Grandes Funerales: Bob Marley

Robert Nesta Marley Booker, más conocido como Bob Marley, personaje emblemático donde los haya, supo hacer llegar al pueblo una nueva corriente musical, la música reggae y tocar su corazón a través de la letra de sus canciones.

Fueron varios los precursores de esta nueva música jamaicana, pero el que verdaderamente supo transmitir sus acordes, sus mensajes, su cadencia, fue Bob Marley.

Hijo de un jamaiquino blanco de ascendencia inglesa, Norval Marley, y Cedella Booker, una mujer afro jamaiquina, su infancia y adolescencia se vio llena de burlas y desprecios por su condición de mulato, y no era aceptado ni por blancos ni por negros como su semejante. Pero llegó un momento en el que le dio todo igual y decía no avergonzarse de su mezcla racial, ya que él se identificaba como negro y sólo le prestó atención en su vida a esa parte de su herencia racial.

Quizá por ello se sumergió en el mundo de la música, a pesar de tener que trabajar duro para poder ayudar económicamente a su familia, primero en una fábrica de fundición y después en un concesionario de coches. Sus pocos ratos libres los dedicaba, junto con sus grandes amigos, Bunny Wailer y Peter Tosh, a quienes había conocido ya en Kingston, a aquello que realmente les apasionaba, a componer y a ensayar.

Fundaron el grupo Wailing Wailers para años más tarde transformarse en The Wailers.

Hasta que en el año 1966, influenciado por la corriente espiritual rastafari, su concepción musical da un pequeño giro. El movimiento espiritual rastafari estaba, y lo sigue estando, asociado al espíritu negro, a las discriminaciones sufridas por este colectivo y a los odios raciales de que eran objeto, por lo que se sintió totalmente identificado.

Ya en el cenit de su carrera, en el año 1977, le fue detectado un melanoma maligno, pero decidió seguir con su modo de vida, y confiar en la naturaleza.

Lamentablemente perdimos a este gran músico el 11 de mayo de 1981, en Miami. Sus últimas palabras fueron dirigidas a su hijo Ziggy, a quien le dijo “El dinero no puede comprar la felicidad” .

Su cuerpo voló hacia Kingston días más tarde. Una vez en tierra, fue conducido en un pesado féretro de bronce a la parte más alta de la ciudad y colocado en un mausoleo eventual, pintado con los colores verde amarillo y rojo, los colores de la bandera rastafari que tanto le definieron en vida, para que admiradores y curiosos le ofrecieran su último adiós.

Un día antes del funeral, el 20 de mayo de 1981, el arca fue depositada en dependencias municipales para que el pueblo le rindiera homenaje. Más de 100.000 personas desfilaron frente al féretro, que se encontraba abierto y se despidieron de tan insigne músico. Le colocaron una peluca imitando su pelo, con sus características rastas, necesaria por lo desmejorado que se encontraba debido al cáncer sufrido.

El día 21 de mayo de 1981, día del entierro, Abuna Yesehaq, líder de la iglesia ortodoxa etíope, ofició el funeral, de una hora de duración, en la iglesia ortodoxa etíope de la Santa Trinidad en Maxfield Avenue, siendo además la misma persona que le bautizó un año antes cuando se convirtió al cristianismo, adoptando el nombre de Berhane Selassie.

Al finalizar el servicio, el féretro fue trasladado, a hombros, por veinte guardias de la Fuerza de Defensa, con el uniforme de gala jamaicano, bajo los acordes de la música de Bob Marley, gracias a un potente sistema de megafonía que mandó instalar el Estado. El arca fue colocada en un gran escenario, donde se encontraban expuestas sus dos banderas: la jamaicana y la etíope, y allí se practicó el funeral de estado. El primer ministro de Jamaica, Edward Seaga, fue el encargado de presentar el discurso en honor a Bob Marley.

Su viuda, algunos de sus hijos, personalidades del gobierno, músicos y miembros de la iglesia etíope y de las 12 tribus de Israel ocuparon los asientos más próximos al escenario. Lo que empezó siendo un funeral serio y sombrío se transformó en una celebración en toda regla, con la música sonando en homenaje al fallecido y multitud de personas tarareando y bailando al ritmo cadencioso de los sones.

Una vez acabada la celebración, el arca fue izada por los músicos y llevada al coche fúnebre, un DMC descubierto en su parte trasera, que esperaba para acabar el sepelio 50 millas después, cerca del pueblecito que le vio nacer.

Multitud de personas se dieron cita para rendir este último homenaje, mientras un helicóptero sobrevolaba la zona y miles de guardias vigilaban a las masas.

Fue inhumado en una pequeña capilla, cerca del pueblecito jamaicano donde nació 36 años antes, en Nine Mile. Junto a él colocaron una guitarra Gibson Les Paul de color rojo (aunque algunas fuentes dicen que se trató de una Fender Stratocaster), una Biblia abierta en el Salmo 23 y una ramita de marihuana, que se encargó de colocar su mujer.

La casa que habitó en Jamaica, situada en Nine Mile, fue declarada monumento nacional por el gobierno de Jamaica y es visitada asiduamente por multitud de fervientes admiradores del cantautor.

Descanse, allá donde se encuentre, en paz.

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com