¿Dónde está enterrado?: José Saramago

¡¡¡OBRIGADO!!! ¡¡¡OBRIGADO!!! ¡¡¡OBRIGADO!!!

Cientos de intelectuales, políticos y compatriotas se dieron cita el día 19 de junio, en la capilla ardiente del Premio Nobel de Literatura de 1998, José Saramago, en el Ayuntamiento de Lisboa.

Nace en una familia humilde, en la aldea portuguesa de Azinhaga. Los primeros libros que conoció salieron de la biblioteca de su ciudad, a los 17 años, ya que en su casa no podían permitirse ninguno. Trabajaba de día como cerrajero y leía ávidamente de noche, cuando visitaba la biblioteca.

Su primer libro lo escribió con 25 años, en lengua portuguesa, por expreso deseo del autor. Diecinueve años después publicó su segundo libro, y al ser preguntado por todo el tiempo transcurrido, contestó de forma rotunda: “Cuando uno no tiene nada que decir, es mejor callarse”, aunque bien es cierto, que en ese transcurso escribió “Claraboya”, novela que Saramago se negó a publicar, debido a que consideraba que sus dos primeros trabajos fueron novelas juveniles que no tenían que ver con su obra posterior.

Pero en el fondo, cae en su misma trampa, y escribe “La Caverna” muchos años más tarde, donde analiza al individuo y llega a la conclusión que el carácter del ser humano se forja por todo lo que le rodea. Estamos obligados a vivir en un grupo, y lo que haga el grupo nos influye y marca nuestro carácter. Aunque los protagonistas de la novela escapan de esa realidad sin saber realmente qué les depara el futuro, son felices en ese momento…¿y después?

Y así una veintena de libros, crónicas, memorias, poesía, teatro,multitud de premios…todo para el considerado como uno de los más importantes de la literatura contemporánea.

Falleció en Tías, Lanzarote, donde, a las 17:00 horas del mismo día 18 se instaló la capilla ardiente en la biblioteca de la Fundación José Saramago; y en presencia de su viuda, Pilar del Río, de su hijo Javier y de su hermana María. Allí desfilaron miles de admiradores antes de que el féretro fuera retirado a la 1:00 por los empleados de la funeraria a sus instalaciones en Arrecife, para embalsamarlo, debido a que debía viajar a su país natal.

Dos coches de la Policía Local de Tías escoltaron el coche fúnebre hasta el aeropuerto donde embarcó en las bodegas de un avión militar Hércules de las fuerzas aéreas lusas, que fue el encargado del traslado, rumbo a Lisboa, para llevarlo a la nueva capilla ardiente instalada en su país natal.

Fue recibido en el aeropuerto y llevado a hombros por un destacamento militar hasta el coche fúnebre ante el silencio sobrecogedor de los presentes. La bandera portuguesa cubría el arca.

Motoristas de la guardia nacional republicana portuguesa custodiaron el traslado hasta el Ayuntamiento de Lisboa, donde fueron colocados dos enormes carteles con la imagen del escritor en sus ventanales.

La capilla ardiente se instaló en el Salón de Honor del Ayuntamiento de Lisboa. Muchas personalidades rindieron un último homenaje a este gran escritor, que creía en el ser humano, en sus inquietudes, en la persecución de los sueños para hacerlos realidad…

Fue María Teresa Fernández de la Vega, Ministra de Cultura en aquel momento, la encargada de pronunciar las palabras de condolencia en nombre del Gobierno Español ante las decenas de personas presentes entre las que se encontraban su viuda, Pilar del Río, su hija Violeta y los dos nietos del escritor.

La violonchelista Irene Lima fue la encargada de cerrar el homenaje, interpretando una pieza de Bach, vestida con un traje rojo perteneciente a Pilar del Río.

Tras el funeral, el cortejo fúnebre recorrió las calles de Lisboa en dirección al Cementerio del Alto de Sao Joao, donde miles de personas, portando claveles rojos, con los libros del escritor en la mano y entre grandes aplausos, le acompañaron en el último viaje de su vida.

“(…)El objetivo de un viaje es solo el inicio de otro viaje”. José Saramago

Fue despedido al grito de “obrigado, obrigado” en agradecimiento a su escritor, a la persona que ganó el Premio Nobel de Literatura.

El domingo 20 de Junio, fue incinerado y sus restos se encuentran enterrados bajo un olivo, traído de su tierra natal, Azinhaga do Ribatejo, que fue plantado en el Campo das Cebolas, con vistas al río Tajo y muy cerca de donde se levanta su Fundación. Sobre este olivo y las cenizas también se esparció tierra de Lanzarote, su segunda residencia.

Me quedo con la frase de despedida de Pilar del Río a su admirado marido: “Sólo deben llorar hoy quienes no le conocieron”

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com