Hollywood Forever Cemetery, Los Ángeles

Hollywood Forever Cemetery, Los Ángeles

Hollywood Forever Cemetery

El Hollywood Forever Cemetery ( en sus inicios Hollywood Cemetery)  es uno de los cementerios más antiguos de Los Ángeles.

Fue fundado en 1899 y constaba de 100 acres (unos 400.000 metros cuadrados). Una parte de estas tierras destinadas al cementerio fueron vendidas a Paramount Studios y RKO, por eso sus estudios están pegados al cementerio, un emplazamiento poco habitual.

Pero como no podía ser de otra manera en Hollywood, este cementerio, está repleto de ilustres moradores (escritores, actores, cantantes, músicos, y un largo etcétera de personas relacionadas con el mundo del arte y el espectáculo) y sus historias, además de tener la suya propia.

En 1939, Jules Roth, criminal y millonario, compró una participación del 51% para enterrar allí a sus padres; en 1952 este señor no permitió que Hattie McDaniel, Mammy de Lo que el viento se llevó, primera mujer negra que recibió un Oscar de la academia de cine, fuera enterrada en este cementerio porque la segregación era segregación en todos los ámbitos. Fue abolida en 1959. En el cementerio hay un cenotafio en su honor, pero su cuerpo sigue enterrado en el cementerio de Angelus-Rosedale, también en Los Ángeles.

A finales de los 80, para poder seguir manteniendo su ritmo de vida lujosa, vendió 3 acres del terreno que se convirtieron en centros comerciales.

Después del terremoto de 1994, Roth ya no podía permitirse el lujo de restaurar todas las tumbas y panteones dañados, por lo que cayó en el abandono. Roth murió en 1998, después de haberle despojado de su licencia por parte del estado de California, y fue enterrado en el mausoleo de la catedral junto a sus padres y esposa. El estado fue rehabilitando el cementerio gracias a la venta de los espacios que quedaban.

El cementerio fue comprado de nuevo, esta vez por Tyler y Brent Cassity, que le añadieron al nombre original el “Forever” y se encargaron de invertir millones en su restauración y explotación. Esta incluye muchos actos culturales, conciertos, visitas guiadas y los fines de semana se proyectan películas sobre la pared oeste del Mausoleo como pantalla.

Vamos, que el terreno en sí tuvo la misma vida agitada que sus moradores.

La lista de artistas allí enterrados ascienden a 329. Es imposible destacar a todos, así que hablaremos de los que más nos han llamado la atención:

Mel Blanc, la voz en off de los dibujos animados de los Looney Tunes y Hannah- Barbera, aunque nosotros los viésemos doblados, recordamos leer su nombre en todos los dibujos que hemos visto en la infancia. Y como no podía ser de otra manera, leemos su epitafio con la voz de Porky.

 

Uno de sus últimos ilustres moradores, Chris Cornell , el cantante de Soundgarden, Audioslave y Temple of the dog descansa junto a otros artistas musicales, como Rozz Williams o los hermanos Ramone, tumbas que siempre están llenas de detalles de sus admiradores como pasa en todos los cementerios del mundo

 

Es algo que personalmente, me encanta. Me gusta ver como las personas les siguen rindiendo homenajes, sin ser sus familiares, ni conformarse con unas simples flores para hacerlo, depositando en las tumbas objetos o detalles que saben que le gustaba a esa persona, que las recuerden porque han sido parte importante en su vida por lo que sea, una novela, una película, una canción… una mezcla entre fandom y respeto. Porque nosotras también lo hacemos, tenemos “adoptadas” algunas sepulturas, en nuestro caso “desconocidas” porque su historia no ha atravesado los muros del cementerio, pero a las que siempre que vamos, le regalamos una visita y un detalle.

 

Así nunca faltan detalles en las tumbas de Tyrone Power, o Rodolfo Valentino, de la que ya hablamos en el blog, o la de Mickey Rooney y Judy Garland. Incluso Terry, más conocida por Toto de El Mago de Oz tiene un cenotafio en su honor, ya que pese a que en un principio fue enterrada aquí, se trasladó su cuerpo a la finca en la que vivía su propietario y entrenador.

