pues siguió aprendiendo de los mejores maestros de aquella época, como Johann Christian Bach.

En 1781, Wolfgang abandona el grupo familiar para intentar subsistir por sus propios medios como compositor independiente. Fracasó en el intento, pero motivó a otros músicos a seguir su ejemplo.

Cuando estrena la ópera Idomeneo, fue cuando puede abandonar Salzburgo y trasladarse a Viena. Un año después de su traslado, estrena El Rapto del Serra, una obra de gran éxito. Ese mismo año se casa con Constanze Weber.

Mozart siempre fue de salud delicada, pero tras su último viaje a Praga en 1791 para ver si su ópera La Clemenza di Tito rentaba, su salud comienza a empeorar, con fiebre y vómitos. Creyendo haber sido envenenado, le confiesa a su esposa que le queda poco tiempo de vida y comienza a escribir el Réquiem para sí mismo.

El 20 de noviembre queda inmovilizado en la cama a causa de los síntomas que su enfermedad manifestaban en él, sus manos y pies se hincharon notablemente y el dolor le hizo perder el conocimiento. El 4 de diciembre despierta pidiendo que le llevasen a la cama la partitura de Réquiem, pero tristemente no pudo terminarla. Fallece en la madrugada del 5 de diciembre.

Momentos después de su muerte, envuelven el cuerpo en un saco de tela. Su esposa no tenía el suficiente dinero como para darle el funeral que se merecía. En la iglesia pocos fueron los que se acercaron a darle el último adiós, pues llovía mucho y la gente no quería recorrer el trayecto hasta el cementerio. Fue trasladado en una carroza de caballos y en un féretro reutilizable, que poseía una puerta en un extremo, de tal manera que el cuerpo podía ser arrojado fácilmente a la fosa.

Muchas son las historias que cuentan de donde fue enterrado, pues se dice que fue enterrado en una fosa común. En realidad fue enterrado en el cementerio de St Marx en Viena, donde recibió sepultura en una tumba comunitaria.

Fue un final muy triste para un gran genio musical de toda la historia.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Dónde está enterrado: Al Capone

Dónde está enterrado: Al Capone

Dónde está enterrado: Al Capone

Alphonse Gabriel Capone o caracortada como también era conocido, fue uno de los gánsteres más importantes de Estados Unidos durante los años 20. Destruyó todas las bandas italianas que operaban en el hampa de Chicago. Bandas que se enriquecieron con el contrabando de alcohol, con la prostitución y con el juego ilegal. La tesitura era o su vida o la de sus rivales.

Corrían los años 20 e imperaba la Ley Seca en Estados Unidos. Las bandas italianas aprovecharon la coyuntura y valiéndose de la hipocresía del ser humano, al que atrae todo lo prohibido y aprovecha cualquier oportunidad que le brindan las personas sin escrúpulos para conseguirlo, se enriquecieron. Al mismo tiempo extorsionaban a los pequeños comercios para que les pagaran un canon y así salvaguardar sus negocios.

Lógicamente comenzaron las rivalidades entre las bandas, hasta que Al Capone consiguió la hegemonía de Chicago, aniquilando a todos sus contrincantes y quedándose con todo el negocio.

Lograron detenerlo por evasión de impuestos e ingresó en prisión, primero en Atlanta, donde vivió a cuerpo de rey, y posteriormente fue trasladado a Alcatraz, donde no lo pasó tan bien. Ocho años después salió en libertad y por problemas de salud, se retiró a su mansión de Miami Beach. Murió el 25 de Enero de 1947.

Pero ¿por qué entró Alphonse entró en este mundillo?.

Es la misma historia de siempre. Era hijo de inmigrantes italianos: Gabriel (barbero de profesión) y Teresina (costurera), ambos muy honrados. Compartía hogar, además con ocho hermanos.

Debido a las carencias en el seno familiar, dejó de estudiar a la edad de 14 años, para ponerse a trabajar.

Pronto conoció a Johnny Torrio, líder de una banda mafiosa que operaba en la ciudad de Brooklyn. Quedó fascinado por la forma tan rápida y fácil de conseguir dinero.

