Cementerio de Okunoin, Japón

Cementerio de Okunoin, Japón

Cementerio de Okunoin, Japón

¿Quién, en algún momento de su vida, no se ha sentido atraído por la cultura japonesa? …por su elegancia exquisita, por su saber estar, por sus técnicas de meditación…

Si no habéis sentido ninguna curiosidad por la cultura japonesa os voy a mostrar algunos detalles que no van a dejar indiferente a nadie.

Una de las culturas con mayor respeto hacia a la muerte, o espiritualidad, como prefieren definirlo ellos, es la cultura japonesa, concretamente la cultura budista. Un claro ejemplo de dicha cultura lo encontramos en el pueblecito japonés Koyasan y, más concretamente, en su cementerio.

No es un cementerio con grandes obras escultóricas ni arquitectónicas tal y como conocemos en la cultura occidental. Es un cementerio donde se respira el silencio, donde se siente el respeto, donde subyace la espiritualidad. Es un cementerio vivo.

Kobo Daishi se desplazó a Koyasan y fundó un templo en el Monte Koya, aislado de todo y de todos, para poder centrarse totalmente en la meditación. Siendo una figura tan emblemática y siguiendo su ejemplo, surgieron a su alrededor más de cien templos y monasterios, así como una universidad de estudios religiosos.

El cementerio Okunoin es el más grande de Japón. Dos estatuas custodian el puente Minyo-no-Hashi, que debemos atravesar para poder acceder al mundo espiritual del interior del camposanto, pero antes de dar un sólo paso más, tenemos que purificarnos con el agua bendita que nos ofrecen dichas esculturas, juntando seguidamente las manos e inclinándonos para mostrar respeto al espíritu de Kobo Daishi, que protege este recinto.

Ya en el interior, nos encontramos en un camino, de más de dos kilómetros de recorrido, donde podemos meditar, rodeados de antiquísimos cedros y admirar el lugar de descanso de los casi 200.000 monjes budistas que se encuentran en este cementerio. Si hemos tenido la suerte de visitar el recinto a última hora de la tarde, sencillas lámparas de aceite nos marcan el camino, sumergiéndonos en un ambiente fascinante y misterioso.

Una impresionante pirámide de estatuas Jizo , con su característico colorido, encontramos en el interior de la necrópolis. Si habéis viajado a los países del Este, es muy común encontrarnos, en determinados lugares, pequeñas figuras, realizadas en piedra y cubiertas con algún gorrito hecho a mano, con un babero, alguna bufanda,…son las estatuas Jizo. Suelen encontrarse en los caminos, donde se coloca el Jizo “guardián de los viajeros”, o en los templos donde se suele colocar el Jizo, que protege a los niños, tanto en la vida como en la muerte, y a las mujeres embarazadas. Los padres que han perdido algún hijo, apilan pequeñas piedras al lado del Jizo para ayudar al hijo en su otra vida, ya que puede estar perdido en el limbo espiritual y adornan la figura con ornamentos, normalmente de color rojo, ya que este tono aleja a los demonios y los protege de enfermedades.

En la parte más al norte del cementerio nos encontramos con otro puente sagrado, el Gobyo no Hashi, compuesto por 36 listones de madera grabados con imágenes budistas, y tras volver a juntar las palmas de las manos y tras una reverencia en señal de respeto, podremos pasar al otro lado.

A la vera del camino se encuentra un recinto construido en madera donde está colocada la piedra Miroku, que dicen que pesa tanto como los pecados del que intenta levantarla.

Al final de la travesía, justo en el centro del cementerio, se encuentra el mausoleo de Kobo Daishi, no sin antes detenernos en el pabellón Torodo Hall, un edificio permanentemente iluminado por 10.000 lámparas de aceite que desde tiempos inmemoriales representan a los espíritus que descansan en este cementerio.

El mausoleo de Kobo Daishi no puede ser visitado por ningún mortal. Dicen que su alma se encuentra en su interior, en permanente estado de meditación. Diariamente depositan en la puerta de entrada viandas como pago por su esfuerzo de velar por todos los espíritus que se encuentran en este inmenso recinto sagrado. Siguiendo la tradición y sabiendo que el espíritu de Kobo Daishi se encuentra entre ellos, un grupo de monjes, diariamente, recitan sutras (afirmaciones dadas por Buda) en su mausoleo. Importantes personalidades designan en vida su lugar de reposo permanente, junto a la tumba de Kobo.

