Mujeres Ilustres: Clara Campoamor

Clara Campoamor fue una mujer muy importante en la historia de España que luchó por los derechos femeninos, hecho que caracterizó su andadura política, y que ha sido casi ninguneada a lo largo de la historia.

Nace en la capital española el 12 de febrero de 1888, en el barrio madrileño de Maravillas, dentro de una familia humilde. Debido a la muerte de su padre, tiene que abandonar sus estudios y ponerse a trabajar a edad temprana. A los 33 años comienza a estudiar bachillerato y posteriormente Derecho. En 1925 Clara, junto a Victoria Kent, se convierten en las primeras mujeres que abren un bufete de abogados en Madrid. Clara se especializó en el Reconocimiento de hijos naturales. Ya desde 1918 entra en contacto con organizaciones de mujeres que se van constituyendo en España y en 1928 funda, con otras 4 mujeres más, la Federación internacional de Mujeres de carreras Jurídicas en Paris. Y en 1930 participa en la fundación de la Liga Femenina Española por la Paz.

Tras la dictadura de primo de Rivera, forma parte del Partido Radical y se presenta a las elecciones de 1931 para las Cortes constituyentes de la Segunda República y obtiene un escaño como diputada por Madrid, siendo la primera mujer que habla en las Cortes Españolas. Con un magistral discurso, el día 1 de octubre de 1931 en él defiende a toda costa el sufragio femenino (con la oposición incluso de sus propios compañeros de partido) y de la diputada socialista Victoria Kent, quien defendía que era peligroso conceder el voto a la mujer; había que aplazarlo hasta que la mujer conviviera con la República durante un tiempo, antes de tener derecho al voto para no poner en peligro el proyecto político transformador; a pesar de ser las únicas mujeres presentes, mantenían posturas opuestas.

Además de tener que enfrentarse a opiniones tan absurdas como que “otorgar el voto a la mujer sería como dárselo al cura o la religión, que la mujer española era retrógrada en cuanto a política y darle el derecho al voto sería acabar con la República, que podría dársele el derecho a ser elegida pero nunca que fuera electora, incluso había quien afirmaba que la mujer era puramente “histerismo” y por ello voluble y versátil…a pesar de todo esto, gana la propuesta de Clara, “Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes”. Finalmente triunfó su ideal que se hizo realidad el 19 de Noviembre de 1933, día en el que las mujeres españolas participan por primera vez en un proceso electoral en las mismas condiciones que los hombres, pudiendo ejercer su derecho al voto.

Gana la derecha y los partidos de izquierdas y republicanos culpan de ello a Clara, apartándola de su partido. Solicita su ingreso en el Partido Izquierda Republicana, pero le es denegado tal ingreso.

En 1936 tras el golpe militar del General Franco contra la República Española, Clara se exilia en Francia, a casa de su amiga Antoinnete y empieza a ser víctima de la ceguera y enferma de cáncer.

Resulta curioso conocer la casualidad de que el cura que bautizó a Clara Campoamor, se llamara Francisco Franco, coincidiendo en nombre, con la persona que la persiguió por masona y que se encargó de borrar de un plumazo los logros conseguidos durante la República.

En 1938 se instala en Argentina, contaba entonces con 50 años. En 1947 visita España durante dos meses, anhelando su país, y en 1951 hace un segundo intento de regresar a España. Investiga sobre su situación y le comunican que, aparte de acusarle de haber permanecido a la masonería, existe también una orden de detención en todos los puestos fronterizos; para poder permanecer en España tendría que presentarse ante el tribunal, retractarse de sus ideas masónicas, delatar a compañeros masones y aportar pruebas contra ellos. Como Clara no estaba dispuesta a convertirse en delatora para ganar su libertad ni a asumir un delito que nunca cometió, supo desde entonces que jamás podría regresar a España, por lo que se marcha a Laussanne (Suiza), en 1955.

Nunca más se arriesgó a entrar en España y fue conociendo los acontecimientos de nuestro país gracias amigos que le iban informando y enviando recortes de periódicos donde le animaban, indicándole que el fin de Franco estaba cerca y de que podría volver a su país. Clara se deprimía viendo que aún en España las mujeres estaban sometidas a la obediencia y sumisión del marido; que tuvieran las puertas cerradas para cargos y empleos públicos, que necesitaran el permiso del marido para poder trabajar, abrir cuentas en bancos u obtener el carnet conducir. Se sentía entonces impotente para seguir luchando por las mujeres de su país y que éstas recuperaran lo que les habían robado, veía el retroceso de España y la vez era consciente de como su vida se apagaba poco a poco. Sólo pidió a su amiga Antoinette que ya que no podría pisar España viva, sus huesos pudieran descansar en nuestro país.

Clara Campoamor fallece el 30 de abril de 1972 a los 84 años y después de algunos años sus restos regresan a España, tal como ella quería, al cementerio de Polloe, en San Sebastián, conservándose en el Panteón de la familia Monsó Rui.

Es importante que las generaciones presentes y futuras no olviden el nombre de Clara Campoamor, una mujer tenaz, luchadora y valiente, defensora de la República y de los derechos de las personas, siempre firme en su convicciones y a la que tenemos mucho que agradecer porque a la vez que cambió su historia, también cambió la nuestra. Su gran legado fue el reconocimiento de un derecho y que todos los miembros de una sociedad tengan las mismas oportunidades

Al igual que otras mujeres lucharon posteriormente para que Clara tuviera un busto en el Congreso de los Diputados, y conseguirlo 75 años después, ella luchó también por que se levantara un monumento a Concepción Arenal, que finalmente se hizo realidad durante la dictadura de Franco, y que Clara Campoamor no llegó a ver nunca.

Mª Ángeles Moreno

Mª Ángeles Moreno

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