Si toda esa inteligencia la hubiese aprovechado de otra manera hubiera llegado a ser un hombre brillante, ya que se le consideraba como tal en su época. Tanto es así, que después de estar cuatro días prácticamente agonizando en su casa de Palm Island, el doctor Kenneth Phillips, que fue el médico que le atendió en sus últimas horas, pidió permiso a la familia para examinar su cerebro, a lo que la familia se negó.

Una vez conseguido el permiso de traslado, tuvieron que ingeniárselas para eludir a la prensa en el viaje a Chicago. De la Funeraria salió un flamante Cadillac portando un féretro vacío que depositaron en un tren en dirección a Chicago. Ya despejado el camino, el arca con los restos de Al Capone fueron trasladados en una camioneta por carretera, tardando más de 48 horas en llegar al destino.

El 1 de febrero, los restos mortales de Al Capone fueron depositados en la capilla de Rago a la espera del entierro.

Los operarios se afanaron durante 3 horas para cavar la fosa en el terreno helado, en medio de Salvatore y Gabriele, padre y hermano del difunto. Mientras el cuerpo de Al Capone esperaba en una bóveda construida para tal fin, en el Monte Olivet.

El día 4 de febrero fue conducido al camposanto en una impresionante carroza, seguido por una inmensa comitiva para rendir tributo al gánster más famoso de la historia. Un manto de gardenias con orquídeas cubría el arca.

Sus paisanos italianos llevaban barba de cuatro días, para que su semblante simulara la gran pena y sufrimiento que estaban soportando.

Así, ese mismo día fue inhumado en el Monte Olivet, no siendo ésta su última morada. Posteriormente sus restos mortales fueron exhumados, junto con los de su padre y su hermano, y trasladados a Monte Carmelo, en Hillside, en el cementerio de Ladera. Es curioso que hasta en la muerte, siguieran jugando a las conspiraciones, porque no fue otro el motivo del traslado.

Aun así, a pesar de todos los esfuerzos por borrar rastros, la verdadera tumba de Al Capone ha sido expoliada varias veces.

En la actualidad, un impresionante monumento funerario se levanta orgulloso con el apellido Capone en bajorrelieve, custodiando las cinco tumbas, padres y hermanos, que se encuentran a sus pies en el cementerio de Ladera, en Chicago.

Funerarias Philbrick fueron los encargados de recoger el cuerpo y trasladarlo a sus dependencias. Ese mismo día partió un coche fúnebre con sus restos en dirección a la sede de las Funerarias en Miami Beach. Todo lógicamente en el más absoluto secreto. Allí, se embalsamó el cuerpo y el domingo 26 de enero se instaló la capilla ardiente en la capilla Philbrick, a la que sólo pudieron asistir los más allegados.

Su cuerpo fue colocado en un arca de bronce que costó, la nada despreciable cantidad de 2.000 dólares de la época (unos 20.000 actuales)

Le vistieron con un traje de color oscuro, camisa blanca, corbata de rayas blancas y negras, calcetines negros y con el signo distintivo de los gánsters de la época, zapatos blancos.

El funeral tuvo lugar el día 29 de enero en la iglesia católica romana de San Patricio. Posteriormente volvieron a trasladarle a la capilla Philbrick, a la espera del permiso de traslado a la ciudad de Chicago para su entierro.

A pesar del revuelo que causó la noticia, fue prácticamente imposible sacarle fotos, ya que se encontraba fuertemente custodiado por dos guardias las 24 horas del día. Aún así, dos empleados de la funeraria se las hicieron y los negativos se los entregaron a un fotógrafo, que ante el miedo de cualquier tipo de represalia,no las publicó y se las entregó al doctor Kenneth Phillips, no sin antes guardarse una copia para él.

