Van Gogh, la tumba de los girasoles

Van Gogh, la tumba de los girasoles

Van Gogh, la tumba de los girasoles

Aquel día, como todas las mañanas, Van Gogh recogió sus herramientas de trabajo y se dirigió al campo a continuar pintado. Al medio día volvió a la pensión en la que vivía, frente al Ayuntamiento de Auviers, comió y volvió a marcharse. Pero al llegar la hora de la cena, no apareció. Esto inquietó bastante a los dueños de la pensión, ya que Vincent era muy metódico y gustoso de acostarse temprano. Mientras tomaban el fresco en el jardín después de cenar, vieron llegar tambaleándose a una persona; era Van Gogh, y parecía borracho pese a que nunca le habían visto beber alcohol alguno, al menos en la casa.

Al pasar por el lado de la familia, lo hizo sin saludar; la Sra Ravoux, dueña de la casa, le preguntó si le ocurría algo al verle sujetarse el abdomen; él contestó “¡oh nada, me he herido!” y siguió el camino hasta su habitación.

El dueño de la pensión subió hasta la habitación, y Vincent le enseñó lo que había hecho: darse un tiro. Llamaron al médico del pueblo y a Dr Gachet, el cual sentenció que ya no era posible hacer nada, pese a que la herida no reportaba una tramenda gravedad. En cualquier caso, Vincent ya había dicho en su lecho de dolor que si esta vez no salía bien, tendría que volver a intentarlo. Murió al día siguiente, fumando su pipa y explicando que su suicidio había sido deliberado y en plenas facultades mentales.

El féretro se dispuso sobre la mesa de billar (que todos evocamos gracias a sus cuadros), y que estaba en la pensión donde vivía; se le cubrió tan solo con una sábana blanca; su hermano Theo y el dueño de la pensión se encargaron de decorar la habitación con sus últimos cuadros en las paredes, velas, y flores amarillas, girasoles y dalias, ya que era su color favorito (hoy en día no faltan los girasoles en su tumba). Delante del ataúd colocaron su caballete, su silla plegable, su paleta y sus pinceles.

Al entierro acudió mucha gente, tanto del pueblo como amigos artistas llegados de París, entre los que se encontraban Pissarro. A las tres de la tarde sus amigos llevan el féretro al coche fúnebre, que sube la colina seguido por el cortejo hasta el cementerio de Auvers, a las afueras del pueblo, y frente a los campos de trigo que tantas veces plasmó en sus pinturas. Al bajarlo a la sepultura el Dr Gachet quiso decir algunas palabras acerca de la vida y obra de su gran amigo, pero la emoción le embargó de tal manera que solo acertó a decir un compungido “adiós”.

 

Su hermano Theo, murió seis meses más tarde en un hospital de Utrecht a causa de un colapso mental provocado por la muerte de Vincent y el exceso de trabajo, y fue enterrado junto a su hermano en el cementerio de Auvers-sur-Oise.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Concierto en el Cementerio de la Almudena

Concierto en el Cementerio de la Almudena

Concierto en el Cementerio de la Almudena

El día 18 de Agosto las autoridades competentes de la ciudad de Madrid organizaron un evento musical en un entorno que no se había dado hasta el momento; el pórtico de el conocido cementerio de La Almudena.

Algunas integrantes del equipo Guía de Cementerios fuimos expectantes ante tal reunión, sabíamos que se iba realizar ante el mayor cementerio de Madrid y uno de los más grandes de Europa y que el programa iba a ser llevado por un terceto de música clásica, La Bona Notte, que interpretaron obras de Bach y coetáneos.

Llegamos con bastante tiempo de antelación, todavía estaban terminando de rematar algunos detalles antes del comienzo del concierto, sillas dispuestas de manera ordenada se encontraban en la explanada que precede al pórtico y ante él, un pequeño escenario se alzaba con miedo ante tan magnífico proyecto arquitectónico.

Según iba transcurriendo el tiempo la gente allí congregada iba aumentando en número, tanto es así que cuando dejaron pasar a las personas que nos encontrábamos en un poco tiempo las sillas fueron ocupadas en su totalidad, pero no importó, mientras iban acercándose más personas, éstas se sentaban en bordillos o incluso en unos jardines muy próximos.

El sol todavía no había llegado a su ocaso y nada hacía presagiar lo que en unos momentos iba a suceder, comenzó el concierto, piezas de música clásica iban bailando por la entrada de cementerio y mezclándose con las personas que allí se encontraban. Cuando desapareció el sol el pórtico comenzó a tomar si cabe más protagonismo y se iluminó.