No existen sepulturas en tierra. La cultura budista no entierra, sólo incinera. Para ellos el cuerpo es, simplemente un mero portador de la esencia del hombre, de su alma. Cuando una persona deja de existir, su alma se reencarna. Tumbas que acogen las cenizas de los difuntos se encuentran totalmente integradas en el paisaje, rodeadas de musgo y bajo la atenta presencia de los altísimos cedros que crecen por doquier.

¿A qué os han entrado ganas de visitar este recinto funerario tan distinto a lo que estamos acostumbrados?. Recomendamos la visita el día del Obon, el 16 de agosto, que es cuando se celebra el Rosoku Matsuri donde los monjes de Koyasan iluminan todos los caminos con infinidad de velas.

El cementerio de Okunoin no deja indiferente a nadie.

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com

Cementerio de Westwood, L.A.

Cementerio de Westwood, L.A.

Cementerio de Westwood, L.A.

El 26 de febrero se celebró la gran fiesta del cine en el Dolby Theatre de Hollywood, Los Ángeles. Sin lugar a dudas ese día, la alfombra roja alberga el mayor número de rutilantes estrellas del cine y de la música. ¿O no?

No muy lejos de allí, en Westwood,   otra alfombra, esta vez de color verde también cuenta con un gran número de actores, actrices y otros muchos personajes vinculados con el mundo cinematográfico.

Hablamos del Westwood Village Memorial Park Cemetery. Este pequeño cementerio que actualmente recibe miles de visitas por la importancia de sus moradores, comenzó su andadura en el año 1905 con el nombre de Sunset Cemetery. Desde entonces, sus enterramientos se realizaban sólo en tierra siendo un lugar apacible, discreto y donde las estelas emergían de manera discreta sobre un cuidado césped.

Ya por aquel entonces y en los años venideros algunos artistas del celuloide escogieron este pequeño y escondido cementerio para su descanso eterno. Y así iba viviendo el cementerio, con sus entierros discretos, algunas criptas adosadas a sus muros, un mausoleo por aquí, todo el trasiego normal dentro de un cementerio, hasta que en 1962 llegó la rubia.

Cuando un 5 de agosto se descubrió el cadáver de Marilyn Monroe nadie hubiera apostado porque los huesos de la sex-simbol acabaran en este remanso de paz. Fue su exmarido y candidato a volver a serlo, Joe DiMaggio, el que pensó que el cementerio de Westwood reunía las condiciones necesarias para que nadie perturbara el descanso y a la vez la mantenía alejado de algo que él odiaba: el resto de famosos. ¡Qué equivocado estaba!

Tres días más tarde, una de las novias de América fue enterrada con una discreta ceremonia a la que asistieron unas treinta personas. Sus restos fueron depositados en un sencillo nicho cuya losa de tonos crema ha ido adquiriendo un color rosa pálido debido a los besos que recibe por parte de sus admiradores.

La decisión de tomo el jugador de béisbol tuvo sus repercusiones, y a partir de entonces comenzó a surgir el “efecto Marilyn” y el cementerio pasó de ser un lugar sencillo a revalorizar su terreno, puesto que el resto de las estrellas de Hollywood deseaban descansar aquí eternamente. El Westwood iba camino de convertirse en un lugar exclusivo para las primeras estrellas del cine, y claro que lo fue.

El fundador de la revista Playboy, admirador de la tentación rubia, ha adquirido el nicho situado a la izquierda de Marilyn, teniendo en cuenta los beneficios que genera este hombre pagar los 80.000 dólares que cuesta ese pedacito de espacio, no le habrá dolido para nada el bolsillo. Además, toda su fortuna comenzó gracias a una foto suya, qué menos que pasar la eternidad juntos. El de la derecha está libre, por si alguno quiere descansar al otro lado de la actriz.

