Rito funerario chino

Rito funerario chino

Rito funerario chino

La religión china de todos los tiempos ha sido una mezcla íntima de creencias y de filosofía, por lo que el rito funerario chino estáncargados de símbolos de ambas mezclas.

El elemento primordial de esta concepción trascendente de la vida era el Tao, es decir, el orden, la armonía entre la materia y el espíritu, algo indefinido, que lo mismo presidía el crecimiento de las plantas, que impulsaba a los espíritus a obrar rectamente.

Inmersos en el Tao se encontraban todos los reglamentos, los dogmas que regían la cortesía y trato con el Emperador y sus ministros, con los padres y familiares, incluso con los animales. El principio masculino era Yang, simbolizado en el Cielo, y el femenino era Yin, la Tierra. De esta unión surgió no sólo una inmensa muchedumbre de dioses menores y geniecillos diversos, sino la sistematización de la vida entera, porque en China todo estaba previsto: los días de luto y de fiesta, las horas de reposo y refrigerio, las reverencias a los superiores, el simbolismo de las flores o el ritual del té. Las divinidades secundarias poblaban los bosques, gobernaban la lluvia, el viento, la tempestad, y gracias a ellas fermentaba el pan, estaba sano el ganado, se llenaban los pozos y por su culpa enfermaban los niños y se perdían las cosechas.

Los funerales chinos tradicionalmente se conforman dependiendo de la edad del fallecido, las causas de su muerte, el nivel social y el estado civil. Una persona mayor no tiene que sentir respeto por una persona más joven: Si el fallecido es un joven soltero, su cuerpo no puede ser llevado a su hogar, si no que es dejado en la funeraria. Sus padres no pueden ofrecer plegarias por su hijo, y como no ha tenido descendencia al ser soltero, tampoco tiene hijos que realicen este ritual por él.

Si el fallecido es un bebé o un niño, no se necesitan ritos fúnebres, ya que no se puede mostrar respeto por alguien menor. El niño o bebé es enterrado en silencio.

Los entierros chinos tienen muchos preparativos: Los chinos además de tener bastantes supersticiones, creen en el ciclo de la vida, nacer y morir en el mismo lugar: por eso es más complicado encontrar una tumba de una persona china fuera de su país, ya que cuando ven cercana la muerte, si le es posible, vuelven a su lugar de nacimiento para hacerlo y así poder cerrar este ciclo de la manera correcta para sus creencias.

Los preparativos se empiezan antes de que la persona fallezca: se le quita la almohada, ya que es importante morir en paz, y paz también significa “recto, horizontal” , y esta se coloca en el tejado de la casa para que se descomponga con la intemperie.

El enfermo debe morir, a ser posible, con ropas nuevas. Quien fallece con prendas de pieles (o confeccionadas con pelo de animal o lana) corre el riesgo de reencarnarse en el cuerpo de una bestia. Además, el moribundo no debe ver sus propios pies o una maldición caerá sobre sus hijos.

Las casas también sufren una transformación cuando alguien de la familia fallece: Todas las estatuas de las deidades se cubren con un papel rojo y se quitan o cubren los espejos del lugar: existe la creencia de que si uno ve el reflejo de un ataúd en un espejo, en un corto espacio de tiempo habrá un fallecimiento en la familia; también se coloca una tela blanca sobre la puerta de la casa, y un gong a la izquierda de la entrada si el fallecido es un hombre, y a la derecha si es una mujer.

Al cadáver, antes de ponerlo en el féretro, se le limpia con una toalla mojada, se le echa talco y se le viste con su mejor ropa, incluídos zapatos, y a las mujeres se les maquilla. Nunca hay que vestir a un cadáver de rojo pues esto haría que se convirtiera en fantasma, si no que se usan generalmente los colores negro, azul o marrón. Antes de poner el cuerpo en el ataúd, la cara del difunto se cubre con una tela amarilla y el cuerpo con una tela celeste.

EL VELATORIO

Si la persona falleció dentro de la casa, el ataúd se coloca dentro de esta; si murió fuera, este se coloca en el jardín. La cabeza del ataúd se coloca dirigida hacia en interior de la casa, a unos 30 cm del suelo, colocado sobre dos soportes.