 

Sin duda es un cementerio mágico en el que se pueden vivir y revivir historias alucinantes. Y hacerte un selfie con tus artistas favoritos de todos los tiempos.

 

Gracias a Antonio Bret por irse hasta allí, acordarse de nosotras y mandarnos las fotos.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Cementerio de Tikhvin, San Petesburgo

Cementerio de Tikhvin, San Petesburgo

Cementerio de Tikhvin, San Petesburgo

En prácticamente todos los cementerios de las grandes ciudades descansan personajes públicos que contribuyeron de manera notable en la cultura y sociedad del país al que pertenecían, y Rusia ha tenido a lo largo de su historia grandes compositores, literatos y artistas de distintas disciplinas que moran entre sus muros.

Hoy viajamos a San Petersburgo, segunda ciudad más poblada de Rusia y por más de doscientos años capital del Imperio Ruso, para conocer uno de los tres cementerios que acoge la ciudad.

El cementerio de Tikhvin o también conocido como el cementerio de los artistas es un bucólico y extraordinario recinto ubicado a las afueras del centro urbano.

Situado junto al monasterio de Alexander Nevsky o “Laura” (título que la iglesia ortodoxa otorga a los monasterios más importantes) y pagando unos 140 rublos podemos pasear y ver como grupos de escolares realizan visitas al cementerio para aprender un poco más de la vida de estos grandes personajes de la historia moscovita. Fundado en 1823, aquí descansan grandes literatos de la historia, actores y músicos rusos.

Lo extraordinario de este pequeño cementerio no sólo son las tumbas de sus célebres moradores, también la vegetación que le rodea y cómo está cuidada con mimo es digno de ver. Por supuesto, una de las características más significativas del cementerio de Tikhvin son sus maravillosas figuras esculpidas en piedra; muchas de ellas poseen ricos detalles de ornamentación, aunque también tienen hueco los sencillos bustos donde se homenajea al fallecido.

Debido a que muchos visitantes desconocen esta pequeña joya, el ambiente del cementerio es tranquilo y silencioso, un lugar ideal si uno quiere hacer una parada para descansar o simplemente y porqué no, quitarse de encima el estrés que ocasiona el turismo habitual.

Una vez que uno entra en el recinto la primera tumba que se encuentra es la de Fyodor Dostoyevsky (1821-1881) gran novelista ruso y considerado uno de los más grandes psicólogos de la literatura mundial. Sus obras más reconocidas son Crimen y Castigo, El idiota o Memorias del subsuelo por nombrar algunas de ellas. De su sepultura destaca el sobrio busto del literato, en el que se puede leer una frase cogida del Evangelio de San Juan y que Dostoyevsky citó en Los Hermanos Kamarazov: “En verdad, en verdad os digo que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo, pero si muere produce mucho fruto”. No es raro encontrar en la tumba flores, manzanas, caramelos y monedas que depositan los admiradores de este gran escritor ruso.

Otro de los monumentos funerarios más bellos del recinto es la última morada de Alexander Borodin (1833-1887), químico y compositor, principal promotor de la educación en Rusia y que fundó la Escuela de Medicina de la Mujer en San Petersburgo. Del conjunto de su tumba destaca, por el contraste sobre la grisácea piedra, una partitura en mosaico bellamente ornamentada y con un iluminado tono dorado.

Un compositor de gran renombre que descansa en este cementerio de Nikoli Rimsky-Korsakov (1844-1908) miembro junto al ya nombrado Borodin del grupo conocido como “El puñado poderoso”, que se encargaron de crear melodías clásicas con un claro trasfondo de la cultura rusa.

Y como no hay dos sin tres, otro gran compositor de la historia de la música que se encuentra en este pequeño cementerio es Antón Rubinstein (1829-1894) magnífico pianista y director de orquesta, se convirtió en una figura fundamental en la cultura rusa cuando fundó el Conservatorio de San Petersburgo. Su monumento funerario llama la atención por su sencillez, sobre un pedestal se yergue el busto del genial maestro.

En este espacio del cementerio de Tikchvin descansan además de los ya nombrados un nutrido ramillete de músicos y compositores; Tchaikovsky, Mussorgsky, Glazunov, Cui, Balakirev, haciendo que sus distintos estilos musicales aquí tengan cabida y sus melodías susurren entre los árboles.

