¿Dónde están enterrados? Los Hermanos Grimm

Los cuentos han estado presentes desde el principio de los tiempos, breves historias que se iban contando de generación en generación, y que posteriormente comenzaron a escribirse para no caer en el olvido. Gracias a eso, muchos de nosotros hemos crecido leyendo cuentos, o esperando a que cayera la noche para que nuestros padres vinieran a contarnos esas fantásticas historias antes de irnos a dormir.

Sin duda han sido muchos los escritores que han aumentado de manera considerable el imaginativo mundo de los niños, pero hay dos que sobresalen, tanto por el número de historias escritas, como porque sus cuentos han pasado a la historia bastante edulcorados, aunque de eso hablaremos más adelante. Hoy conoceremos más a los hermanos Grimm y de cómo toda su obra acabó haciendo las delicias de los más pequeños.

Iacob y Wilhelm Grimm nacieron en la localidad alemana de Hanau; apenas se llevaban un año de diferencia y sus cumpleaños se celebraban por todo lo alto. Su familia pertenecía a la burguesía intelectual alemana y dentro de ese ambiente se criaron los tres hermanos Grimm, (sí, fueron tres pero Ludwing se dedicó a la pintura y al grabado). Con este entorno no es de extrañar que pronto los hermanos dieran señales de sus talentos; por sí solos ya eran notables pero juntos eran perfectos. Iacob destacaba por su tenacidad, su curiosidad y rigor, y Wilhehm por sus dotes artísticas y urbanidad. Cuando terminaron sus estudios de bachillerato ambos realizaron la carrera de Derecho en la universidad; tan excelente era la unión de ambos que incluso llegaron a trabajar en la misma biblioteca, Iacob como bibliotecario y Wilhelm como secretario de la misma.

Ya por entonces escribían y sus publicaciones eran sobresalientes. Entre sus primeras poblaciones figuran Edda, epopeya finlandesa del siglo XIII y otros poemas traducidos del alto alemán. Pero los hermanos Grimm no se limitaba a recopilar historias, también extendieron la investigación lingüística y la lingüística histórica. Tanto es así que sus estudios de la lengua alemana fueron fundamentales para el posterior desarrollo del estudio lingüístico, conociéndose como la Ley de Grimm.

En su vida personal también se complementaban: para ambos los libros eran sus tesoros más preciados y durante los paseos que daban recogían hojas y flores para luego colocarlas entre las páginas de sus libros favoritos. La biblioteca de estos hermanos llegó a recopilar una gran colección; desde sus tiempos de estudiantes hasta los que fueron comprando, todos ellos estaban colocados de manera meticulosa y cuidada. No eran meros libros, eran compañeros de la vida.

Ambos tenían un alto sentido de la responsabilidad debido a que su padre falleció cuando eran todavía niños, y este hecho hizo que adoraran más aún a su madre que sin quererlo, se convirtió en una improvisada narradora de las historias que iban escribiendo sus hijos.

Tras un tiempo realizando profundas investigaciones, los hermanos tomaron otro camino cuando Prusia fue invadida y ocupada por el ejército napoleónico. La corriente nacional se vio reforzada por Los Discursos a la Nación alemana de Fichte; había que entregarse en cuerpo y alma a Alemania. Dos amigos de uno de los hermanos Grimm pensaron que una buena manera de no perder sus raíces era preparar una antología con antiguos poemas locales, y qué mejor manera de enfocarlo que enseñárselo a las futuras generaciones: los niños.

A los hermanos Grimm les entusiasmó la idea, ellos también podían y querían colaborar en que Alemania no perdiera su historia. Comenzaron a recopilar cuentos que provenían de la tradición oral, especialmente los del entorno burgués de Kassel, donde estaba muy asentado el carácter de los protestantes de la doctrina calvinista. Una mujer de ese entorno fue la que les proporcionó multitud de historias que los hermanos Grimm se encargaron de plasmar en su libro Kinder-und Hausmärchen (Cuentos para la infancia y el hogar) y lo publicaron en dos volúmenes. Tanta aceptación tuvo que algunos años más tarde la colección tuvo que ser ampliada, ya que comenzaba a conocérsela como Cuentos de hadas de los hermanos Grimm.

Al comienzo hemos dicho que estas historias han pasado de generación a generación bastantes edulcoradas, de eso se encargó Disney cuando ideó realizar las películas basadas en los relatos de los hermanos. Pero lo cierto es que las historias originalmente tenía de todo menos príncipes azules o finales felices, pongamos algún ejemplo:

Un príncipe se enamora de una bella chica con un larguísimo cabello (¿os suena?), la realidad escrita por los hermanos es que el príncipe termina cayendo de la torre por intentar rescatar a su amada y queda ciego. La muchacha no tiene nada de valiente ni de decidida, y no hace mucho para ayudar a su amado, lo encuentra en el pantano después de que la bruja la abandonara no sin antes haberle cortado su maravillosa melena. Incluso algunos entendidos dicen que la bella muchacha se quedó embarazada de gemelos. Nada que ver con lo que Disney, Dreamworks o Universal nos han enseñado.

Otro ejemplo; una muchacha huérfana de padre se queda bajo el cobijo de su madrastra y sus hermanastras. Todos conocemos por las películas y los cuentos modificados que la madrastra era mala con ella, y que sus hermanas tampoco le iban a la zaga. Según los hermanos Grimm los castigos a los que era sometida la muchacha por parte de sus “benefactoras” era hacerla bailar con unas zapatillas de hierro al rojo vivo para que el zapato de cristal no le entrara en el pie. Mientras las dos arpías de sus hermanas se amputaban dedos y talones para que sus pies entraran en el maldito zapato. Sí, estamos hablando de Cenicienta, nada que ver ¿Verdad?

Hansel y Gretel, Caperucita Roja, La Bella Durmiente, El gato con Botas, infinidad de cuentos que se han visto alterados para no alterar los dulces sueños de los niños. Sin embargo hay otros títulos que se quedarán siempre en el cajón por la dureza de su historia; The Jew Among the Thorns, The Robber Bridegroom, The Juniper Tree; estos son algunos de los títulos podremos leer, pero jamás ninguna productora hará una película infantil con ellas.

Los dos hermanos Grimm siempre vivieron y trabajaron juntos, y como no podía ser de otra manera también están enterrados juntos en el cementerio de San Matías de Berlín, donde multitud de personas les visitan y llevan flores. Seguro que muchos de ellos agradeciéndoles lo bonito y maravilloso de sus cuentos sin saber que nada tienen que ver con realidad que nos enseñan.

 

Clara Redondo

Clara Redondo

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