Cementerio de San Isidro: Ruta de Torres Quevedo

Este pasado domingo repetimos visita guiada en el Cementerio de San Isidro y como siempre fue maravillosa.

Por suerte el tiempo fue cambiando a lo largo de la semana y el domingo que prometía lluvias, al final fue un día soleado. Bueno, con el sol pintado en el cielo porque lo que es calentar, poco. Pero aún así estábamos emocionadas por la visita, dos de nosotras por repetir, y otras dos por conocer la experiencia, de la que salieron encantadas.

Esta vez fue Ana nuestra guía, aunque Ainara también andaba por allí porque era un día especial. Especial porque estrenaban esta nueva ruta, llamada de Torres Quevedo, y también porque uno de sus cientos de ilustres allí enterrados, cumplía su centenario en este camposanto y le rendimos un pequeño homenaje a los pies de su tumba. Estoy hablando de Fernando Arbós y Tremanti, importante arquitecto del que son obras La Casa Encendida de Madrid, la Necrópolis del Este o la bellísima iglesia de San Manuel y San Benito. Sí, a nosotras nos llamó también la atención que no estuviese enterrado en La Almudena.

Qué contaros de esta magnífica clase de Arte e Historia que nos proporciona Ana en esta ruta. Empezando por el atentado de Mateo Corral, historia contada a los pies de la tumba de dos de sus víctimas, hasta los inventos, maravillosos y desconocidos, de Torres Quevedo. Desconocidos para nosotros, pues Google le ha dedicado un Doodle, incluso. Grandes personajes como Luis Figuerola Ferreti, José Echegaray , Alonso Martinez (¡qué madrileño no ha quedado en su estación de metro!) o la Duquesa de Vilches son algunos de los personajes que conoces en este paseo.

Os voy a parecer un poco loca, pero escuchar estas grandes historias delante de sus protagonistas, aunque no estén de pie frente a nosotros, me hace sentirme un poco en el Ministerio del Tiempo, y es una sensación maravillosa. Es ver a Mateo Morral apoyado en la mesa de la habitación preparando el mortífero ramo de flores, es imaginarte la gran vida y el humor que debía de tener Jaume Girona i Agrafell (enamorada salí de su “tempus fugit” en el que ya me había fijado antes de que nos lo presentara Ana desde la de Palau y Mesa, a una gótica no se le escapan unas alas de murciélago donde estén, jaja), o imaginarte en qué pensaba la Duquesa de Vilches mientras Madrazo le pintaba el retrato. Y toda esta “inmersión” histórica es gracias a las amenas y apasionadas explicaciones de Ana. Pero como no es suficiente con la clase de Historia que te llevas en esas dos horas (o más, me da igual, podíamos haber estado todo el día si por nosotras fuera) de arte y símbolos funerarios te llevas otro tanto. Y a mi personalmente me apasiona esa parte del arte funerario, por lo que disfruté el doble con los detalles y el privilegio de recibir semejante masterclass en persona.

Las que repetíamos salimos encantadas, pero las que se estrenaban lo hicieron también. No es que os recomendemos las rutas, es que pensamos que estáis obligados a hacer alguna si sois de Madrid porque es una experiencia que hay que vivir. Es difícil describir la sensación con la que sales, entre emoción, + 2 en inteligencia o qué, pero yo creo que es “culpa” no sólo del entorno excepcional, si no de que Ana y Ainara son capaces de contarte con pasión hasta un trayecto de metro. Ellas recomiendan pasear por el cementerio haya rutas o no, nosotras tenemos ya tal gusanillo creado que estamos por pedirles a los guardas que nos dejen acampar.

 

Gracias otra vez por hacernos pasar esta enriquecedora y fantástica mañana de domingo. Queremos más.

Paloma Contreras

Paloma Contreras

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