Las coronas, presentes, y un retrato o fotografía del fallecido se coloca a la cabeza del ataúd.

Durante el velatorio el féretro permanece abierto. Se coloca comida frente a este como ofrenda al fallecido. El peine del difunto se parte por la mitad; una parte se coloca dentro del féretro y la otra mitad se la queda la familia.

Durante el velatorio la familia no lleva joyas o vestidos rojos, ya que este color significa alegría. Tradicionalmente los hijos y nietos del muerto no se cortan el pelo en 49 días, aunque esta parte sólo se lleva acabo actualmente en las familias muy creyentes. También es habitual que los familiares con vínculo de sangre lloren durante en duelo como muestra de respeto y lealtad al fallecido; estos lamentos son especialmente fuertes si el fallecido ha dejado una gran fortuna.

La familia se sitúa alrededor del arca dependiendo de su posición en la familia: los niños y las nueras se visten de negro (este color es el de mayor respeto) y además van cubiertos por un velo; los nietos de azul y los bisnietos de celeste. Los yernos se visten de colores más brillantes como el blanco, ya que no son considerados como de la familia.

El hijo mayor se sienta a la altura del hombro izquierdo y el cónyuge, en el derecho. Los familiares ye llegan tarde deben de caminar de rodillas hasta el ataúd.

Se coloca un altar al pie del féretro para quemar incienso que se prende con una vela blanca: todo el rato se quema papel joss (un papel especial usado en estos rituales) y “dinero de oración”, billetes falsos, para que el fallecido tenga ingresos suficientes en su vida de ultratumba.

Además, durante el velatorio la gente juega a juegos de azar en el patio de la casa del fallecido: el cadáver tiene que ser custodiado y el estar jugando ayuda a los guardianes a mantenerse despiertos, además de aliviar el dolor de los allegados.

La duración del velatorio depende de los recursos económicos de la familia, pero como poco necesitan un día para que las personas ofrezcan sus oraciones y rezos. Mientras el cuerpo permanece en la casa, un monje canta por la noche versos de las escrituras budistas o taoístas. Se cree que el alma del muerto tiene que enfrentarse a muchos obstáculos por los pecados que ha cometido en vida, y los cantos y oraciones ayudan en el paso hacia el cielo. Los rezos son acompañados de música de flauta, trompeta y gong.

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CEREMONIA FÚNEBRE

Cuando la ceremonia de rezos y condolencias se da por terminada, el ataúd es sellado con clavos. Todos los presentes deben darse la vuelta mientras se sella, ya que se considera de mala suerte no hacerlo.

Se pegan al ataúd “papeles sagrados” blancos y amarillos para proteger al cuerpo de espíritus malignos.

El féretro se porta con la cabeza del fallecido hacia delante. Se cree que las bendiciones del fallecido son transferidas a los que portan su ataúd, por lo que suele haber muchos voluntarios para portarlo.

El féretro no se lleva directamente al cementerio, si no que primero se coloca en el cmino, fuera de la casa, donde más personas ofrecen sus oraciones y papeles. Luego se coloca el arca en una carroza fúnebre que se mueve muy despacio, con un cortejo formado por el hijo mayor y resto de familia que van tocando con sus cabezas la carroza.

A los coches que acompañan al cortejo se les ata un trozo de tela blanca. Se enciende un palo de joss y se mantiene así durante toda la procesión hasta el cementerio; si se apaga, se enciende inmediatamente. Durante esta procesión, además, se llevan papeles con formas de automóviles, barcos, etc… simbolizando la riqueza de la familia del fallecido. Si la procesión tiene que cruzar agua, se le ha de advertir al fallecido, ya que se cree que si no se le avisa su alma no podrá cruzar el agua.

EL ENTIERRO

Los cementerios chinos suelen estar situados en las laderas de los montes, porque se cree que mejora el feng shui. Cuanto más alta esté la tumba, mejor se cree que es su situación.

Cuando la procesión llega al cementerio, todos los presentes se dan la vuelta al igual que cuando este es colocado en la tumba.

Los familiares arrojan un puñado de tierra antes de que sea sepultado completamente; después del entierro, toda la ropa que se ha utilizado en él es incinerada para prevenir la mala suerte.