Desde entonces el cementerio con más estrellas por metro cuadrado acoge famosas almas; decir todos los famosos que descansan aquí sería imposible, pero no nombrar a algunos de las más carismáticas estrellas del cine o de la música sería imperdonable.

-Roy Orbison: ¿Quien no ha tarareado uno de sus éxitos más conocidos? Pretty woman. (Ya tengo la melodía metida en la cabeza para todo el día)

-Truman Capote: Este escritor con un extraordinario talento fue autor entre otras muchas obras de Desayuno en Tiffany`s y A sangre fría.

-Dean Martín: Conocidísimo actor y cantante en la década de los 50. Hace poco se le calificó como “el hombre más cool de todos los tiempos”.

-Jack Lemmon: Todos le recordamos por sus papeles cómicos, la película Con faldas y a lo loco le supuso el espaldarazo definitivo en su carrera hacía el éxito, además de comenzar a trabajar con su director fetiche, Billy Wilder.

-Billy Wilder: De origen austrohúngaro está considerado como uno de los mejores directores y guionistas de todos los tiempos. Más de 60 argumentos, 25 películas dirigidas y seis premios Óscar lo corroboran. Incluso escribió su epitafio, “Soy escritor, pero nadie es perfecto”.

-Bettie Mae Page: Reina del pin-up, su carrera llegó a lo más alto en la década de los 50, teniendo millones de seguidores (y sin internet). Profundamente católica no le importó demostrar su sexualidad, posando como modelo de lencería, bikinis e incluso fotografías con una gran carga sexual, aunque nunca teniendo sexo explícito.

Podríamos continuar, el número de famosos que allí “descansan” es interminable, y entrecomillamos descansa, porque desde que llegó la famosa rubia pocos descansan allí, el trasiego de visitantes es constante, todos quieren fotografías de sus ídolos y no es de extrañar, para muchos mortales, es lo más cerca que van a estar de una gran estrella del cine.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Cementerio de San Michele, Venecia

Cementerio de San Michele, Venecia

Cementerio de San Michele, Venecia

Venecia, una ciudad donde todo gira alrededor del agua, se convierte en nexo común entre la vida y la muerte.

Para llegar a esta necrópolis como podéis imaginar necesitamos una embarcación, el vaporetto nos llevará hasta la isla de San Michele o también conocido como el cementerio de Venecia.

Originalmente eran dos islas que se encontraban separadas por un canal, lugar de descanso de pescadores y de comerciantes. Tampoco era un cementerio, solamente estaba ocupada por el famoso monasterio de San Michele in Isola que en su larga historia ha sufrido innumerables transformaciones como convertirse en colegio, prisión y finalmente en el cementerio que se conoce hoy en día. Hasta entonces, como en otros muchos países, la tradición era inhumar a sus fallecidos en el interior de las iglesias o en pequeños jardines. Pero cuando Napoleón Bonaparte conquistó la República de Venecia introdujo múltiples mejoras en la ciudad entre las que se encontraba, por motivos higiénicos, el enterrar a los fallecidos fuera del núcleo urbano.

Pasear por esta necrópolis es sumergirte en un remanso de paz, sobre todo cuando uno ha estado visitando los lugares emblemáticos de la ciudad. De grandes dimensiones, puede resultar un poco complicado a la hora de querer encontrar alguna sepultura en concreto, por eso aconsejamos que se utilice el plano del recinto.

El cementerio se dividió en secciones para las distintas religiones: así pues se puede encontrar el patio para ortodoxos, católicos, evangélicos y protestantes, aunque también acoge a gremios o congregaciones como gondoleros, monjas, sacerdotes o militares.

Aquí los panteones no son numerosos, hay pocos y contrastan con las sepulturas realizadas en el suelo, todas ellas muy sencillas, una pequeña estela de mármol, una fotografía del difunto y salpicadas con arreglos florales.

Aún así merece la pena visitarlo por la innegable belleza de algunas de sus esculturas o simplemente visitar la sepultura de algunos personajes como Serguéi Diáguilev, fundador de los ballets rusos y sobre cuya lápida los admiradores van depositando sus zapatillas de ballet en modo de homenaje.