No es de extrañar que el recinto sea conocido como el cementerio de los artistas, pues además aquí moran Marius Petipa (1818-1910) maestro de ballet y coreógrafo, Leonhard Euler (1707-1783) matemático y físico o la actriz Vera Komissarzhevskaya (1864-1910) una de las más célebres durante el Imperio Ruso.

Estamos seguras que después de este pequeño paseo por el cementerio de Tikchvin, si alguna vez tenéis oportunidad y vais a San Petersburgo no resistiréis la tentación de visitar el cementerio de los artistas. Nosotras no lo haríamos.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com

Cementerio de Staglieno, Génova

Cementerio de Staglieno, Génova

Cementerio de Staglieno, Génova

Hoy nos acercamos al Monumental Cementerio de Staglieno, una necrópolis que destaca por su gran monumentalidad, capillas, pórticos, arcos triunfales y majestuosos conjuntos arquitectónicos y escultóricos, siendo tal su realismo, que los difuntos allí representados parecen estar vivos.

Este cementerio, uno de los más grandes de Europa, abrió sus puertas el 1 de Enero de 1851, inaugurándose con cuatro entierros. En 1835 se encarga su planificación al arquitecto genovés Carlo Barabino después de que en 1832, tras el RD del rey Carlo Alberto prohibiera realizar más enterramientos en las iglesias y los cementerios parroquiales. Comenzaron las obras en 1844. Sin embargo, Carlo no pudo ver terminada esta obra suya ya que falleció por una epidemia de cólera y continuó su discípulo Giovanni Battista Resasco, aunque su construcción continuo durante años más tarde, hasta finalizarla en 1880.

Está situado en Villa Vacarezza, localidad de Staglieno, en el valle de Bisagno. Su estructura cuadrada de origen, se ha visto ampliada con la expansión en laderas de las colinas que le han aportado una estupenda vegetación natural, donde se encuentran inmersas las capillas, monumentos y figuras escultóricas llenas de encanto y belleza.

Su entrada principal está compuesta por una sucesión de arcos monumentales, que da paso a los porticados inferiores en cuyo centro se sitúa una estatua que representa la Fe, esculpida por Santo Varni. Frente a la estatua, una gran escalinata nos sitúa en el Panteón con una cúpula, inspirado en el antiguo panteón de Roma, con un pórtico dórico flanqueado por dos estatuas de mármol de los profetas Jeremías y Job. Se trata de un panteón circular cuyo interior está rodeado de columnas jónicas de mármol negro donde se encuentran enterrados los personajes Ilustres de Roma, figurando la inscripción de sus nombres en cada una de las lápidas del suelo, entre ellos: Bixio y Canzio, Barabino Y Resasco (arquitectos), De Ferrini, Ricci y Bensa (políticos), Barrili (escritor), Sanguineti (poeta)

Esta Necrópolis conserva su propia jerarquía social; dependiendo del estatus conseguido en vida, se determina la posición en él. En esta época, Génova era una ciudad importante como centro económico y cultural que atraía grandes fortunas y las familias, casi competían creando sus panteones con monumentos que reflejaran sus logros morales, para lo que contrataban a los mejores artistas del momento como Leonardo Bistolfi, Giulio Monteverde y Edoardo Alfieri.

De este modo se pueden apreciar las tumbas de la esposa de Oscar WildeConstance Lloyd, su tumba posee una cruz celta con una rama de hiedra; también las de Ferruccio Parri (Político), Fabrizio de André (Músico), Nino Bixio (Soldado y político) y Giuseppe Mazzini (Político), cuyo Mausoleo parece esta excavado en la roca. Sobrio con columnas dóricas, y la tumba se encuentra rodeada por las banderas republicanas que le acompañaron en su funeral. También están enterrados Monticelli, Pelligrini, Da Costa, entre otros.

Otra de las tumbas monumentales destacable es la de la Familia Oneto, que destaca por un magnifico “Ángel de Resurrección”, obra de Monteverde, considerado uno de los puntos altos de la escultura de género.