A la familia del fallecido se le entrega un paquete roo que contiene dinero, en señal de gratitud. La tradición dice que este dinero debe ser gastado. A su vez, la familia entrega una toalla blanca a los visitantes para que sequen su sudor. Además, el hijo mayor sacará un puñado de tierra de la tumba para ponerla en el quemador de incienso, y la familia de fallecido seguirá rezando en casa usando una tabla de los ancestros.

EL LUTO

Aunque el ritual funerario acaba, el periodo de luto para la familia es de 100 días. Un pedazo de tela de color se coloca en la manga, en negro para los hijos del fallecido, azul para los nietos y verde para los bisnietos. Las familias más conservadoras guardan el luto hasta 3 años. Si un niño muere no se mantiene luto, y si la fallecida es la esposa, el marido no tiene obligación de hacerlo.

EL SÉPTIMO DÍA

Una de las más antiguas creencias fúnebres es el T’eou ts’i , el séptimo día después de la muerte. El alma del dufunto es conducida a un estrado (Wang-hiang) para que eche una última mirada a las cosas terrenales. Se suele colocar una placa roja con una inscripción fuera de la casa para que el alma no se pierda.

El día en el que el alma retorna, los miembros de la familia deben quedarse en sus habitaciones. Es tradición espolvorear harina o talco en la entrada o el pasillo para detectar la visita del fallecido. Si el alma del muerto no se convence de los sentimientos de afecto, puede reaparecer con el fin de vengarse según la creencia.

Actualmente debido a la superpoblación, en China están prohibidos los enterramientos y la única opción es la cremación, aunque en los pequeños pueblos se intenta mantener esta tradición, pese a estar prohibida por ley.

Mª Ángeles Moreno

Mª Ángeles Moreno

mangeles@guiadecementerios.com

Cementerio de La Florida, Madrid

Cementerio de La Florida, Madrid

Cementerio de La Florida

El Cementerio de La Florida es uno de los cementerios menos conocidos por los madrileños. De hecho sólo abre sus puertas dos días al año, el 2 y 3 de Mayo para conmemorar a los fusilados en el monte de Príncipe Pío la noche del 3 de Mayo, noche por todos conocida gracias al cuadro de Goya.

Después de la construcción de La Almudena, el que existieran cementerios privados era algo abocado a desaparecer, pero el cementerio de La Florida fue expresamente requerido por la reina Isabel II para que se siguiera conservando y no desapareciera.

En 1869 el rey Felipe V crea una fuerza que se llama Milicia Nacional para suplir la ausencia en las ciudades del ejército español, que estaba luchando en el extranjero.

Este cementerio es parte de una finca particular del rey Carlos IV, se crea en 1792 y los trabajadores de palacio tienen el privilegio de poder ser sepultados en este cementerio junto a sus familiares. Cuando el 2 de Mayo de 1808 se produce el levantamiento del pueblo de Madrid contra los franceses, una pequeña parte de las víctimas de la represión que se produjo la noche del 3 de Mayo, fueron fusilados muy cerca de este cementerio.

El tres de mayo se produce el fusilamiento de estos represaliados. Murat da la orden de que sus cadáveres sean apilados en forma de pirámide y no pueden ser tocados hasta que él lo autorice. El día 12 de Mayo  un capataz de obra que está trabajando en la finca de La Florida ve los cadáveres y pide autorización a palacio para retirar esos cadáveres y traerlos a este cementerio, y se le autoriza. Por eso acabaron enterrados en este cementerio, no fue hecho expresamente para ellos como apunta algún dato erróneo.

El cementerio tiene más de 300 cadáveres enterrados, aunque hay una cripta en la que están exclusivamente enterrados los 43 fusilados. Delas otras sepulturas no hay restos físicos y visibles.   De los cuarenta y tres, sólo se conocía con seguridad el nombre de diecinueve hasta que en 2008 fueron identificados otros diez más por el historiador Luis Miguel Aparisi; todos ellos figuran en una nueva lápida inaugurada en este año.