Otra sepultura muy visitada es la perteneciente a Ezra Pound , poeta perteneciente a la Lost Generation, “generación perdida” y al que se le considera uno de los primeros poetas en emplear el verso libre en composiciones extensas. Igualmente visitada es la de Joseph Brodsky, poeta ruso-estadounidense, Premio Nobel del Literatura en 1987, el cual es considerado el poeta más grande nacido en la época soviética.

También paseando por esta bella necrópolis podremos encontrar las tumbas de pintores, compositores, matemáticos y físicos como la de Christian Andreas Doppler, al que todos conocemos gracias a Sheldon Cooper 😉

Un agradable y cultural paseo para percibir la historia de las personas que descansan en este camposanto tan peculiar, que a día de hoy sigue en activo y como se puede suponer sus cortejos fúnebres llegan en góndolas.

 

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Cementerio de Green-Wood , Nueva York

Cementerio de Green-Wood , Nueva York

Cementerio de Green-Wood , Nueva York

Inspirado en el cementerio de Père Lachaise, al otro lado del Océano Atlántico y ubicado en una de las ciudades más cosmopolitas del mundo nos encontraremos el cementerio de Green-Wood, bello lugar repleto de árboles, lagos, colinas y cómo no, arte funerario allá por donde uno mire.

Inaugurado en 1838, a día de hoy es el mayor cementerio de la ciudad de Nueva York con 600.000 personas enterradas en él y ha sido nombrado Atracción Histórica Nacional. Enclavado en el conocido barrio de Brooklyn, su entrada principal se encuentra en la popular 5ª Avenida; de estilo claramente gótico aquí se hallan las oficinas del recinto, donde al entrar nos proporcionaran un plano tremendamente útil teniendo en cuenta las dimensiones del cementerio.

Volvamos a sus orígenes, como ya hemos mencionado este cementerio se fundó en la primera mitad del siglo XIX siendo uno de los primero cementerios rurales de América. Veinte años después había ganado tal popularidad a nivel internacional que aparte de convertirse en lugar predilecto para que las personas fueran allí enterradas, recibía alrededor de 500.000 visitas al año. La belleza de su interior hizo que parques como el Central Park y Prospect fueran proyectados bajo la misma línea que Green-Wood.

Tiene tanta historia en su interior que incluso en una parte de sus terrenos se libró la Batalla de Brooklyn, considerada la primera batalla de la Revolución Americana y crucial durante la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos.

Ideado por Henry Evelyn Pierrepont, el proyecto fue diseñado por un grupo de arquitectos de renombre como Richard Upjohn (conocido por sus iglesias de estilo neogótico) y que se encargó del diseño de la entrada principal. La capilla del recinto corrió a cargo del estudio de arquitectura de Warren y Wetmore que también diseñaron edificaciones tan conocidas como la Grand Central Terminal, el hotel Commodore y el club de la Universidad de Yale por lo que no extrañó que los moradores este cementerio lo hagan en tan hermoso lugar. Como nota curiosa comentaremos que la capilla se alquila para celebrar bodas en ella, así que si algún lector tiene la ilusión de casarse en un cementerio, aquí tiene una oportunidad.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Cementerio de los Poetas, Roma

Cementerio de los Poetas, Roma

Cementerio de los Poetas, Roma

“Uno podría llegar a enamorarse de la muerte si existiera la posibilidad de ser enterrado en un lugar tan maravilloso como éste”. Estas palabras escritas por el poeta Percy Shelley algunos años antes de su muerte, nos puede hacer imaginar toda la belleza que esconde este cementerio; lo que no imaginaba el poeta es que él mismo acabaría descansando entre sus muros.

Este hermoso recinto se sitúa en la ladera de una colina dentro del barrio de Testaccio, entre la Pirámide de Cayo Cestio y los restos de una antigua muralla aureliana. Rodeado de cipreses centenario y cuajado de sepulturas y monumentos.

Para saber cómo nació el cementerio viajamos a la época del Romanticismo y el Neoclasicismo: por aquel entonces, artistas y estudiantes extranjeros enamorados de la belleza de Roma, se afincaban en la ciudad para empaparse de su arte e historia. Cuando fallecían tenían un problema, casi todos profesaban distintos credos protestantes y en Roma, ciudad católica por excelencia, se prohibía de manera categórica los enterramientos en sus camposantos.