Un magnifico juego de luces se enredaba con las notas musicales que salía de los violines y el chelo, haciendo que esta simbiosis fuera espectacular. Una agradable experiencia que debería de darse más a menudo y que esperamos que así sea.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Te odiaré hasta el más allá

Te odiaré hasta el más allá

Te odiaré hasta el más allá

No siempre las historias de amor tienen un final feliz, a veces, incluso más de lo que nos creemos, las desavenencias conyugales están a la orden del día. En este caso nuestros protagonistas de hoy han pasado a la historia por perpetuar su odio conyugal post-mortem.

Salvador María del Carril y Tiburcia Domínguez eran un matrimonio de la alta sociedad argentina. Quizás los 29 años de diferencia entre él y ella pudiera parecer un factor a tener en cuenta, pero la verdad es que ellos se amaban, por lo menos al principio.

Cuenta la historia que Salvador era un hombre adusto y ahorrador y Tiburcia era completamente distinta a él, risueña, y quizás un poco derrochadora. Salvador le reprochó reiteradamente a su esposa sus excesivos gastos, pero ella hacia oídos sordos y seguía derrochando.

Hasta que llegó el día en que Salvador, enfurecido, mandó publicar en los diarios de la época una reseña en la que decía que desde ese día ya no se hacía cargo de las deudas ocasionadas por los gastos que pudiera ocasionar su mujer.

Esa fue la gota que colmó el vaso, y la historia de amor entre Salvador y Tiburcia pasó del amor a la inquina haciendo que no se dirigieran la palabra durante los siguientes 30 años.

En 1883 fallece Salvador y su viuda manda construir un majestuoso mausoleo donde yacerían los restos de su marido; en él se puede ver a Salvador sentado en un imponente sillón, dirigiendo altiva su mirada hacia el horizonte.

En los años que le quedaron de vida, Tiburcia se dedicó gastar, bueno más bien a dilapidar, ya que hizo que le construyeran un palacio para el cual no reparó en gastos: tres plantas, abundantes dependencias para acoger invitados, y además darse el capricho de contratar al paisajista Carlos Thays para diseñar el parque.

A este palacio le siguieron fiestas, tertulias, reuniones sociales, joyas, viajes, etc.

Pero Tiburcia seguía sin perdonar la ofensa que le hizo Salvador y en su testamento dejó escrito “no quiero mirar en la misma dirección que él”. Cuando fallece, Tiburcia es representada de espaldas a su marido por un sencillo busto que refleja energía, firmeza y convicción.

El mausoleo de nuestros protagonistas se puede visitar en el cementerio de La Recoleta (Buenos Aires) y aunque es curioso de ver, lo que más llama la atención es que a pesar de los años trascurridos parece que entre ello sigue habiendo odio e indiferencia.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Curiosidades en cementerios de España

Curiosidades en cementerios de España

Curiosidades en cementerios de España

Para celebrar los 1.000 cementerios incluidos ya en la Guía de Cementerios, en este post os contamos algunas de las curiosidades que nos hemos encontrado hasta ahora.

Cementerio de San Salvador, La Rioja: La tumba del enamorado

Cuentan los lugareños que José, que era de familia acaudalada, se enamoró perdidamente de una sirvienta de la casa de la Familia Saénz de Heredia, un amor imposible por sus diferentes estatus sociales. Dejó constancia que su deseo era ser enterrado de pie frente a su amada en cuanto falleciera, para poder seguir viéndola para toda la eternidad. Al poco tiempo falleció la mujer, que se enterró en el panteón familiar de Primo de Rivera y Sáenz de Heredia. No pudiendo aguantar la pena, José falleció pocos meses después y se le enterró el panteón de su familia en posición vertical, única forma de cumplir con los deseos del fallecido, ya que tumbado no podría verla. El protagonista de esta historia es D. José  Mauleón y Giménez, que falleció el 11 de enero de 1869 a los 28 años de edad.

 

Cementerio de Bausen: El cementerio de Teresa

Este Campo Santo además entraña una romántica historia.

En los primeros años del siglo XX una joven llamada Teresa se enamoró de su primo Sisco. Por el hecho de ser primos el sacerdote de aquel entonces se negó a casarlos, no obstante, ellos vivieron juntos como matrimonio y tuvieron 2 hijos y vivieron felices hasta que Teresa enfermó de neumonía y falleció. Como según la iglesia había vivido en pecado, el cura le negó sepultura en el cementerio católico, por lo que los vecinos prepararon un cementerio para ella. Lo cercaron con un muro de piedra a media altura, colocaron una pequeña puerta de hierro y allí enterraron a Teresa para su último descanso. Prepararon su sepultura, hoy en día es la única que hay en el cementerio. Todavía, aún después de haber pasado un siglo, no le faltan flores y quien atienda y mantenga cuidado el pequeño cementerio. Además de senderistas, que aunque no está señalizado, algunos se pasan por allí para hacer un poco de compañía a Teresa.