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com

Mujeres Ilustres: Gala

Mujeres Ilustres: Gala

Mujeres Ilustres: Gala

Escribir algo de nuestro protagonista de hoy es tarea complicada, muy complicada. ¿Fue un genio? ¿Un loco? ¿Hablamos de su vida? ¿Sus obras? Lo dicho, complicado. Así que para recordarle en el vigesimoctavo aniversario de su fallecimiento, y después de leer sobre él todo lo que ha caído en mis manos, finalmente he decidido escribir de su mayor pasión, una pasión que podríamos considerar en muchos aspectos enfermiza, y no eran sus cuadros, no era su arte, era su mujer, Gala.

Antes pongámonos un poco en situación, Dalí provenía de una cuna con posibles. Su madre le alentó en sus precoces inquietudes artísticas. En 1922 se aloja en la afamada Residencia de Estudiantes de Madrid, allí conoce a un ramillete de futuras figuras del arte como Luis Buñuel, Pepín Bello y sobre todo a Federico García Lorca, con quien mantiene una apasionada relación, aunque Dalí da por terminada la relación con Lorca, dicen las malas lenguas que debido a que el poeta granadino “quería más”.

Artísticamente, Dalí coquetea con el cubismo aunque hubo una corriente iniciada por Tristán Tzara que le marcó y que seguiría con ella el resto de su vida, el dadaísmo. Colabora con Buñuel en la redacción del cortometraje Un perro andaluz, donde el artista de Cadaqués comienza a mostrar ya claras inclinaciones al surrealismo, vertiente del dadaísmo y originada por André Bretón.

Mientras tanto Elena Ivanovna Diakonova, (su futura Gala) es una alumna brillante en Rusia. Aquejada de una tuberculosis ingresa en un sanatorio en Suiza donde conoce a Eugène Grindel, futuro poeta que sería conocido como Paul Eluard, se enamoran y se casan. Paul también comienza a relacionarse con el movimiento surrealista, y en este entorno Paul sabe de un joven español que está dando mucho que hablar, Salvador Dalí. El poeta interesado en conocer a Dalí, comienza a través de sus contactos a preparar un viaje a Cadaqués y conocer personalmente al genio. Craso error, pues no preveía que aquel viaje sería el fin de su matrimonio con Elena; ella tampoco es que fuera el estereotipo de la perfecta esposa para la época, mujer sexualmente muy activa, mantenía relaciones con jóvenes amantes. Paul lo sabía, puesto que uno de los amantes de su mujer fue su mejor amigo Max Ernst.

Volvemos a Cadaqués. Corría el año 1929, mes de agosto, calor, un entorno privilegiado, todo parecía ser perfecto para que por fin Eluard conociera a Dalí. En los momentos previos al viaje, el poeta fue alimentando de manera inconsciente los deseos de Elena; los continuos halagos vertidos hacia la buena planta del pintor, azuzaron más si cabe las ganas de la futura Gala para llegar a Cadaqués.

Para el pintor no dejaba de ser una reunión informal con un nexo en común, todos seguía la corriente del surrealismo. Así que poco o nada se esperaba que aquí conociera a su alma gemela, sobre todo porque, este genio loco con incipiente bigote era virgen reconocido, y de hecho en alguna ocasión confesó que se “temía” homosexual.

Bueno, pues todo lo que él creía que era como hombre, toda su extravagancia, se fue con la brisa del mar cuando conoció a Elena. Todo, se enamoró de ella hasta la médula nada más verla; en ese mismo instante Dalí sólo tenía un objetivo, cautivar y conseguir a Gala. Ya desde aquí vamos a comenzar a llamarla con el nombre con el que ha pasado a la historia, pues para Dalí esa mujer con ese potente halo sexual era como Gradiva, la heroína del libro de W. Jensen con el mismo nombre en el que Sigmund Freud es rescatado de la locura por Gradiva.

Al principio Dalí no lo tuvo fácil, Gala tenía 10 año más que ella, pero el gusto de ella por los jóvenes le hizo tener un punto a su favor. Después de unos días de envío de señales amatorias por parte del joven pintor, viendo que no recibía lo que ansiaba se le ocurrió ir a lo dramático. Se untó de estiércol, se manchó la camisa con sangre y se introdujo flores en las orejas y la nariz. Lo que seguramente para otras mujeres dicha imagen les haría salir huyendo, a Gala le enterneció de tal manera que automáticamente le brotó un fuerte sentimiento maternal; necesitaba cuidar, proteger, mimar y consentir a Dalí.