Esta situación hizo que a principios del siglo XIX, diplomáticos de Prusia, Principado de Hannover y Rusia solicitaran al secretario del Estado Pontificio permiso para construir un cementerio y que los difuntos que no profesaban el catolicismo pudieran tener un lugar donde descansar. Hasta entonces lo que ocurría cuando un protestante fallecía nadie lo sabe, no existen documentos al respecto; lo que sí está documentado es que el primer morador del cementerio acatólico fue un joven inglés, Langton, estudiante de Oxford y que durante el transcurso de un viaje falleció en Roma, y allí se quedó.

Al principio de su andadura, este cementerio era considerado de “baja categoría” por los romanos, pero no así para los artistas de la época que pronto comenzaron a elogiarlo por su belleza; incluso muchos de ellos dejaban constancia para que cuando fallecieran, fueran enterrados entre sus cipreses y sus ruinas.

Por ello en este cementerio descansan escritores, poetas, científicos y otro nutrido grupo de personas; aquí no hay distinciones de credo: ortodoxos judíos y zoroastras descansan junto a los ateos. Pasear entre sus monumentos y poder embriagarse de la cantidad de distintos elementos arquitectónicos así como de sus personajes hace que sea una delicia.

Una de sus esculturas más famosas y que se ha convertido en una de las principales imágenes del cementerio es el llamado “Ángel de la pena”. Este ángel abatido por el dolor es obra de William Wetmore, escultor norteamericano que esculpió con sus propias manos esta belleza de monumento funerario en honor a su esposa, el amor de su vida. Roto por el dolor de perderla, no encontró mejor manera de volcar todo el amor que sentía por ella; cuando terminó, la enorme carga emocional que evoca la escultura consiguió que se hiciera famosa rápidamente, provocando que a lo largo del mundo se hicieran réplicas. Por supuesto, cuando él falleció, depositaron sus restos con los de su amada; ahora ambos descansan bajo el amparo de su hermoso ángel.

También descansan un nutrido grupo de artistas, como ya hemos mencionado al comienzo el propio Percy Shelley descansa aquí, menos su corazón que está enterrado junto al de su esposa, Mary Shelley, en Inglaterra. Junto a él se encuentra su mejor amigo Edward Trelawny, que compró el terreno anexo a la tumba de Shelley cuando falleció el poeta y setenta años más tarde le acompañó en el viaje eterno.

Otros amigos hasta la muerte son Jon Keats y Joseph Serven. El pintor inglés fue el que cuidó y atendió al poeta del Romanticismo hasta su muerte. Después del fallecimiento y abatido salió de Roma para volver cuarenta años como cónsul británico. Antes de fallecer, Serven pidió ser enterrado al lado de su amigo. Tal devoción sentía por Keats que en la lápida de Serven su epitafio reza: “ Amigo devoto y acompañante en el lecho de muerte de John Keats, a quien sobrevivió y vio encumbrado entre los Poetas Inmortales de Inglaterra”. Hemos de suponer que cuando se volvieron a encontrar fue lo primero que le dijo al poeta.

Lamentablemente a día de hoy y a pesar de estar gestionado por un consorcio formado por los embajadores de distintos países el recinto se encuentra un poco abandonado. Si sigue así pronto perderá esa esencia que tiene y no podrá dar testimonio del amor que profesaban tantas personas a lo largo del mundo a esta bella ciudad romana.

Fotos: Wikipedia

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Cementerio de Santa Bárbara, Montecito, California

Cementerio de Santa Bárbara, Montecito, California

Cementerio de Santa Bárbara, Montecito, California

Los cementerios no son nada raro, de hecho cada ciudad tiene uno (damos fe de ello); para muchos de nosotros algún día se convertirá en “nuestra última necesidad” y a la vez en nuestra última morada.