El nombre delos fusilados reconocidos:

  1. Manuel Antolín Ferrer, natural del Buen Retiro, de 21 años, el más joven de los fusilados. Su hermano Santos, era jardinero del Real Sitio de La Florida.
  2. Francisco Gallego y Dávila, presbítero y natural de Valdemoro, sacristán segundo del convento de la Encarnación, ejecutado por orden directa de Murat. Detenido tras hallársele una espada, es el único identíficado en el cuadro de Goya; corresponde al fraile con tonsura y hábito gris.
  3. Domingo Braña y Calbín, mozo de tabaco en la Real Aduana de Madrid. Casado y con dos hijos, defendió el Hospital de la Corte y fue detenido al hallar un sable en su poder.
  4. Bernardo Morales, maestro cerrajero.
  5. Francisco Escobar y Molina, maestro de coches.
  6. Rafael Canedo, natural de CamponarayaEl Bierzo y que se enfrentó en la Puerta del Sol a los mamelucos navaja en mano.
  7. Antonio Mazías Gamazo, de 66 años, el mayor de los fusilados, natural de Pedrosa del Rey. Viudo, residía en el número 12, piso segundo, de la calle de Toledo, esquina a la del Burro.
  8. Antonio Zambrano y Zambrano, natural de la La Vecilla, provincia de León. Vivía en la calle San José, en el número 6.
  9. Domingo Méndez.
  10. José Amador.
  11. Fernando Madrid, oficial de carpintería.
  12. José Reyes Magro.
  13. Antonio Méndez Villamil.
  14. Manuel Rubio. Estos siete últimos eran albañiles que trabajaban en la restauración de la iglesia de Santiago y que se enfrentaron como una milicia organizada a un batallón de soldados polacos que entraron en el templo, arrojándoles ladrillos y piedras hasta que fueron capturados. Dos de ellos murieron allí mismo y los demás fueron posteriormente fusilados.
  15. Martín de Ruizcabado, de unos 30 años, natural de la provincia de Santander y de profesión cantero en el Real Sitio de La Florida.
  16. Francisco Sánchez Navarro, escribano real.
  17. José de Lanet y Riesgo. Recién licenciado del ejército, casado y con un hijo de ocho años, era dueño de una mercería, o según otras fuentes de una tienda de aceites y vinagres, en la plaza de Santo Domingo. Luchó en la calle de la Inquisición, donde le hicieron prisionero.
  18. Manuel García, soldado miembro de los Voluntarios del Estado que había participado en la defensa del Parque de Artillería de Monteleón a las órdenes del teniente Pedro Ruíz. Fue el único de entre los 43 fusilados que era militar.
  19. Anselmo Ramírez de Arellano y Díez de Belmonte. Natural de Daimiel, empleado del Resguardo de la Real Hacienda. Su mujer estaba embarazada de su tercer hijo.
  20. Juan Antonio Serapio Lorenzo.
  21. Antonio Martínez. Estos dos últimos compañeros de trabajo de Ramírez de Arellano.
  22. Gabriel López.
  23. José Rodríguez, dueño de una botillería situada en la Carrera de San Jerónimo.
  24. Julián Tejedor de la Torre, de 41 años. Platero cuya tienda estaba situada en la calle de Atocha.
  25. Lorenzo Domínguez, guarnicionero cuyo comercio estaba en la Plazuela de Matute. Estos tres últimos lucharon con sus pistolas en la explanada frente al Palacio Real y fuero capturados en la Plaza Mayor.
  26. Juan Antonio Alises. Natural de Villarrubia de los Ojos, era el palafrenero del infante Don Carlos y tenía una hija de cinco años.
  27. Miguel Gómez Morales, oficial jubilado de embajadas. Luchó frente al Palacio Real.
  28. Francisco Bermúdez y López de Labiano. Natural de Segovia, era ayuda de Cámara de Palacio y hermano del organista de campanillas del Monasterio de El Escorial. Casado, con domicilio en la calle de San Bernardo, donde estuvo luchando hasta que fue detenido.
  29. Juan Antonio Martínez del Álamo. Aunque no está totalmente identificado, existe documentación que permitiría incluir entre las víctimas.

(datos de la Wikipedia)

Además, en el cementerio hay una placa conmemorativa dedicada a Sor Marta, una monja francesa que ayudó a 600 militares españoles presos a Besançon, donde ella realizaba sus obras de caridad visitando a presos; ella cuida de los enfermos t¡y les proveé de sus necesidades más urgentes; cuando los prisioneros tenían que hacer alguna reclamación al comandante de la plaza, ella les hace de intérprete, y gracias a la gran consideración que se tenía hacia su persona, sus solicitudes solían ser llevadas a cabo.

