Grandes funerales: Martin Luther King

Hoy asistimos a las honras fúnebres de uno de los hombres que más han marcado la historia de la humanidad. Este pastor estadounidense, desarrolló una labor crucial al frente del movimiento de los derechos civiles de los afroestadounidenses, así como su participación activa en protestas contra la Guerra de Vietnam y la pobreza en general.

Premio Nobel de la Paz en 1964, su liderazgo en la Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad un año antes pasara a los anales de la historia por pronunciar su famoso discurso “I have a dream”, considerado junto al de Abraham Lincoln, como uno de los mejores discursos de la historia de los Estados Unidos. Su asesinato, el 4 de abril de 1968 supuso un duro golpe para la comunidad negra. Luther King, se había desplazado a Memphis, para apoyar a los basureros negros locales que estaban en huelga para obtener un mejor trato y una igualdad salarial.

Alojado en el Motel Lorraine, King estaba asomado al balcón cuando un segregacionista blanco llamado James Earl Ray le disparó. La trayectoria de la bala entró por el lado derecho de la mandíbula, continúo por la médula espinal, y terminó alojándose en el hombro. Rápido se dio la voz de alarma y los servicios médicos acudieron a la habitación 306 del motel. Martín Luther King fue trasladado al Hospital St. Joseph donde a los facultativos sólo les quedó confirmar la muerte del reverendo. ¿Hora del fallecimiento? Las 19:05.

En cuanto se hizo eco del fallecimiento una onda de emoción y rabia sacudió al país. Ese día se originaron disturbios raciales en más de 100 ciudades de Estados Unidos, provocando muertes y la intervención de la Guardia Nacional. Rápidamente entro en escena la política (cómo no), y el presidente Johnson decretó por primera vez para un afroamericano un día nacional de luto por el líder de los derechos civiles.

Debido a que el reverendo fue muy crítico en su postura respecto a la Guerra de Vietnam, (era considerado “enemigo del país”), se le negó un funeral de Estado. También inicialmente se negó el permiso para que la bandera del estado ondeara a media asta en señal de duelo, pero el gobierno se vio obligado a ello cuando se le comunico que era un mandato federal.

Dos servicios funerarios se ofrecieron en memoria del Dr. King, el primero de ellos se realizó el 9 de abril a las 10:30 en la pequeña iglesia Bautista Ebenezer, donde tanto él como su padre habían realizado el servicio de pastores durante muchos años. De capacidad limitada, la asistencia de innumerables personas anónimas para despedirse del pastor hizo que se temiera por la seguridad de algunos mandatarios allí presentes. Dentro de esta iglesia y por expreso deseo de su viuda se reprodujo el famoso sermón de King, “Drum Major”. El eco de la voz de este gran hombre invadió el espacio para oírle decir, con el cuerpo allí presente, que el día de su entierro no quería ser recordado por sus premios y honores, quería ser recordado por haber intentado alimentar al hambriento, vestir al desnudo y sobre todo por amar y servir a la humanidad.

Terminado este servicio comenzó un cortejo fúnebre de tres millas, la distancia entre Ebenezer y Morehose. El féretro de Luther King fue colocado sobre una humilde carreta de madera, y más de 100.000 personas siguieron con profundo dolor al reverendo en su último paseo. Durante la marcha, las personas allí congregadas entonaban canciones de libertad, habían perdido a su bastión.

El último servicio se celebró en Morehouse College, tras el funeral trasladaron los restos al cementerio del Sur, donde moraban mayoritariamente afroamericanos. Allí estuvo nueve años hasta que en 1977 exhumaron los restos y lo trasladaron a su ubicación actual, el King Center de Atlanta. Allí descansa junto a su amada Coretta, que continúo luchando por mantener vivo el legado de su marido.

Como dijo el reverendo en su discurso “I have a dream”:

«Cuatro hijos vivirán un día en una nación donde no sean juzgados por el color de su piel sino por el contenido de su persona»

Esperamos que así sea.

Clara Redondo

Clara Redondo

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