El misterio de la tumba de Edgar Allan Poe

Edgar Allan Poe siempre fue un hombre enigmático. Perteneciente al Romanticismo oscuro, pasaría a la historia por sus cuentos de terror y por ser el precursor del relato detectivesco, pero con lo que no contaba Poe es con que incluso después de muerto generaría misterio.

Su fallecimiento se produjo el 7 de octubre de 1849 con apenas cuarenta años de edad; según cuentan, cuatro días antes de su óbito Poe deambulaba por las calles de Baltimore delirando. La persona que lo encontró le llevo rápidamente al hospital donde el autor quedó ingresado falleciendo el día antes mencionado; es como mínimo sospechoso que en esos días de ingreso Poe no fuera capaz de decir alguna palabra con coherencia.

Por supuesto como en todo buen misterio, existen varias hipótesis al respecto: suicidio, asesinato, enfermedades venéreas, incluso que había sido secuestrado por varios agentes electorales que le obligaron a beber para captar su voto, y una vez cumplido el objetivo, abandonaron a Poe a su suerte.

No se sabe con exactitud cuál pudo ser la causa de la muerte de Poe, pero lo que sí se sabe es que el escritor era bastante inestable, tanto es así que después de quedar viudo intentó rehacer su vida con algunas mujeres; aunque su fijación por la poetisa Sarah Helen Whitman le hizo intentar suicidarse para que ella accediera a la petición de matrimonio, finalmente el intento de acabar con su vida no surtió el efecto deseado por Poe, aunque Whitman si accedió a casarse con él, aunque poco tiempo después ella canceló el compromiso.

Después de ponernos un poco en situación respecto a la inestabilidad de Poe, no nos extraña que aquella fatídica noche caminara delirando por las calles de Baltimore; según declaraciones de la época encontraron a Poe en un estado deplorable: despeinado, poco aseado y con la mirada perdida. Su salvador fue el Dr. John Joseph Moran que se encargo de cuidarlo y de acompañarlo junto a su esposa cuando este entraba en estado de delirio, incluso cuando ya se encontraba en su fase de agonía.

Tampoco es que podamos corroborar con exactitud lo ocurrido esos días previos al fallecimiento pues casi todos los registros y documentos médicos han ido desapareciendo con el tiempo ¿otro misterio? Podría ser, pero sigamos con la historia.

El funeral de Poe se celebró un día después de su fallecimiento; fue un servicio sencillo al que acudieron muy pocas personas: un tío y un primo. La esposa del Dr. Moran aportó el sudario y fue oficiado por un reverendo primo de la esposa de Poe.

Edgar Allan Poe está enterrado en el cementerio de Baltimore. Originalmente no tenía lápida ni elementos de ornamentación, tan solo estaba marcada por un bloque en la que se podía leer “Nº.80”. No fue hasta veinticuatro años más tarde, cuando un poeta visitó la tumba y publicó un artículo sobre la podredumbre de la sepultura del escritor e instó a ponerle un monumento más apropiado. A este proyecto se le unió una maestra de escuela que aprovechó el interés creado para solicitar fondos. Gracias a estos esfuerzos dos años después se encontraban dispuestos a exhumar los restos de Allan Poe, pero como siempre el misterio volvió a rodear a este escritor: antes de dar los con sus restos, el personal del cementerio exhumo a otra persona. Finalmente cuando fueron encontrados por fin, pudieron volver a enterrar a Poe con el monumento y algunos años más tarde los restos de su esposa fueron depositados junto al escritor.

Siguiendo con el misterio que rodea a Allan Poe, hay versiones que atestiguan que los restos del escritor no están allí aunque la lápida conmemorativa rece lo contrario. Incluso que el cementerio de Baltimore no acoge al poeta y que sus restos se encuentran en otro cementerio. Para seguir con el misterio, cada 19 de Enero, durante siete décadas, entre las doce y las cinco de la mañana, un hombre con sombrero y abrigo negro regaba la lápida de Poe con una botella de bourbon y dejaba tres rosas rojas a sus pies. En 2009 desapareció, suponemos que también por fallecimiento, sin haberse revelado nunca quién era aquel misterioso hombre, al que todos vieron pero nadie se acercó a preguntar nunca.

Desde luego todo un misterio para uno de los maestros universales del terror que hace que incluso hoy en día siga rodeado de ese halo que tan bien supo describir en sus obras.

Clara Redondo

Clara Redondo

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