Comenzaron a conocerse mejor, largos paseos por la playa, charlas interminables, hasta que se dieron cuenta de que el nexo entre ellos era tan fuerte que nadie jamás podría romperlo. Mientras el marido de Gala había sido testigo del comienzo de la relación, y aunque sabía que su mujer había tenido amantes a lo largo de su matrimonio, tuvo la suficiente coherencia para ver que entre ellos dos había algo mágico. Con un saber estar impresionante, el poeta, igual que llegó se fue, él no iba a ser el causante de la amargura de Gala, quería que fuera feliz.

La pareja no lo tuvo fácil, la familia de Dalí rechazaba de manera categórica la relación; que ella fuera diez años mayor, casada y con una libertad sexual impropia en la época no ayudaron. El padre de Dalí llegó a desheredarle, pero poco le importó, de hecho no le importó nada, igual que no le importaba el prestigio, sus obras o sus esculturas, tenía a Gala.

En agosto (era su mes fetiche) de 1934 contraen matrimonio civil en París. El matrimonio comienza a viajar y la carrera de Dalí empieza a dar sus frutos. Juntos, siempre juntos, Gala se convierte en su compañera, su sacerdotisa, su confidente, su todo. Se puede pensar que lo que Dalí sentía por Gala era un fuerte complejo de Edipo, y seguramente fuera así porque a pesar de estar enamorados no era un amor carnal. De hecho nunca mantuvieron relaciones sexuales con penetración. ¿Juegos amorosos? Sí, pero Gala siguió con su costumbre de tener relaciones íntimas con otros hombres durante todo su matrimonio. Lo que tenía ellos estaba por encima, para Dalí tener sexo con su mujer era deshonrarla, él la consideraba un ser tan puro que no osaba tocarla de manera íntima y por eso consentía los escarceos de ella.

No consiguieron contraer matrimonio católico hasta 1958, después de conseguir una bula papal por la que exoneraba a Gala de su anterior matrimonio. Así que un 8 de agosto (su mes) se vuelven a casar, esta vez en Sant Martí Vell, Girona. El matrimonio sigue viajando por el mundo y dilapidando el dinero, los caprichos de ambos comenzaban a pasar factura, haciéndoles tener algunos apuros económicos. Tampoco importó, incluso Gala en un arrebato de pomposidad le pide a su marido un castillo. Y como para Dalí lo que pidiera su diosa era ordeno y mando, pues le compró uno, el elegido sería el Castillo de Púbol. El castillo no se encontraba en su mejor momento de conservación, así que iniciaron unas obras de restauración llevadas personalmente por el genial pintor. Incluso diseñó y mandó construir un sepulcro con dos sepulturas juntas; ambas en cada lateral tenía un agujero para que uno y otro pudieran continuar yendo de la mano allá donde estuvieran.

Después de una vida llena de cariño, amor,dedicación el uno por el otro, incluso diremos que veneración, Gala fallece el 10 de junio de 1982. Cómo podréis imaginar Dalí se sumió en un estado de dolor profundo, su alma gemela ya no estaba con él. Muy deprimido se recluyó en el castillo. Dos años más tarde tuvo que salir pues se produjo un incendio que le provocó graves quemaduras. Se traslada a la Torre Galatea del museo de Figueras, y herido en el alma y en el cuerpo, Dalí se niega a comer y a beber, de tal manera que ingresa en el hospital con una severa desnutrición. Según estoy escribiendo me lo puedo imaginar, como un niño pequeño, desorientado, asustado, expectante ante la vida porque no tiene quien le lleve de la mano.

