Cementerio de St. Philip’s Church, Charleston

Hoy visitamos el pequeño cementerio de la Iglesia de St. Philip, en Charleston, Carolina del Sur.

Esta iglesia de St. Philip fue construida en 1680, en una zona diferente en la que está ahora. En 1710, un huracán la destruyó y para la restauración decidieron cambiarla de ubicación, en el lugar actual. En 1713, otro huracán acaba con el edificio a medio construir, y no es hasta 1721 cuando pueden reanudar las obras, tardando dos años en hacerlo, sin que ningún fenómeno meteorológico adverso volviese a reducir la estructura a polvo.

Aún así, de 1728 a 1740 el pueblo de Charleston sufre huracanes, epidemias de viruela, fiebre amarilla, levantamientos de esclavos, ataques de los indios y amenazas de guerra por nuestra parte (española), no merman la población de Charleston y se convierte en un puerto muy importante del país.

Aunque esta iglesia sobrevivió a todo aquello, en 1835 es reducida a cenizas aunque se reconstruyó a ritmo rápido, para que tres años más tarde volviese a ser arrasada por el fuego. Paradójicamente, Charleston es conocida como la “cuidad santa” por la gran cantidad de iglesias que tiene, construyendo un horizonte a base de campanarios que despuntan de la ciudad.

No es hasta 1850 cuando se produce el primer enterramiento en el patio de esta iglesia; John C. Calhoun, líder político de la zona, pero que también fue trasladado al interior de la iglesia porque temían que su tumba fuese profanada por retractores.

En 1865 el cementerio fue bombardeado y la ciudad fue ocupada por las tropas federales, y esta iglesia fue reparada durante los siguientes doce años.

Tampoco se perdieron, ya iglesia y cementerio, el gran terremoto de 1886, que acabó con ellos dos y dos mil edificios más de la ciudad.

En 1927 fue arrasada por un tornado que le causó numerosísimos daños, y en 1928 el obispo de la iglesia fue asesinado por un clérigo loco que después se suicidó. En 1989, el huracán Hugo destruyó gran parte de la iglesia, que fue restaurada bajo un enorme coste. A día de hoy, 16 de Noviembre de 2016 que nosotras sepamos, sigue en pie. No podemos asegurar nada de mañana.

Una de las curiosidades de este trajinado cementerio, es una placa informativa que tiene en la entrada: “The only ghost at St. Philip’w is the Holy Ghost” (“el único espíritu que hay en St. Philip es el Espíritu Santo”, placa que tuvieron que poner al hacerse famosa en 1987 una foto tomada por un fotógrafo profesional (y certificada por Kodak que no había sido manipulada) en la que se ve una sombra, como de una mujer arrodillada sobre una tumba. La historia fue así: A través de la reja el fotógrafo disparó su cámara, de noche, apuntando, sin saberlo, hacia la tumba de un niño que había fallecido el 10 de Junio de 1888. Dos semanas más tarde, la madre también falleció, y ambos fueron enterrados en este cementerio. Al revelar la foto, descubrió esa mancha en forma de alguien arrodillado sobre la tumba del niño. Por si podía dar un poco más de impresión la historia, la foto fue tomada el 10 de Junio de 1987, 99 años después del fallecimiento. (La foto de la que hablo está por internet accesible, podéis verla y juzgar por vuestra cuenta).

En cualquier caso, entre los atractivos turísticos de Charleston está “la ruta de los fantasmas” , en la que se incluye la visita a esta tumba, motivo por el cual tuvieron que poner el cartel.

Es un pequeño cementerio, en el que se respira la tranquilidad que por historia no ha tenido pero que por ser el sitio que es le pertenece, lleno de árboles frondosos y azaleas en flor que le dan un aspecto de bosque encantado con lápidas en vez de rocas en estado bruto.

(¡Gracias a Marta Cela por las fotos!)

Paloma Contreras

Paloma Contreras

paloma@guiadecementerios.com