Como muchos otros miércoles hoy presentamos un cementerio situado fuera de nuestro país, esta vez cruzamos el charco para irnos a Estados Unidos. Conoceremos un poco más un cementerio cuya principal característica es haber sabido aunar sus fragmentos de la antigua historia con las evoluciones que vivimos hoy en día. El resultado es un bello entorno el cual ha sido elegido por distintas personalidades para descansar eternamente.

El cementerio de Santa Bárbara comenzó su andadura el 10 de julio de 1867, gestionado por una junta sin ánimo de lucro, su único requisito era ser miembro de la asociación. ¿Su cometido? Ser un cementerio de ciudad; el crecimiento de la población hacía necesario cubrir la necesidad en caso de fallecimiento. Los comienzos no fueron fáciles, antes de abrir sus puertas por primera vez la junta establecida se vio sumida en una tensa relación, ya que algunos de ellos desarrollaron el proyecto de manera lenta e ineficaz. Sólo el hecho de buscar el terreno adecuado les acarreó rencillas, y finalmente seleccionó un terreno a una milla de la ciudad.

Su urbanización consistió en un gran rectángulo y toma forma de parque cementerio, una gran alfombra de verdor copa el espacio, en él se puede ver los cambios que se han sucedido socialmente en la población. El cementerio de Santa Bárbara es único en ese sentido, ha conseguido sobrevivir a la mayoría de las transiciones pero sigue conservando ese sabor de tiempos antiguos.

La capilla fue diseñada por el arquitecto George Washington Smith y sus murales interiores son obra del Alfredo Ramos Martínez. El Santuario de la Vida Eterna está inspirado en la famosa capilla de los carrillones de Oakland.

El cementerio cuenta con una sección militar donde descansan aquellos que han dado su vida por el país; por supuesto al igual que en otros cementerios del mundo perderse por su zona más vetusta es una auténtica delicia.

También se pueden visitar tumbas de famosos, su privilegiado enclave ha hecho que algunos de ellos escogieran expresamente este recinto para descansar eternamente. Ronald Colman es uno de ellos, este actor conocido por sus papeles de galán está considerado una de las grandes estrellas de la Edad de Oro del cine.

La tumba de Domino Harvey no deja de ser curiosa por la historia de su moradora, Harvey era una cazarecompensas, británica de nacimiento y con una infancia difícil se muda a los Estados Unidos para al igual que muchos otros, conseguir el sueño americano. Se forma como agente de recuperación de fianzas para conseguir ser una de las pocas mujeres que se dedican a esta profesión.

Otro protagonista del cementerio y seguro que un gran desconocido para la gran mayoría es P. Carbon Dubbs, propietario de al menos cuarenta y tres patentes en Estados Unidos, la gran mayoría de ellas relacionadas con el procesamiento del petróleo. Inventó un proceso a través del cual se podía extraer petróleo del esquife y que se conocería como Proceso Dubbs, con este invento se ganó un lugar en la historia de la química.

Pero sin duda los grandes protagonistas del cementerio de Santa Bárbara no son los que descansan allí, sino los que casi son enterrados allí. Uno de ellos fue Ronald Reagan; el cuadragésimo presidente de los Estados Unidos eligió junto a su esposa Nancy este bello lugar para descansar. Antes de caer en las manos del alzheimer, Reagan cambió de opinión y sus restos descansan en una cámara subterránea acorazada situada en su Biblioteca y Museo en Simi Valley (California).

Otro candidato a ser morador del cementerio de Santa Bárbara fue el Shah de Irán, cuando falleció su hermana, escribió al consejo de administración para solicitar la compra de un espacio, ya que querían construir un mausoleo familiar. La solicitud fue denegada pues entraba en las normas. Once años después lo intentó de nuevo, aunque la junta volvió a fallar en contra de la solicitud, pues en el proyecto para la construcción del mausoleo se incluía dos perros de oro de gran tamaño. La Junta creyó que dichos guardianes y además de oro no entraban dentro de la línea arquitectónica del cementerio, aparte de querer proteger las retinas de los visitantes ante tanto dorado.

Actualmente en el cementerio de Santa Bárbara se organizan rutas para dar a conocer su historia a la vez que se puede disfrutar de su maravilloso entorno.

Fotos: Asociación Cementerio de Sta. Barbara

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com