Dónde está enterrado: Al Capone

Alphonse Gabriel Capone o caracortada como también era conocido, fue uno de los gánsteres más importantes de Estados Unidos durante los años 20. Destruyó todas las bandas italianas que operaban en el hampa de Chicago. Bandas que se enriquecieron con el contrabando de alcohol, con la prostitución y con el juego ilegal. La tesitura era o su vida o la de sus rivales.

Corrían los años 20 e imperaba la Ley Seca en Estados Unidos. Las bandas italianas aprovecharon la coyuntura y valiéndose de la hipocresía del ser humano, al que atrae todo lo prohibido y aprovecha cualquier oportunidad que le brindan las personas sin escrúpulos para conseguirlo, se enriquecieron. Al mismo tiempo extorsionaban a los pequeños comercios para que les pagaran un canon y así salvaguardar sus negocios.

Lógicamente comenzaron las rivalidades entre las bandas, hasta que Al Capone consiguió la hegemonía de Chicago, aniquilando a todos sus contrincantes y quedándose con todo el negocio.

Lograron detenerlo por evasión de impuestos e ingresó en prisión, primero en Atlanta, donde vivió a cuerpo de rey, y posteriormente fue trasladado a Alcatraz, donde no lo pasó tan bien. Ocho años después salió en libertad y por problemas de salud, se retiró a su mansión de Miami Beach. Murió el 25 de Enero de 1947.

Pero ¿por qué entró Alphonse entró en este mundillo?.

Es la misma historia de siempre. Era hijo de inmigrantes italianos: Gabriel (barbero de profesión) y Teresina (costurera), ambos muy honrados. Compartía hogar, además con ocho hermanos.

Debido a las carencias en el seno familiar, dejó de estudiar a la edad de 14 años, para ponerse a trabajar.

Pronto conoció a Johnny Torrio, líder de una banda mafiosa que operaba en la ciudad de Brooklyn. Quedó fascinado por la forma tan rápida y fácil de conseguir dinero.

Si toda esa inteligencia la hubiese aprovechado de otra manera hubiera llegado a ser un hombre brillante, ya que se le consideraba como tal en su época. Tanto es así, que después de estar cuatro días prácticamente agonizando en su casa de Palm Island, el doctor Kenneth Phillips, que fue el médico que le atendió en sus últimas horas, pidió permiso a la familia para examinar su cerebro, a lo que la familia se negó.

Una vez conseguido el permiso de traslado, tuvieron que ingeniárselas para eludir a la prensa en el viaje a Chicago. De la Funeraria salió un flamante Cadillac portando un féretro vacío que depositaron en un tren en dirección a Chicago. Ya despejado el camino, el arca con los restos de Al Capone fueron trasladados en una camioneta por carretera, tardando más de 48 horas en llegar al destino.

El 1 de febrero, los restos mortales de Al Capone fueron depositados en la capilla de Rago a la espera del entierro.

Los operarios se afanaron durante 3 horas para cavar la fosa en el terreno helado, en medio de Salvatore y Gabriele, padre y hermano del difunto. Mientras el cuerpo de Al Capone esperaba en una bóveda construida para tal fin, en el Monte Olivet.

El día 4 de febrero fue conducido al camposanto en una impresionante carroza, seguido por una inmensa comitiva para rendir tributo al gánster más famoso de la historia. Un manto de gardenias con orquídeas cubría el arca.

Sus paisanos italianos llevaban barba de cuatro días, para que su semblante simulara la gran pena y sufrimiento que estaban soportando.

Así, ese mismo día fue inhumado en el Monte Olivet, no siendo ésta su última morada. Posteriormente sus restos mortales fueron exhumados, junto con los de su padre y su hermano, y trasladados a Monte Carmelo, en Hillside, en el cementerio de Ladera. Es curioso que hasta en la muerte, siguieran jugando a las conspiraciones, porque no fue otro el motivo del traslado.

Aun así, a pesar de todos los esfuerzos por borrar rastros, la verdadera tumba de Al Capone ha sido expoliada varias veces.

En la actualidad, un impresionante monumento funerario se levanta orgulloso con el apellido Capone en bajorrelieve, custodiando las cinco tumbas, padres y hermanos, que se encuentran a sus pies en el cementerio de Ladera, en Chicago.

Funerarias Philbrick fueron los encargados de recoger el cuerpo y trasladarlo a sus dependencias. Ese mismo día partió un coche fúnebre con sus restos en dirección a la sede de las Funerarias en Miami Beach. Todo lógicamente en el más absoluto secreto. Allí, se embalsamó el cuerpo y el domingo 26 de enero se instaló la capilla ardiente en la capilla Philbrick, a la que sólo pudieron asistir los más allegados.

Su cuerpo fue colocado en un arca de bronce que costó, la nada despreciable cantidad de 2.000 dólares de la época (unos 20.000 actuales)

Le vistieron con un traje de color oscuro, camisa blanca, corbata de rayas blancas y negras, calcetines negros y con el signo distintivo de los gánsters de la época, zapatos blancos.

El funeral tuvo lugar el día 29 de enero en la iglesia católica romana de San Patricio. Posteriormente volvieron a trasladarle a la capilla Philbrick, a la espera del permiso de traslado a la ciudad de Chicago para su entierro.

A pesar del revuelo que causó la noticia, fue prácticamente imposible sacarle fotos, ya que se encontraba fuertemente custodiado por dos guardias las 24 horas del día. Aún así, dos empleados de la funeraria se las hicieron y los negativos se los entregaron a un fotógrafo, que ante el miedo de cualquier tipo de represalia,no las publicó y se las entregó al doctor Kenneth Phillips, no sin antes guardarse una copia para él.

Vicky Delgado

Vicky Delgado

vicky@guiadecementerios.com