Podéis leer más de su historia aquí

También hay una placa conmemorativa al General Espartero, el Príncipe de Vergara, también conocido como el “pacificador de España” por el pueblo y protector y defensor de esta orden de milicianos.

Este cementerio abre sus puertas el 2 y 3 de Mayo el día entero y los sábados de los meses de Mayo y Junio de 10h a 13h.

 

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Cementerio de Farkasret, Budapest, Hungría

Cementerio de Farkasret, Budapest, Hungría

Cementerio de Farkasret, Budapest

El Cementerio de Farkasret es uno de los tres que hay en Budapest. Es conocido, además de por sus preciosas esculturas, por ser el único de los cemneterios de la ciudad donde se podían hacer enterramientos religiosos, ya que durante la época comunista estos estaban prohibidos en el cementerio principal, el de Kerepesi.

Como casi todos los cementerios europeos, se construyó siguiendo la estela de Napoleón, para poder erradicar las enfermedades que asolaban las ciudades por culpa de la acumulación de cuerpos enterrados en iglesias y dentro de las ciudades, que hacían que cualquier enfermedad o plaga se propagaran a gran velocidad.

Aunque es más famoso el Cementerio de Keperesi de la ciudad, este de Farkasret alberga el mayor número de personas ilustres del país en él enterradas, entre 5 mil y 6 mil. Y es que este cementerio fue en los años 50-60,  elegido como el cementerio de la élite del país, y fue elegido por artistas, cantantes, músicos y actores para su inhumación, además de varios científicos y deportistas, de ahí la gran cantidad de esculturas representativas que tiene este cementerio. Por esto mismo, se le consideró uno de los cementerios más “humanos” de la ciudad, ya que el resto albergaba principalmente tumbas de militares.

El cementerio de Farkasret es un lugar donde pasear y observar las diferentes esculturas que lo pueblan, a cada cual más bonita y majestuosa. Todo Budapest está lleno de estatuas y monumentos de gran calidad artística y belleza impresionante, por lo que es normal que en sus  cementerios  se continúe con esta consonancia.

Como nota curiosa, la entrada principal está presenciada por un Grifo, animal mitológico mitad águila, mitad león.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Establecimiento y uso del primer cementerio extramuros de España

Establecimiento y uso del primer cementerio extramuros de España

Establecimiento y uso del primer cementerio extramuros de España

Como ya comentamos en post anteriores, Carlos III fue el precursor del primer cementerio extramuros de España. El primero que regularizó y construyó como tal fue el de la Granja de San Ildefonso, y para que el resto de los cementerios se basaran en él, reguló en 1787 el establecimiento y uso del cementerio del Real Sitio de San Ildefonso, a través de una noticia.

Esta comienza con la advertencia de que no tiene por objeto recomendar la importancia y utilidad de enterrar los cadáveres fuera de las iglesias y de las poblaciones, ya que Carlos III en su cédula del 3 de Abril de ese mismo año hablaba de la obligatoriedad de que todos los cementerios del reino pasasen a ser de esta manera, si no que está escrita para guiar al resto de poblaciones en cómo deberían de ser sus nuevos cementerios.

Os transcribimos el reglamento, adaptado al castellano actual:

 I. Todos los cadáveres de las personas que fallezcan en el Real Sitio de San Ildefonso desde el día primero de Marzo próximo, de cualquier clase, estado y dignidad que sean, se enterrarán en el Cementerio cosntruido extramuros de él.

II. Cuando pueda extraerse el cadáver de la casa, se conducirá privadamente, bien a la Capilla de la V.O.T. (Venerable Orden Tercera) de San Francisco (inmediata a la iglesia de Nuestra Señora del Rosario, en la que se ejercen as funciones parroquiales del Sitio) o bien a la Capilla del Cementerio; lo que dependerá de la última voluntad de los que mueran y de sus Testamentarios: a cuyo fin se tendrán prontas en la Parroquia unas andas con una caja grande cubierta t puesta sobre ruedas, que puedan llevar una o dos caballerías; y se enviarán a la casa mortuoria siempre que se pidan.