Por eso no entiendo como en el último momento antes de fallecer, Dalí quiso ser enterrado en el museo de Figueras, mientras su diosa estaba enterrada a 40 kilómetros de distancia. Y así están, él descansa en el Museo-Teatro de Figueras, y ella en la cripta del Castillo de Púbol. Quizás sea porque él incluso después de muerto, no quería mancillar a la que había considerado el ser más puro de la tierra. Es como si quisiera venerarla desde la distancia, y a mí me da pena, están tan cerca y a la vez tan lejos.

Por ello, hoy queremos rendirle tributo a uno de los mejores artistas de la historia de España, escribiendo de lo que a él más le importaba, su musa, su Gala.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Sepultura de Oscar Wilde

Sepultura de Oscar Wilde

Sepultura de Oscar Wilde

Londres finales del siglo XIX. En esta época victoriana tardía se fraguó la carrera de uno de los más importantes dramaturgos, hombre de agudizado ingenio, inteligente, acorralado socialmente por amar libremente. No necesita presentaciones, quien se haya sumergido por alguno de los legados que nos dejó sabrá que hablamos de Oscar Wilde.

Fue el segundo de los tres hijos que tuvieron el cirujano William Wills-Wilde y la escritora Joana Elgee. Gracias a la posición holgada de su familia, Oscar pudo llevar una infancia tranquila y dedicada a sus estudios. También influyó que desde su niñez demostró tener una inteligencia notable y un don para las lenguas extranjeras, así que con diez años ingresa en la Portona Royal School, donde realiza sus estudios durante siete años. A partir de ahí, todos son éxitos académicos, que le llevan a especializarse en los grandes pensadores de la Grecia e Italia clásica, además de recibir prestigiosos premios por su brillantez académica.

Terminados sus estudios vuelve a Dublín donde conoce y se enamora de Florence Balcombe. Oscar le desvela sus sentimientos, pero Florence ya había iniciado una relación con Bram Stoker y parecía dispuesta a continuar con ella. Nuestro Wilde aquejado de mal de amores, le dijo que abandonaba el país, pensando que esto enternecería a Florence y anularía su compromiso con Stoker. Nada más lejos de la realidad, Florence terminó casándose y Oscar Wilde abandonaría Dublín para sólo regresas dos veces en su vida.

Después de esta ruptura sentimental, se traslada a Londres para vivir con su amigo Frank Miles, y en 1881 publica su primer libro con el nombre de Poemas. El texto fue extraordinariamente bien recibido por el público, teniendo que realizar cuatro ediciones más que fueron vendidas en pocas semanas. Comenzaba a germinar la semilla de tanto esfuerzo.

Ya con cierto renombre entre la sociedad londinense, Oscar se embarca hacia Estados Unidos para comenzar un periplo que le llevaría a dar conferencias por todo el país. Lo que en principio estaba programado para ser una estancia de cuatro meses, se alargó hasta cumplir casi el año, todo ello debido a la apasionada oratoria que Wilde vertía en sus charlas.

Vuelve a Londres donde el amor parece darle otra oportunidad, conoce a Constance Lloyd y los sentimientos vuelven a agolparse en su corazón. Parece ser que esta vez la fortuna está de su lado, pues le pide matrimonio y ella acepta; la pareja contrae matrimonio un 29 de mayo de 1884 en Paddington.

La vida de la pareja transcurre sin mayores altercados; Wilde comienza a ser una personalidad reconocida por la sociedad, la familia aumenta con la llegada de dos hijos: Cyril y Vyvyan, en fin, lo que se podría considerar una familia “normal”.

Pero Oscar no era hombre de estereotipos, sus creencias y convicciones estaban por encima de las establecidas por la sociedad. Wilde influenciado por los escritores John Ruskin y Walter Pater defendía la importancia central del arte en la vida. Esta reflexión la plasmó en uno de sus libros más conocidos El retrato de Dorian Gray, publicado en 1890. Gracias a este movimiento estético Oscar comenzó a ser tildado de ridículo, pero su insuperable ingenio y sus paradojas ya comenzaban a ser citadas por todos los círculos sociales.

