Cementerio delle Porte Sante, Florencia

Sin duda una de las ciudades con más bagaje cultural y artístico de Europa es Florencia. Antigua capital de Italia durante la Unificación italiana, fue el centro fundamental de la cultura, la economía y las finanzas en la Edad Media.

De todos es conocido el mecenazgo por parte de la dinastía Médici haciendo que Florencia en la actualidad sea considerada una de las cunas mundiales del arte y de la arquitectura, hasta el punto de que su centro histórico pertenece al Patrimonio de la Humanidad desde 1982.

Pero al igual que su casco antiguo está lleno de historia y arte, también el cementerio delle Porte Sante posee infinidad de esculturas e historias que han perdurado al tiempo; sin duda es una de las joyas anónimas de Florencia.

Muchos visitantes de la ciudad seguramente van a contemplar la Basílica de San Miniato al Monte, situada en uno de los lugares más altos de Florencia y una de las obras de arte del románico florentino. Pero otros muchos visitantes no saben que adyacente a esta maravilla se encuentra el cementerio delle Porte Sante y se pierden uno de los lugares más bellos de la ciudad.

Para conocer un poco más la historia de este cementerio debemos remontarnos a la época en la que los Médici fueron expulsados de la ciudad, volviéndose a reinstaurar la República de Florencia. Decididos a fortalecer el conjunto de la ciudad ante los inminentes ataques por parte de las tropas del emperador Carlos V y del papa Clemente VII, encargaron a Miguel Ángel el proyecto de las defensas. El artista, hoy mundialmente conocido, ideó un frente abaluartado que rodeaba la parte superior de la colina incluyendo la basílica en el perímetro de seguridad.

Tras once meses de resistencia, la República no pudo aguantar más los ataques y el ejército imperial terminó venciendo. Se nombró a Alejandro Médici, duque de Florencia volviendo a instaurarse el sistema hereditario. No fue hasta la llegada de Cosme I de Médici, sucesor de Alejandro cuando vio la necesidad de realizar trabajos de mejora en lo relativo a la defensa de la ciudad.

Dentro del proyecto incluía rodear la Basílica de San Miniato, aunque todavía en aquella época los monjes se encargaban de los enterramientos, se seguían haciendo en las zonas más cercanas a las murallas. No fue hasta en 1784 cuando el gran duque de la Toscana Pietro Leopoldo I decretó la prohibición de realizar las inhumaciones dentro de la zona urbana, así pues estableció que se construyeran fuera de las poblaciones recintos para acoger las almas.

El primer cementerio creado fue el Cimiteri Trespiano, originalmente creado para la gente humilde, aunque nobles y burgueses florentinos también acabaron entre los muros de su recinto. Tanto es así que pronto ya no podía acoger más muertos y se proyectó un nuevo cementerio: el cementerio delle Porte Sante.

La idea de elegir ese lugar para el nuevo enclave del cementerio nació alrededor de 1837 aunque no abrió sus puertas hasta once años después. El proyecto fue confiado inicialmente al arquitecto Niccolò Matas, este proyectó el cementerio disponiendo las sepulturas excavadas en la parte central y los nichos adosados al perímetro de las antiguas murallas.

El nombre del cementerio proviene de una indulgencia plenaria papal a la Basílica de San Miniato: al igual que otras muchas con la misma distinción, contaba con una puerta cegada hasta que llegaba su año de jubileo. Llegada esa fecha, el mismo papa o un cardenal en su defecto, derribaban la puerta el Viernes Santo para que los fieles la traspasasen y obtuvieran indulgencia. Acabado el año, la puerta se volvía a condenar hasta su siguiente jubileo. En el cementerio della Porte Sante se encuentra a la izquierda de San Miniato y aunque no está sellada si se encuentra cerrada, menos el año de su jubileo. Puede leerse con claridad el siguiente texto “HAEC EST PORTA COELI”, que traducido sería: esta es la puerta del cielo.

Desde sus inicios en el cementerio delle Porte Sante los ornamentos funerarios fueron implantándose; jarrones, estatuas y cruces cuajan el recinto y lo alejan del aire sobrio y ordenado que quería darle el arquitecto Niccolò Matas.

Estos detalles no han hecho otra cosa que conseguir que el cementerio cuente a su manera esas anónimas historias que a nosotras tanto nos gusta investigar. Una de ellas es una hermosa sepultura, sobre cuya pesada losa se alzan dos esculturas, un hombre y una mujer que por la edad que representan podríamos pensar que se trata de unos enamorados que vieron truncada su feliz vida en común cuando tempranamente les llegó la muerte. Nada más lejos de la realidad, las tumbas de Mario y María Mazzone pertenece a dos hermanos, él fallecido durante un bombardeo en 1944, María le siguió un año después poco antes de contraer matrimonio. Fue su madre quien en un acto de amor quiso inmortalizar a sus dos hijos tristemente fallecidos y demostrar otra faceta de lo que conocemos como amor.

Los panteones son magníficos, levantados por las familias burguesas de Florencia, ellos que habían tenido poder y lujo durante su vida querían seguir con su estatus en la continuación de su viaje. Múltiples estilos arquitectónicos se mezclan en las zonas denominadas Vecchia Galleria y Cantiere; gótico, neoclásicos, neobizantinos, neogóticos, modernistas, contemporáneos conviven en paz a la vez que maravillan a todo aquel que los visita.

Debido a su impresionante historia no es de extrañar que en este cementerio descansen multitud de personajes ilustres, muchos de ellos apenas conocidos por muchas personas pero de gran relevancia para la historia italiana. Pintores, escultores, escritores, escritores que aportaron con su talento obras que han pasado a la historia de Florencia.

A sí que si tenéis pensado visitar Florencia no olvidéis ir a su cementerio y contemplar otro tipo de arte que no encontraremos paseando por sus calles.

Fotos: Guillermo Chaves

Clara Redondo

Clara Redondo

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