III. Si el cadáver se condujese a la Capilla de la V.O.T. permanecerá en ella hasta la hora en que haya que decirse la Misa y Nocturno. Entonces se pasará al a Iglesia para que se digan estos oficios, estando el cuerpo presente; y acabados se restituirá el cadáver a la Capilla, desde la cual se conducirla al Cementerio a la hora que pareciera más oportuna.

IV. Cuando se conduzca el cadáver al Cementerio desde la casa mortuoria en desechura, se dirán también en la Iglesia Parroquial los oficios correspondientes como si se llevase a ella.

V. Para que al tiempo de dar tierra a los cadáveres se diga el oficio de sepultura, se ha establecido que haya una habitación inmediata a la Capilla del Cementerio, que sirva para uso Eclesiástico, el cual tendrá la obligación de decir dio oficio, y dar al conductor del cadáver una cédula en que exprese en nombre del difunto, hora y lugar en que ha sido enterrado; cuya cédula entregará el conductor al Cura de la Iglesia Parroquial o a su Teniente para que siente la correspondiente partida. El mismo eclesiástico podrá servir también para decir en la Capilla del Cementerio las Misas que se le encargaren por las almas de los difuntos que se enterrasen en él.

VI. No se hará novedad en el pago y cantidad de los derechos con motivo de entierros se ha satisfecho hasta ahora; pues la manutención del Capellán de la Capilla del Cementerio y la conducción de los cadáveres serán a expensas de S. M. (Su Majestad), así como se ha hecho el Cementerio mismo; queriendo su Real beneficencia libertar al Sitio de San Ildefonso de los gravísimos males que ha experimentado en tantos años, por enterrarse en la Iglesia Parroquial y en su atrio todas las personas que fallecían en dicho Real Sitio, y que el remedio de estos males no le sirva del menor gravamen ni dispendio.

VII. Para que la Parroquia no quede perjudicada en los derechos de rotura de seulpturas que en ella se han hecho hasta aquí, se señalarán en el Cementerio otras tantas clases como había en la Iglesia; advirtiéndose que los Canónigos, Racioneros y Capellanes de la Real Iglesia Colegial se enterrarán en la inmediación de la Capilla, como lugar más distinguido, así como lo han tenido hasta ahora por resolución de S. M. En la Iglesia de nuestra Señora del Rosario.

VIII. Siendo posible que durante la residencia de la Corte en el Sitio de San Ildefonso fallezcan en él algunas personas de nota, cuyos cadáveres convenga depositar con separación por algún tiempo: ha mandado el Rey se construyan en el Cementerio seis nichos, que quedarán reservados a disposición de S.M. , quien por consideración a la dignidad Arzobispal con que han sido condecorados hasta el presente los Abades del Sitio de San Ildefonso, permite desde luego se entierren estos en los nichos.

IX. Como en el discurso del tiempo resultará en le Cementerio gran número de huesos, se ha dispuesto que unido a él se haga un osario en donde se vayan depositando dichos huesos; y cuando haya una porción competente, se diga un Oficio general por las almas de tdos los fieles a quienes pertenecieron, y se les de sepultura eclesiástica en lugar cómodo del mismo Cementerio.

El Pardo, 9 de Febrero de 1785.

Como podemos comprobar, estas bases quedaron establecidas y arraigadas lo suficiente como para que, con sus reformas, anexos y cambios a lo largo de los siglos, sigan siendo imprescindibles aún en los entierros a día de hoy.

El documento continúa con un exhorto al pueblo del Señor Arzobispo de Amida, abad del sitio de San Ildefonso en ese momento.

Podéis ver y descargaros el documento entero aquí.

 

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com

Rito funenario gitano

Rito funenario gitano

Rito funerario gitano

Una parte muy importante de la cultura de la comunidad gitana, además de la religión y de las creencias, son los ritos funerarios

La religión de los gitanos varía según su lugar de residencia, pudiendo ser musulmanes, cristianos católicos u ortodoxos.

A partir de la Segunda Guerra Mundial muchos se convirtieron al protestantismo.

Entre los gitanos existen distintos grupos étnicos aunque los más importantes son los Kalderash, herreros que trabajan el latón, cobre,…y los gitanos que viven en España, Portugal, el sur de Francia y el Norte de África. Cada uno de ellos afirman que ellos son los gitanos auténticos.