Cementerio de Bausen

 

Cementerio de Fuencaliente: Los mártires de Tazacorte

En el año 1999 se colocaron a veinte metros de profundidad en el mar, cuarenta cruces de piedra en homenaje a los jesuitas que murieron a manos de un galeón corsario en estas aguas. Se encuentra entre la Punta de Malpica y la Punta de Fuencaliente. Dichas cruces fueron bendecidas por el Obispo Nivariense.

Ignacio de Azevedo y Abreu nació en Oporto (Portugal). Pertenecía a la Compañía de Jesús y en el año 1565 solicita ser enviado a las Indias como misionero. En el año 1568 comienza a reclutar misioneros para su travesía: italianos, españoles, portugueses,…El 3 de mayo de 1570 parte de Belem (cerca de Lisboa) en el galeón Santiago con 77 misioneros, repartidos en tres galeones. La flota la componen 7 navíos. Al mismo tiempo, parten del puerto de La Rochela (sur de Francia) cinco navíos corsarios en busca de algún botín, al mando del corsario Jacques Souris.

El galeón del padre Ignacio de Acevedo atraca en el puerto de Funchal (Portugal) a mediados de 1570 para posteriormente poner rumbo a Santa Cruz de La Palma. Ante un primer ataque de los piratas, se resguardaron en el puerto de Tazacorte. Pasado el peligro, volvieron a zarpar, pero fue en la Punta de Fuencaliente cuando volvieron a ser interceptados por los piratas y esta vez no tuvieron tanta suerte. Fueron todos asesinados, lanzando los cuerpos al mar. En total, 40 personas. El 11 de mayo de 1854, el Papa Pío IX los beatificó y declaró festivo el 15 de Julio.

Cementerio de Montánchez: el mejor de España en 2015 

En Montánchez ,el cementerio posee una belleza especial .Se encuentra situado en la ladera junto a un escarpado risco, un castillo de origen árabe lo corona, la necrópolis se construye moldeando y ahondando el granito que forma la montaña, para salvar la inclinación que existe en el terreno se construyeron terrazas con distintas alturas. Aunque sin lugar a dudas , si algo caracteriza el cementerio de Montánchez en su forma excepcional, son las impresionantes vistas ,su situación privilegiada en la Sierra de Montánchez a más de 700 metros de altitud, permite a las personas divisar y deleitarse de la campiña extremeña, con su extraordinario paisaje ,así como pudiendo observar, en días claros, más de cincuenta municipios de sus alrededores. El origen del cementerio de Montánchez se remonta al año 1810, buscando un lugar algo alejado del casco urbano.

Cementerio de Etxelar: El cementerio de las estelas

Bonito pueblo ubicado entre montañas, cercano a Francia. El primer cementerio se levantó frente a la iglesia de la Asunción pero en el siglo XIX hubo que construir el nuevo ya que no quedaba espacio en el primero. Una vez desmantelado el cementerio antiguo, las estelas funerarias que datan del siglo XVII al XIX fueron guardadas en la iglesia hasta que cuando se remodeló se encontraron y se situaron en el jardín delantero de la iglesia, y el resto en el nuevo camposanto (son casi unas 100). Son de formas diversas, las hay circulares, en forma de cruz…en algunas viene la fecha de cuando se esculpieron, en otras se leen nombres de casas (ya que en aquella época, cada casa tenía su propia estela), apellidos,…a pie de cada estela se enterraba a un difunto.

¿Qué es una estela discoidal? Son monumentos funerarios de forma circular característicos de Rusia, Siria, Armenia y en algunas zonas de Europa Occidental. Se colocaban en los fosos medievales, frente al sol sobre una base en forma de trapecio. En el interior del disco se grababan símbolos paganos como rosetas hexagonales y flores de la vida, o símbolos cristianos. En las estelas del País Vasco francés la imagen más repetida es la de los lauburus, imagen correspondiente a una cruz de brazos curvilíneos, de origen celta. Para algunos el lauburu representa el sol, para otros el movimiento (giro a la derecha representa a la vida y el giro a la izquierda representa a la muerte, por ello suele ser esta orientación la que aparece en los monumentos funerarios) o las edades del hombre o la virilidad…

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com

Osario de Sedlec, en Kutná Hora

Osario de Sedlec, en Kutná Hora

Osario de Sedlec, en Kutná Hora

El Osario de Sedlec es una pequeña capilla católica situada bajo la iglesia del Cementerio de Todos los Santos en Sedlec, un suburbio de Kutna Hora.: esta ciudad tiene su origen en las minas de plata que la rodeaban, y llegó a competir en importancia y riqueza con Praga.