Pero la clase media que también admira este cementerio y desea ser enterrado en él, resaltando la tumba de Caterina Campodonico “La vendedora de almendras”, una mujer del pueblo que se dedicó toda su vida a vender pan y almendras y el dinero que ganó lo destinó para encargar su propio monumento fúnebre a uno de los escultores favoritos de la burguesía, Lorenzo Orengo. Realizado con un impresionante realismo, la retrata con sus bienes, su ropa con encajes y flecos, manos y rostro envejecidos, su tocado, los collares de avellanas, todo con un infinito detalle.

A lo largo de su historia ha ido sufriendo ampliaciones tanto en las arcadas como en el resto de la necrópolis, así como integrándose en el paisaje natural, donde se han ido ubicando los cementerios Protestante, con cruces bajas y sencillas, el de los Judíos, Ingleses y Commonwealth war graves construido en 1902, que acoge tumbas trasladadas de otro cementerio del barrio de Sampierdarena; Cementerio de griegos y ortodoxos que acoge a griegos, rusos, búlgaros y en general a difuntos de la religión ortodoxa.

También existen monumentos dedicados a las dos Guerras Mundiales: el osario de los franceses y los osarios de los caídos en la II Guerra Mundial, y el Sagrario de los Caídos en la I Guerra Mundial, cuyos nombres aparecen grabados en losas de mármol verde sobre las paredes.

Todos los ciudadanos genoveses tienen derecho a ser enterrados en este cementerio, pero si no se pueden permitir una tumba elaborada, no pueden permanecer en él más de 10 años. Para entonces sus huesos serán exhumados y llevados al osario con la consiguiente destrucción de la tumba.

A lo largo de su recorrido se pueden apreciar diferentes estilos artísticos del siglo XIX y XX que van desde el Neoclasicismo al Realismo, abarcando a su vez tendencias como el Simbolismo y el Art Decó. Este simbolismo se volvió más extravagante con la creencia de la Resurrección y la otra vida y los artistas crearon estatuas inquietantes, sensuales y eróticas.

El Cementerio de Staglieno en un autentico Museo al aire libre, todo en él es Arte, del que existen testimonios de personajes históricos, escritores y artistas que recuerdan poniendo de manifiesto las obras de este impresionante lugar en el que tienen cabida el monumento, la naturaleza, la memoria histórica y el romanticismo.

Fotos: Wikimedia Commons

Mª Ángeles Moreno

Mª Ángeles Moreno

mangeles@guiadecementerios.com

“El cementerio de los Payasos”, Illinois

“El cementerio de los Payasos”, Illinois

“El cementerio de los Payasos”, Illinois

En Forest Park, Illinois, existe una enorme parcela marcada por las estatuas de cinco elefantes. En la base de uno de estos elefantes (con la trompa hacia abajo en señal de luto) se puede leer la inscripción “Showmen’s League of America” . Las lápidas, están fechadas en 22 de Junio de 1918.

¿Qué ocurrió ese día?

Los componentes del circo Hagenbeck-Wallace dormían en los vagones traseros del tren a las afueras de Hammond, donde sería su siguiente actuación. Eran las 4 de la mañana. Su tren estaba parado esperando a que se enfriara una caja de grasa recalentada que impedía seguir funcionando a la maquinaria. En otro tren que había partido una hora y media antes, viajaban los animales y algunos de sus compañeros, por lo que ya habían llegado a la estación de Hammond.

Por esa misma vía circulaba, en la misma dirección, un tren militar vacío, conducido por un chaval de 16 años que se quedó dormido. No vio las señales automáticas, ni las bengalas que le advertían del tren detenido…

Hubo 127 heridos y 86 fallecidos.

 

Unos meses antes, The Showmen’s League of America, presidida por Buffalo Bill, había comprado un terreno en el cementerio de Woodlawn, Illinois para sus miembros.

Los malogrados restos, la gran mayoría sin identificar debido al desastre del accidente y al fuego que le prosiguió, fueron trasladados cinco días después a este cementerio. Muchos de ellos están sin identificar, y se puede leer en sus placas “Unkwno male/female”, y de los restos identificados podemos leer sobre sus lápidas “Smiley” “Baldy” o “4 Horse Driver”

Esta gran fosa común está delimitada como hemos dicho al principio, por las estatuas de 5 elefantes con la trompa hacia abajo en señal de luto. En todas ellas el elefante tiene una pelota bajo la pata delantera derecha. En cuatro de ellas se lee la inscripción “Showmen’s rest”.