CREENCIAS CON RESPECTO A LA MUERTE

Desde el momento que uno muere, entra ya en el mundo de lo divino y lo trascendente; para bien o para mal, está influyendo en sus familiares de la tierra, siendo protector de ellos o arrastrándoles enfermedades o posesiones , según cumplan las promesas o vivan el testamento oral que dejó el difunto. Pero no hay leyes gitanas escritas.

El culto a los muertos indica la creencia en la inmortalidad del alma y la fe en una vida futura

El gitano que cree en el más allá, en cualquier trance difícil de la vida, recurre a la oración, poniendo al difundo como intermediario, normalmente al más próximo por grado de consanguinidad, para que interceda ante Dios y conceda lo que se le pide.

Algunos gitanos no creen en la otra vida, mientras que otros creen en la reencarnación, y piensan que el espíritu volverá a la tierra tres veces, reencarnándose en diferentes cuerpos, y deben pasar quinientos años entre cada reencarnación.

Los gitanos tienen diferentes creencias ya que viven en diferentes países y pertenecen a diferentes tribus y clanes, pero todos coinciden en: «Un Dios hecho a la medida de los propios gitanos, fabricándolo conforme interesa a sus tradiciones, costumbres…” es por ello que son más supersticiosos que religiosos, por la creencia de poderes especiales existentes en determinadas personas.

PREPARATIVOS FUNERARIOS

Cuando un gitano está gravemente enfermo o ha muerto, el resto dejarán sus faenas, por muy importantes que sean, acudirán allí donde se les requiera, con la finalidad de estar junto al ser agonizante y honrar con su presencia a la familia.

Los preparativos para la muerte suelen llevarse a cabo con la cooperación de la persona que agoniza. Mientras está con vida, se la somete a un lavado con agua salada y se la viste con ropa nueva. De esta forma el moribundo tiene la satisfacción de verse bien vestido para el gran viaje. A la mujer se le colocan cinco enaguas.

La familia se reunirá en el lugar donde está el moribundo y comerán, beberán y charlarán con total normalidad, alrededor de la luz de las velas, hasta que se produzca la defunción.

Pero cuando se produce la muerte hay grandes muestras de dolor, con llantos e incluso gritos, con una gran exhibición de sufrimiento. Esto durará toda la noche, pero finalmente derivará en cantos.

Luego se pone al muerto en un féretro con sus joyas personales y algunas monedas de oro; con frecuencia se ponen también utensilios cotidianos como cubiertos, la pipa favorita del difunto o el instrumento que tocaba

El cuerpo es depositado en el arca con los brazos cruzados o caídos a lo largo del cuerpo.

Uno de los miembros de su familia le acusa en voz alta de todos los pecados que ha cometido

El entierro tiene lugar hasta tres días después del fallecimiento.

EL LUTO

El luto como signo externo del dolor y como muestra de fidelidad al difunto se suele llevar entre los familiares más próximos. Esta costumbre se hace muy rigurosa, cuando muere el marido, ya que la viuda llevará luto al menos diez años cuando no toda la vida. Si es la madre o el padre, o algún hermano o hijo, actualmente se suele llevar un año, si bien antes no eran menos de cinco años. Para otros familiares como tíos o primos hermanos en la actualidad no sobrepasa de seis meses.

Los que se pongan Luto vestirán de negro. Los hombres con un pañuelo anudado al cuello, camisa negra con manga larga, pantalón negro y calzado sin ningún tipo de adorno ni hebillas. Las mujeres vestidas también de negro, llevarán un pañuelo largo en la cabeza sin enseñar los cabellos, la blusa con manga larga y la falda nunca ceñida al cuerpo, llegando al medio de entre la rodilla y el tobillo. Cuanto más larga es la falda mas riguroso se considera el luto. Todos los que se ponen luto además hará mortificaciones costosas mientras lo lleven, como el dejar de beber alcohol, estar ausente en las fiestas y juergas flamencas, no ver la televisión, ni escuchar la radio, no entrar ni en bares ni restaurantes, no hacer uso de matrimonio… Todo esto por dolor y como sacrificio y muestra de amor por el difunto.