Esto hizo que su popularidad como dramaturgo se acrecentara, y Wilde comenzara una prolífica carrera como escritor. En 1891 escribe Salomé, obra de teatro cuya representación fue prohibida porque en el libreto aparecían personajes bíblicos. Esto no amedrentó al dramaturgo y continúo escribiendo, esta vez “comedias divertidas para gente sería”, (su ingenio y acidez no tenía fin).

Su clímax como escritor llegó con la representación de La importancia de llamarse Ernesto, el hombre reconocido y padre de familia saboreaba las mieles del éxito. Pero ya sabemos que los triunfos de unos son las envidias de otros, y Oscar cometió el “error” de amar. Era feliz con su esposa, pero también se enamoró de su amigo Alfred Douglas, su relación era discreta (recordemos que estamos a finales del siglo XIX) pero el marqués de Queenberry, y padre de Douglas, comenzó una campaña de difamación en periódicos y revistas acusando de homosexual a Wilde.

Wilde intentó defenderse ante aquella difamación; lamentablemente las pruebas presentadas durante el juicio y la oprimida sociedad londinense de la época, opinaban lo contrario. Así pues, el 27 de mayo de 1895 fue condenado a dos años de prisión y trabajos forzados. Hubo un movimiento más progresista y desde varios importantes círculos europeos que solicitaron clemencia e intercedieron por Wilde. De nada valió, querían ejemplarizar el comportamiento del escritor y se vio obligado a cumplir por entera la pena estipulada.

Esto hizo que Constance le abandonara, para desvincularse por completo del padre de sus hijos se instala en Holland, cambia de apellidos, y le obliga a renunciar a la patria potestad de sus hijos. En cambio, nunca se divorcia de él y si que coge de buen grado el dinero que Wilde le hace llegar periódicamente.

Oscar fue enviado a los penales de Wandsworth y Reading; abatido por perder de un plumazo todo lo que había conseguido, se refugia en su pasión: la escritura. Aquí redacta Balada de la cárcel de Reading, obra que posteriormente fue muy aclamada.

Finalizada su pena carcelaria y completamente desengañado por la sociedad inglesa, Oscar se marcha a Francia, donde se vuelve a reunir con su amado Douglas. La pareja intenta salir adelante a pesar de la desaprobación de ambas familias. Se marchan a Nápoles donde viven unos meses, pero, las presiones de cortarles los fondos por parte de las familias, hace que se vean presionados a separarse.

Douglas vuelve con su familia, en cambio Wilde, hastiado de todo, se marcha a París, donde vive bajo el nombre falso de Sebastián Melmoth. La fragilidad económica a la que estaba sometido, sus incipientes problemas de salud, y su afición a la bebida hace que quizás en un último intento de salvación se convierta al catolicismo. No le salvó, y falleció un 30 de noviembre de 1900 en la indigencia.

En un primer momento fue enterrado en el cementerio de Bagneux el 3 de Diciembre de 1900. A su funeral, celebrado en la iglesia de Saint-Germain-Des-Pres, asistieron 56 personas, entre ellas “cinco damas de luto”. De estas, sólo fueron identificadas cuatro: Anna de Bremont, poeta y cantante, y su criada; Madame Stuart Merrill, esposa del poeta que encabezó la liberación del poeta cuando estuvo en la cárcel, y una antigua criada de su esposa.

En la parte superior del ataúd se colocó una corona de laurel con la inscripción “Un tributo a sus logros literarios y distinción” en nombre de todos aquellos que estuvieron con él después de su encarcelamiento.

Sus restos fueron trasladados hasta el cementerio de Père Lachaise en 1909; allí descansa en una preciosa tumba sobre la que se esculpió una figura alada parecida a la que describe en su poema La Esfinge. Este monstruo de la literatura, es tan adorado por sus seguidores que durante años han ido cuajando de besos su panteón. Tantas señales de amor hacían peligrar el estado de la tumba y las autoridades competentes la rodearon con un muro transparente para que los que no son tan cariñosos puedan rendir homenaje a Wilde sin un toque de barra de labios.

(Gracias a Fer por las fotos :))

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com