Como el show debe continuar, el circo Hagenbeck-Wallace sólo perdió la actuación de Hammond, ya que gracias a la ayuda de los compañeros de otros circos pudieron volver a sacar a flote la compañía circense tan solo una semana después.

Cuenta la leyenda que se puede oír el barritar de los elefantes en el cementerio. Ningún paquidermo falleció en el accidente (de hecho ningún animal), y es posible que hasta 2015 si se oyera el sonido de los elefantes, pues hasta ese año habitaban en el cercano zoo de Forest Park.

El cementerio se ha seguido utilizando para enterrar a más hombres y mujeres del mundo del espectáculo, pero es conocido como el “Cementerio de los Payasos” por este trágico suceso.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Cementerio de Trinity Church, Nueva York

Cementerio de Trinity Church, Nueva York

Cementerio de Trinity Church, Nueva York

En pleno distrito financiero de New York se alza la Iglesia de la Trinidad, una Iglesia episcopaliana de estilo neogótico que fue diseñada por el arquitecto Richard Upjohn, y construida en 1846. Es una de las más antiguas de New York, siendo la tercera que se levanta en el mismo lugar ya que la original se construyó en 1697, y quedó destruida en 1697 tras el Gran Fuego de New York. La segunda parroquia que se construyó fue demolida en 1839, debido a que unas fuertes nevadas afectaran su estructura. De espectacular construcción, posee puertas de cobre en las que se representa la expulsión del paraíso de Adán y Eva, y una torre de 86 metros de altura coronada por una cruz dorada que sirvió de guía a los visitantes que llegaban al puerto de Nueva York siendo la construcción más alta, hasta la llegada de los rascacielos.

Resistió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, actuando como refugio para muchos neoyorkinos y se convirtió en lugar de ceremonias en memoria de ellos.

Esta Iglesia está rodeada de un pequeño bosque y un cementerio que en realidad está conformado por tres cementerios asociados a ella y separados en manzanas. El primero establecido en el patio de la Iglesia, el Mausoleo de Upper Manhattan y el otro lugar de entierro es el cementerio de la Capilla de San Pablo. Antiguamente existía otro cementerio para la Capilla de San Juan pero en 1897 se convirtió en un parque primero llamado St. John’s Park, dejando la mayoría de los entierros en el mismo lugar, luego pasó a llamarse Parque de Hundson y en la actualidad es James J. Walker Park.

El cementerio abre sus puertas en 1697 y se encuentra en el Registro Nacional de Lugares Históricos de los Estados Unidos, siendo el único cementerio activo de Manhattan. Con la subida de los precios de terrenos, fue necesario exhumar a la mayoría de los habitantes del subsuelo neoyorkino, pero aún así, muchos restos quedaron diseminados bajo lo que hoy son las calles y rascacielos de la Gran Manzana. Los cuerpos se trasladaron a otro cementerios creados para la ocasión o bien se realojaron en otros ya construidos. De este modo sólo quedó el Cementerio de Trinity.

En él hay enterradas personalidades relacionadas con la historia de Nueva York como Alexander Hamilton, uno de los Padres Fundadores de Estados Unidos, o Robert Fulton, el ingeniero que desarrollo el primer barco de vapor, además de personalidades del mundo de la política y las finanzas de Nueva York. La tumba más antigua data de 1681 y pertenece a una niño de 5 años que según las investigaciones, es la más antigua de todo el Estado de Nueva York.

Foto:  https://loveforpema.wordpress.com/

Sus verjas de fundición abren las puertas a los visitantes, realizando además visitas guiadas para disfrutar de este espacio, dotado de vegetación de gran porte, y pasillos cementados, así como mobiliario urbano y lugares de descanso que hacen más agradable el paseo. Sobre un manto verde están marcados los enterramientos con estelas de piedra en las que se pueden leer sus epitafios. No existen grandes esculturas ni jarrones con flores pero sí simbología funeraria como el Tempus Fugit (reloj de arena con alas) además de pequeñas caras aladas de ángeles.