INHUMACIÓN: FAMILIA GITANA CATÓLICA 

La inhumación es distinta dependiendo del lugar de residencia de la familia:

  • Si el fallecido es católico, el entierro se celebra según el rito cristiano, pero además de los puñados de tierra sobre el féretro también se tiran monedas o billetes. El féretro se rocía con la mano sin usar el hisopo. En Inglaterra el agua es sustituída por cerveza.
  • Los testigos, una vez inhumado el cuerpo, beben vino alrededor de la tumba, dedicando al fallecido un brindis.

 

FAMILIA GITANA RUMANA

Sus viviendas se llaman «Vardos» y es el hogar rodante de las familias gitanas; es un carro tirado por caballos que suele estar decorado y grabado de forma llamativa y que contiene todas las pertenencias de la familia. Cuando hace buen tiempo, instalan una tienda de campaña llamada «Bender» para que los niños duerman en ellas. Según sus creencias, ni el nacimiento ni la muerte podrán ensuciar el Vardo. Las parturientas se meten en el Vardo para tener a sus hijos, y los enfermos y ancianos hacen lo mismo cuando notan que les ha llegado su hora. Ningún gitano que se respete a sí mismo agonizaría en la cama dentro del Vardo

RITO FUNERARIO GITANO-RUMANO

En los Balcanes el muerto es colocado en una camilla y expuesto en las esquinas de las calles. No se utilizan paños mortuorios. En la comunidad rumana, antes de descender el féretro, hacen dos agujeros de 20 cm en él, en el lado de la cabeza, según unos para la respiración, según otros para que el difunto escuche las lamentaciones. Una vez descendido el arca, el jefe del clan vierte ron sobre la tapa y luego lo cata él, pasándolo a continuación al resto para que todos puedan brindar por el difunto. Otro de los parientes distribuye dinero a los niños que asisten al sepelio.

En el entierro se vierte sobre el ataúd cerveza, vino o ron. A modo de despedida se saluda diciendo «tutti sutti mishto», que significa «que puedas dormir en paz» y entonces los músicos siguen tocando hasta que el ataúd desciende a la fosa. El entierro se realiza normalmente en un emplazamiento secreto, conocido sólo por los familiares más cercanos. No hay una marca aparente que identifique la sepultura, aunque suelen sembrar una zarza encima para evitar que los animales la profanen.

En general tienen temor a la muerte. Los gitanos creen mucho en los fantasmas y no quieren correr el riesgo de que el difunto se apegue de alguna forma a los vivos. Posiblemente por esta razón queman el «Vardo», ya que un muerto no puede volver si se lleva con él sus posesiones y su hogar. De hecho, el nombre del difunto deja de mencionarse por temor a que pueda regresar.  La palabra romaní para denominar fantasma es «Mullo» y esta palabra puede denominar también a los muertos vivientes o a los vampiros. Piensan que algunos han fallecido a cauda de alguna influencia maligna y que luego de convertirse en un «Mullo» intentará encontrar al que le causó la muerte. Creen, así mismo, que sólo los gitanos se convierten en vampiros al morir, los «Payos» no lo hacen y por lo tanto no tienen que temer a sus fantasmas. En algunos países también creen en los hombres lobos. Serán aquéllos que fueron muy malos a lo largo de su vida.

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Hace poco, en Rumania, falleció el auto proclamado “Rey de los gitanos” Florin Cioaba. Su funeral fue bastante curioso y fuera de lo común, sin contar el paseo de 7 kilómetros que los miles de gitanos le dieron al difunto. Florian fue enterrado en un ataúd con aire acondicionado e iluminación… quizás para que el muerto no sienta mucha calor además de miedo a la oscuridad. Durante el funeral, su hijo mayor Florian Dorin Cioaba fue proclamado como nuevo “Rey de los gitanos”.

 

 

 

 

 

 

 

 

OTROS RITUALES 

  • Las familias gitanas de París y Suecia, para asegurarse de la muerte efectiva del difunto, perforan su corazón con una aguja larga. Es un rito de protección contra los fantasmas.
  • En esta parte de Europa, sí se utilizan paños mortuorios

Si el fallecimiento se produce en el poblado o en una ciudad, el difunto debe ser sacado por una puerta «excusada» o por un agujero que se hace en la vivienda,nunca por la puerta de entrada de la vivienda

 

Vicky Delgado

Vicky Delgado

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