Que la tierra te sea leve

Ya os hemos contado anteriormente como algunos elementos funerarios de otras civilizaciones se encuentran integrados hoy en día en parte de nuestra arquitectura. Recordemos las macabrillas, esas hermosas estelas funerarias árabes o los cipos funerarios, muy común en la civilización etrusca y la romana.

Hoy vamos a conocer un poco más las estelas funerarias romanas, más concretamente el significado de sit tibi terra levis o que “la tierra sea ligera contigo”.

Este epitafio era usado frecuentemente en las lápidas funerarias, muchas veces se presentaban en su forma abreviada: S.T.T.L. Aunque también existen algunas de ellas con variantes T.L.S (terra levis sit, “que la tierra sea ligera”) o S.E.T.L. (sit ei terra levis “que a este le sea ligera la tierra”).

Sera como fuere, este profundo epitafio evoca de forma bastante poética la angustia que produce el pensar en todo el peso de la tierra oprimiendo el cuerpo que yace bajo ella. La inscripción se dirige directamente al fallecido, lo que implica un deseo de trascendencia por la esperanza de permanecer poco tiempo en la sepultura aguantando el peso de la tierra antes de pasar a una vida mejor.

Esta despedida que en nuestros días equivale a R.I.P o D.E.P también era fiel reflejo de sus creencias religiosas, quizás la referencia a la tierra no impedía la salida del alma del difunto para llegar al Hades.

El epitafio era grabado junto con el nombre del fallecido, pues los romanos no tenían miedo a la muerte en sí, lo que temían por encima de todo era caer en el olvido. Por ello, a las pomposas honras fúnebres que realizaban se le sumaba estas lápidas. Era una manera de asegurarse que a pesar del tiempo transcurrido seguirían perteneciendo a la historia.

Y de alguna manera así es, a lo largo de nuestra geografía existen estas estelas funerarias dispuestas en construcciones posteriores. Cómo sillares de castillos o simplemente como elementos de construcción “reutilizados”.

Aunque también se pueden visitar en algunos museos, como el Arqueológico de Sevilla, donde han podido preservar parte de esta historia o en la necrópolis de Emerita Augusta donde estas bellas estelas funerarias abundan. Podremos leer con claridad gracias a su buen estado de conservación inscripciones como:

“P. POMPONIVS FLORVS ANN XXXIX HIC SITUS EST SIT TIBI TERRA LEVIS HERD FECER”

(Publio Romponio Floro, de 39 años, aquí yace, que la tierra te sea leve. Sus herederos le dedicaron e hicieron este monumento).

Así que a partir de ahora cuando alguien nos diga “que te sea leve” seguramente le digamos “de momento prefiero que no”.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

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