El abad del monasterio cirtescense de Sedlec fue enviado a Tierra Santa por el rey Ottokar II de Bohemia. El abda como recuerdo se trajo consigo una pequeña cantidad de tierra que había recogido del Gólgota (la zona donde cristo fue crucificado), y esparció esta tierra por el cementerio de la abadía, convirtiendo este cementerio en el primer campo santo de Europa central, y lo hizo famoso entre nobles y creyentes, por lo que todos querían ser enterrados allí. Durante la Peste negra que asoló Europa en el siglo XIV y las guerras husitas (que duraron 14 años) cuarenta mil personas fueron enterradas aquí y el cementerio se tuvo que ampliar considerablemente.

Hacia el año 1400 se construye la iglesia de estilo gótico que hay en el centro del cementerio, y en su subsuelo un osario para las fosas comunes desenterradas de años anteriores o para hacer sitio para nuevos enterramientos.

En 1784 el emperador José II suprimió los monasterios desapareció el cementerio del monasterio y la iglesia quedó en posesión de la familia Schawarzenberg, una familia noble de la zona de Bohemia. Estos contrataron a Frantisek Rint, un arquitecto y tallista de madera que se encargó de la remodelación y decoración aprovechando que tenía que colocar los huesos de los miles de cadáveres allí enterrados. Después de desinfectarlos y blanquearlos con cloro, fue creando esta ósea construcción, utilizando los huesos para decorar las arquivoltas, construyendo una lámpara de araña, custodias flanqueando el altar, además del escudo de armas de los Schwarzenberg y su firma en una pared hecha con huesos.

En España tenemos un osario similar, aunque menos creativo, en la iglesia de Santa María de Wamba en Valladolid.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Liang Zhu, los Amantes Mariposa

Liang Zhu, los Amantes Mariposa

Liang Zhu, los Amantes Mariposa

Las grandes historias de amor siempre perduran en el tiempo, nuestros enamorados de hoy están considerados el Romeo y Julieta de Oriente. Tanto es así que esta antiquísima historia que cuenta con un registro posterior a la dinastía Tang está solicitando peticiones formales para que sea proclamada como Obra maestra del patrimonio oral e intangible de la humanidad.

Ella, Zhu Yingtai, deseaba aprender pero se enfrentaba a la prohibición de que las mujeres no podían acceder a estudios superiores. Para ello se le ocurrió la ingeniosa idea de disfrazarse de hombre y poder realizar su sueño de formarse.

Durante el camino se encuentra por casualidad con un muchacho, él, Liang Shanbo también se disponía a continuar con sus estudios, y este recorrido que ambos realizarían durante los siguientes tres años los convierte en inseparables compañeros de clase.

Durante este tiempo Zhu, se va enamorando perdidamente de Liang, pero si descubre su “engaño” es consciente de que le perdería, así que se ofreció arreglarle un matrimonio con su hermana ficticia. ¿Su principal motivo? Quería que Liang la conociese en su faceta de mujer.

Cuando esto sucede y Ling conoce a la verdadera Zhu, entiende que los sentimientos que tenía hacia su “compañero” no era amistad, era amor, y se enamorada perdidamente de ella.

Lamentablemente para nuestros enamorados Zhu estaba comprometida, sus padres habían concertado una boda desde hacía mucho tiempo, por supuesto Zhu va a cumplir con los deseos de su familia, pero mientras tanto Liang se deprime tanto que muere de pena.

Llega el día del enlace, Zhu se dispone a unirse a esa persona por la que no siente nada, su corazón esta triste desde que conoció la muerte de Liang, y justo en el momento que llega la hora de la celebración nupcial, un remolino de viento impide que la novia llegue a su destino y “guiada” por esa corriente de aire, acaba frente la tumba de Liang, donde aprovecha para presentar sus respetos. En ese momento, sucede algo sobrenatural, la tumba de Liang se abre invitando a Zhu al interior. Tras este suceso una pareja de mariposas sale de la misma y emerge hacia el exterior, se dice, que se trata de los enamorados y que ya jamás se volverán a separar para poder disfrutar de su amor eternamente.

Nunca sabremos si se trata de una leyenda que ha ido pasando generación tras generación a lo largo de la historia o un hecho que ocurrió realmente, lo que sí podemos decir es que a veces no nos percatamos de lo que tenemos alrededor.

La tumba de estos amantes se encuentra en el Parque Cultural de Liangzhu en la ciudad de Ningbo, China.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com