Resulta impresionante poder disfrutar de estos espacios destinados al descanso de las almas, que lejos de encontrarse alejados de la ciudad, se ubican junto al mundanal ruido, en pleno centro de comercios y finanzas, rodeado de grandes edificios y rascacielos y con un gran trasiego de transeúntes, unos ajenos a su historia y otros conocedores de ella, que pasean por las calles y avenidas que los rodean, conviviendo con los difuntos que un día construyeron la historia de la ciudad que perdura inmortal en el tiempo.

 

Mª Angeles Moreno

Mª Angeles Moreno

mangeles@guiadecementerios.com

Cementerio de Monasterboice, Irlanda

Cementerio de Monasterboice, Irlanda

Cementerio de Monasterboice, Irlanda

Irlanda, la tierra celta; el verdor de sus tierras te acompañan allá donde mires, los castillos y los acantilados hacen que viajes en el tiempo.

Conocidísimo su trébol de tres hojas, símbolo del que están muy orgullosos pues se dice que San Patricio, santo patrón de Irlanda que lo utilizaba para explicar el significado de la Santa Trinidad.

Viajamos al condado de Louth para enseñaros una joya que de momento está permaneciendo inalterable al tiempo. Este conjunto monumental está constituido por las ruinas de dos iglesias y una torre circular, pero sin duda lo más significativo ( y lo que más nos gusta a nosotras) es su cementerio y el conjunto de cruces celtas que alberga en su interior.

Estas ahora ruinas, fueron fundadas a finales del siglo V por San Buithe para conseguir que se convirtiera en un importante centro religioso, y así fue hasta la construcción de la Abadía de Mellifont por los cistercienses en el siglo XII.

Su nombre lo toma gracias a su fundador, el nombre correcto es Mainistir Bhuithe “monasterio de Buithe” pero que con el tiempo ha ido derivando en el anglicismo Monasterboye o Monasterboice, como se le conoce en la actualidad.

De las ruinas poco podemos hablar, las iglesias se quemaron en el siglo XI quedando en un estado semi derruido. La torre redonda tienen aproximadamente 28 metros de altura y está en muy buenas condiciones teniendo en cuenta el tiempo transcurrido. En sus tiempos dicha torre fue utilizada como torre de vigilancia y también como refugio para los monjes ante los ataques vikingos.

El cementerio no dejaría de ser un pintoresco lugar de Irlanda sino es por sus cruces. Algunas de ellas están datadas en el siglo X y no poseen gran altura; sin embargo, hay una que se eleva por encima de las demás, tanto que mide cinco metro y medio, la cruz de Muiredach

Este símbolo es considerado la cruz celta más importante del país. Su nombre se debe a un abad del siglo X que se cree que debía ser el responsable del monasterio cuando fue mandada esculpir la cruz.

Es imponente verla de cerca, a pesar del tiempo transcurrido se sigue apreciando con claridad los mil detalle labrados en ella, todos ellos pertenecientes a pasajes bíblicos.

En la cara Este de la cruz están representados el pecado original, David venciendo a Goliat, Moisés golpeando una roca de la cual comienza a manar aguar, Caín terminando con la vida de su hermano Abel, la Adoración de los Reyes Magos, el Juicio Final y a San Antonio y San Pablo en su encuentro en el desierto.

Mirando hacia el Oeste aparecen otros grabados: Cristo dando las llaves a San Pedro, la crucifixión, cuando prenden a Cristo y Moisés rezando con Aarón Hur.

Acompañando a estas maravillas están las tumbas, discretos enterramientos que pasarían desapercibidos sino fuera porque entre ellos conviven dichas cruces.

Visitar Bhuithe es descubrir un mundo pedido del cristianismo irlandés y explorar los restos históricos de un lugar que actualmente irradia tranquilidad. Si alguna vez visitáis Irlanda no dejéis de ir a visitar una gran cruz celta que ha sobrevivido desde tiempos inmemoriales.

Clara Redondo

Clara Redondo

clara@guiadecementerios.com